Recepción interna, Otorgamiento externo.

Está escrito: “Yo creé la inclinación al mal y La Torá como remedio para su corrección pues la Luz en ella reforma”. Por una parte, yo reúno mi egoísmo, mi mal, y por la otra, del Creador tomo la fuerza de otorgamiento, la Luz. Desde estos dos componentes, yo construyo mi nueva forma llamada “hombre”, Adam, que es similar al Creador (proviene de la palabra en hebreo “Domé”). Dentro de esta forma reside el egoísmo, sin embargo, en la parte externa, es equivalente al otorgamiento. En otras palabras, yo soy recepción en el interior y otorgamiento en el exterior. 

Es por eso que mi acción es llamada “recepción con el propósito del otorgamiento” y mi trabajo es en las tres líneas, derecha, izquierda y media. Las líneas de la izquierda y la derecha descienden desde arriba, desde el Creador, mientras que la línea del centro asciende desde abajo hacia arriba, desde el hombre al Creador. La línea de la izquierda representada por “Yo creé la inclinación al mal”, la línea derecha representada por “Yo he creado la Torá como remedio para su corrección” y la línea media representada por “La Luz que reforma”. Entonces uno se vuelve tan bueno como el Creador. “Yo soy bueno y hago el bien, y por eso tu también. Por lo tanto, tú serás llamado “hombre” lo que significa “semejante” al Creador.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 30 de julio 2010 sobre El Zohar.)

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