Ser tu propio “conductor de asnos”

Empleo el uso de la palabra “estimulador” (simulador) para nombrar el sistema que debemos construir, porque la palabra griega “stimulus”,  proviene del verbo “stimulare” (pinchar, picar, aguijonear), que puede referirse a un vara empleada para estimular o echar a andar a los asnos para que sigan caminando. Nuestro “asno” (Hamor, en hebreo) es nuestro deseo egoísta (Homer) que sólo entiende el lenguaje de la “vara”. Sin embargo, en lugar de conducir a este “asno” mediante varazos dolorosos, queremos despertar al ser humano en nosotros, que mira hacia adelante y que por sí mismo anhela el futuro. Necesitamos un estímulo que sea positivo. Necesitamos que nos impulse “el mal de amores”, el deseo de alcanzar este estado. Esta debe ser la única fuerza que nos apremie hacia adelante, en lugar del dolor corporal que nos empuja por detrás.    

Tenemos que atraer sólo un tipo de sufrimiento en nuestro interior, y se trata de la pregunta: ¿Por qué no he alcanzado aún la unidad con el Creador? ¿Por qué no estoy reverente frente a Él? La primera etapa para regresar al Creador es “el arrepentimiento por el temor”, lo cual sucede cuando realizo esfuerzos por cultivar una sensación interior de reverencia con respecto a la meta espiritual, al Creador y al otorgamiento, en lugar de correr alejándome porque tengo temor de los golpes dolorosos que puedo recibir. Así es como transformo mi incentivo o mi estímulo.

Si corro motivado por los golpes (el miedo a las cosas de este mundo o al castigo en el mundo por venir) entonces no estoy recorriendo el camino de regreso al Creador. De hecho, esta es la forma en que la humanidad ha avanzado naturalmente durante miles de años, pero no es una evolución espiritual. Es la evolución del deseo en el que reemplazamos un estado desagradable de existencia por uno nuevo esperando que sea mejor.

Sin embargo, el regreso hacia el Creador se describe como “Tshuva (regreso de) Hei a Vav”, lo cual quiere decir que atraigo mi propio temor interior por no tener el atributo de otorgamiento y amor. ¿Pero, qué puedo hacer si ahora esto no me preocupa y no siento ningún temor? ¿En dónde puedo obtenerlo? ¡La respuesta es que se puede conseguir únicamente dentro del entorno o el ambiente!

Si el entorno me dibuja una imagen que me hace tomar consciencia de qué tan horrible es mi condición y al mismo tiempo, que hay algo maravilloso que me espera, entonces lucharé por alcanzarlo. Este es el stimulus espiritual correcto que nos permite avanzar. Esta manera de progresar es correcta porque es voluntaria y por consiguiente llevamos a cabo este proceso completo como un “despertar desde abajo”.

Sin embargo, si no dispongo mi ambiente o entorno para que instile en mí este anhelo por avanzar, y por el contrario me motiva a correr por temor de no haber aún alcanzado la meta, temeroso de las terribles desgracias que me perseguirán por ello, nunca pasaré al siguiente momento. De hecho, no me moveré ni un poco.

¡Por esta razón necesitamos de un “estimulador” y uno que sea muy efectivo!

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