Somos existencia a partir de ausencia

El Creador es una cualidad singular de otorgamiento y bien absoluto. La criatura, sin embargo, es creada por el Creador como un deseo de recibir placer, que lo hace opuesto a Él. Por lo tanto, para llegar a ser similar el Creador, la criatura tiene que soportar numerosos estados contradictorios. La criatura podría simplemente reemplazar el deseo de recibir con el deseo de otorgar y hacerse uno con el Creador. Pero para evitar esto y permanecer independiente aunque similar al Creador, la criatura incorpora dos elementos dentro de sí misma: la voluntad de disfrutar y la sensación del Dador.

Nuestra sensación del mundo y existencia está compuesta de dos opuestos: Yesh (existencia) y Mi Ain (de Ausencia). Sólo entonces la criatura es capaz de sentir que existe. No podemos existir ni en Yesh (la realidad del Creador) ni en Ain (la realidad de la criatura), y por lo tanto, nos sometemos a transformaciones graduales para que la Luz (Yesh) que nos creó de la ausencia (Mi Ain)  moldee el deseo (Ain) en la forma de Yesh (la forma del Creador).

Esta Luz me guía a lo largo de la cadena de causa y efecto, donde cada efecto previo se convierte en la causa del siguiente estado. Esto continúa hasta que comienzo a sentir Su relación conmigo, una fuerza externa que me creó y que está guiándome. A parte de la sensación de ser llenado “dentro de la razón,” hay otra fuerza del Creador que me educa al establecer un modelo y un objetivo a seguir. Aquí es donde debo actuar usando la “fe”.

En mi estado presente, existo en mi forma animal y actúo de acuerdo a lo que tengo. Al mismo tiempo, sin embargo, estoy consciente de mi estado más alto, un grado que aún no he logrado. Tomo la existencia de un grado más alto por “fe” porque es opuesto a mi estado de ser presente. La naturaleza de los grados espirituales es tal que cada grado más alto es opuesto al inferior dado que este contiene un grado más alto de otorgamiento que el que está por debajo.

Para alcanzar un nivel espiritual más alto, debo aceptar su condición de “otorgamiento a pesar de mi egoísmo” o “fe por encima de la razón“. Si no lo hago, permaneceré por siempre en mi estado presente, animal. Esto significa que continuaré recibiendo en la “antigua” voluntad de recibir placer y no escalaré la escalera espiritual de otorgamiento. Por lo tanto, es necesario prepararnos para aceptar voluntariamente un nivel espiritual más alto y no rechazarlo.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 2 de agosto 2010, sobre el artículo, El asunto de la verdad y la fe.)

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