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Un feliz nuevo comienzo, Feliz Año Nuevo

Todas nuestras propiedades corporales están relacionadas al nivel animado de la existencia, pero nosotros tenemos que construir al humano dentro de nosotros, lo cual significa volverse “semejantes al Creador” (Adam) y existir en el otorgamiento, que sin embargo, sólo puede realizarse dentro de un grupo, dentro del amor por los amigos, con el fin de alcanzar al Creador. Por medio de nuestras relaciones, creamos un deseo similar al Creador: el sitio en donde se revela el Creador.

Por lo tanto, todas las cualidades y capacidades que están personificadas en nuestra forma corporal no tienen ninguna relación con la espiritualidad. Con respecto a la espiritualidad, la persona trabaja exclusivamente con el punto en el corazón y debe descartar el resto de las propiedades “terrenales”. No puedo triunfar en mi búsqueda del Creador por medio de ellas, pues son secundarias y sirven para trabajar “por encima de ellas”, dando siempre preferencia al otorgamiento y no a la recepción, esto es, “la fe por encima de la razón”.

La esencia es el punto en el corazón. Debo conectarme con los otros, con los amigos. De este modo, ahora tengo que tomar la decisión correcta y la determinación de que deseo lograr el triunfo no dentro del mundo material, sino en la unidad de los puntos en el corazón. Ese es el sitio en donde el Creador se revelará tan pronto como se convierta en semejante al Creador, en un mínimo.

Tengo que meditar constantemente en esta cuestión. Sólo esto determinará el éxito que conseguiré en mi progreso espiritual.

Por consiguiente, este punto es considerado como el Comienzo de una Transformación (Rosh Hashana). Es la decisión que siempre debe significar un nuevo comienzo.

De hecho, la línea que sigue trayectoria por la cual avanzamos consiste de múltiples puntos. Un sendero espiritual es una secuencia de puntos y cada uno de ellos tiene un “pellizco” un “intervalo” en movimiento entre los anteriores y los siguientes puntos, creando así una sola línea en la trayectoria espiritual.

Con el fin de continuar moviéndonos junto con los demás en la misma dirección, en cada punto de la trayectoria, tengo que ser totalmente opuesto a los anteriores y futuros estados de existencia. Sólo así podremos adherirnos a esta línea de la trayectoria.

Por consiguiente en cada punto, en cada momento de mi vida, debo decidir que ese sea el Comienzo de la Transformación dentro de mí.

(De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de septiembre 2010, sobre Rosh Hashana.)

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Ubicados entre el bien y el mal

El Zohar, capítulo, VaYeji (Y Iaacov vivió), Ítem 244:  244) Para el mundo por venir está escrito, “Pues como los días del árbol serán los días de Mi pueblo”. “Como los días del árbol”, significa el árbol de la vida. Al mismo tiempo está escrito, “La muerte será tragada para la eternidad”, pues no hay cambios y no  hay muerte en el árbol de la vida.

Este pasaje nos habla acerca de la situación que enfrenta una persona que se encuentra a las puertas de tomar una decisión: la elección entre el bien y el mal, en Klipat Noga. Todo este sistema se deriva de lo siguiente: Por una parte, el Creador le prohíbe a Adam comer del fruto del Árbol del Conocimiento, pero por el otro, Él le envía a una “mujer”, quien lo tienta para pecar probando el fruto prohibido.

Los dos opuestos coexisten. En cuanto a nosotros, no debemos confundirnos y sentir la grieta en nuestra percepción. Más bien, tenemos que darnos cuenta que el mismo desacuerdo se halla presente en cada estado, dentro del cual el Creador se nos muestra con dos facetas, dos diferentes actitudes hacia nosotros; todo con la finalidad de colocarnos en un predicamento en el cual no tendremos la posibilidad de discernir lo que debemos hacer y así nos veremos forzados a necesitar de Él.

A esto se le llama Klipat Noga, el punto de nuestra libertad que aparece en este punto específico,  en donde dos actitudes del Creador, la buena y la mala (como aparenta) llegan juntas y hacen que sea imposible diferenciarlas y eliminar el conflicto, sin tener otro remedio más que apelar a Él para que nos ayude.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de septiembre 2010 sobre El Zohar.)

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La Luz a través de las grietas en la pared

El Superior nos presenta su parte inferior, Maljut, como un hueco negro, que no promete nada bueno. A propósito se nos muestra al “Mundo Superior” (el mundo espiritual) con tan poco atractivo. Entretanto, en “este mundo”, que sentimos dentro del Keter del inferior, al menos encontramos un poco de placer. 

Yo existo en un estado tal, que incluso este mundo no me atrae, y el estado del Superior me parece todavía peor. En realidad, no me llenan mis deseos egoístas de recibir, pero el Superior me hace la carga más pesada al sugerirme, “¡Tú querías estar en el otorgamiento!” Yo no tengo nada.  Y sin embargo el Superior me está diciendo, “¡Vamos, comparte lo que tienes con los demás!”

Por consiguiente, puedo aceptar lo que el Superior me sugiere solamente si no pienso, si no pongo condiciones y no a través de mis propios esfuerzos. Únicamente lo puedo lograr con la fuerza de la Luz, sin hacer planes y sin tener esperanzas de llenar mi egoísmo al recibir algún beneficio en “este mundo”.

Lo más importante para una persona es lograr llegar al estado de otorgamiento. Y entonces, lo tendrá todo, pero sólo después de que lo rechace. Recibirá el llenado (o la satisfacción), pero no por medio de la recepción, sino a través del otorgamiento.

Así es como debemos contemplar el mes de Elul antes del comienzo del Año Nuevo, el inicio del viaje espiritual. ELUL, como un acrónimo, quiere decir, “Yo soy para mi Amado y mi Amado es para mí”. El Superior me entrega estas condiciones desesperanzadoras para que con su ayuda pueda liberarme de mi estado egoísta. De hecho, si Él me prometiera algo bueno, nunca podría apartarme de mi egoísmo, encadenado a éste por el placer.

Está escrito: “El Creador coloca la mano del hombre en un buen destino”, al sumergir su vida en las tinieblas y el vacío, pero por el otro lado, le revela al hombre un tenue rayo de Luz para mostrarle el camino de salida de esta oscuridad. Este rayo de Luz no es una ganancia egoísta y material. El Creador me provee con la ayuda en mi sendero espiritual: Él me conduce a un grupo cabalístico, en donde puedo ejercer mi libre albedrío y elegir el ambiente correcto.

La Luz “ilumina” un poco, es decir, que me da la sensación de que el otorgamiento en particular es la Luz. Me hace sentir que la Luz es el ascenso por encima de mi egoísmo, en donde no importa si está lleno o vacío pues lo que cuenta es con Quien me encuentro conectado.

El Creador me hace saber lo siguiente: Sufres en el estado corporal, por lo tanto no busques el llenado material. Más bien, al encontrarte en este estado mira hacia arriba: piensa que puede existir otra vida, otros valores, dentro del otorgamiento, en otra dimensión (de felicidad).

Esto significa que el rayo de Luz me ilumina a través de las grietas en la pared que me separa del Mundo Superior, el mundo de paz (el descanso de mi egoísmo y mi preocupación por estarlo llenando) y perfección (que es la aspiración al otorgamiento y el amor).

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 6 de septiembre de 2010 sobre Shamati # 42.)

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Lección diaria de Cabalá del 8 de septiembre 2010

Rabash, Shlavei HaSulam, Carta 67

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El Libro del Zohar – Fragmentos seleccionados del Capítulo, VaYeji  (Y Yaacov vivió) Ítem 218

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Rav Yehuda Ashlag, Talmud Eser Sefirot, Vol. 6, Parte 15, Ítem 115

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Rabash, Dargot Sulam, Rosh Hashana

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Un Nuevo Año: un nuevo peldaño en la escalera espiritual

El ascenso espiritual ocurre cuando hacemos la transición de recibir para uno mismo a otorgar a los demás. Se considera como actuar a través de “fe por encima de la razón”, es decir, “preferir otorgar en lugar de recibir”, y recibir placer al otorgar. Necesito sentir inspiración y alegría cuando me  elevo por encima de mi egoísmo, cuando ya no miro cuál podría ser mi ganancia por ello. Pero, necesito la fuerza de la Luz para poder lograr esta transformación dentro de mí.

Esto se llama, “Yo soy para mi Amado y mi Amado es para mí”, cuando iniciamos una conversación con el Creador y hay entendimiento entre los dos. Comprendo por qué el Creador hizo que mi vida fuese tan vacía para luego darme la oportunidad de llegar hasta un grupo donde pueda discernir lo que es el otorgamiento. Él me ilumina un poco, como si me dijera, “¡Elige esto!” para ayudarme a dar el primer paso. Pero darlo depende de mí.

Maljut del Superior (el atributo de otorgamiento) se presenta ante mi egoísmo como Keter (Rosh, la cabeza), sombrío y hueco. Pero si decido que mi Keter (aspiración) es adherirme a esto con mi voluntad de otorgar, entonces Maljut del Superior ya no aparece tan hueco, y me aferro a él como el grado espiritual Superior.

Este es el principio de un nuevo sendero.  Se considera al principio como un Nuevo Año  (Rosh Hashana, la cabeza del inicio) que llega después del mes de Elul, que es el acrónimo de “Yo soy para mi Amado y mi Amado es para mí”.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 6 de septiembre 2010, sobre Shamati # 42.)

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