Aprendan a ser humanos

Pregunta: En su artículo, Rabash cuenta una fábula acerca de una persona que prestó una gran cantidad de dinero a su amigo, aunque no estaba seguro de poder recuperarla. Sin embargo, cuando el amigo le entregó una carta de garantía del banco que le aseguraba la deuda, se enojó porque perdió la oportunidad de estar en “fe por encima de la razón” y por consiguiente no pudo avanzar espiritualmente.

Respuesta: Sean aprehensivos con respecto a  la revelación del Creador. Yo no quiero que Él se devele porque si lo hace, Le obedeceré totalmente y me volveré como un animal; el punto de independencia (“el ser humano”) desaparecerá en mí. El ser humano está emergiendo en mi mismo cuando aún no siento al Creador, sino que estoy buscando Su imagen que me dé el ejemplo del otorgamiento para construirla en mi interior. Para hacerlo, tengo que tener un modelo y obtener el poder para formar este atributo sin Su presión.

Esto es igual a la forma en que actuamos con un niño: le damos un juguete pero no lo ayudamos, permitiendo así que él solo haga el trabajo. Lo que es más, deliberadamente le creamos dificultades para que intente manejarlas y aprender. Disfrutamos observando sus esfuerzos y progresos porque así es como el niño avanza.

No dejamos que el niño vea que para nosotros es sencillo hacer ese trabajo. Por el contrario, hacemos como que no sabemos  hacerlo y que nos sentimos renuentes a involucrarnos. Jugamos y descubrimos soluciones junto con el niño. Lo hacemos para darle un espacio para trabajar, darle la posibilidad de aplicar su esfuerzo y descubrir la realidad dentro de la oscuridad. No encontramos las soluciones en su lugar; él tiene que descubrirlas solo.

Incluso si estamos dispuestos a ayudarle y darle las explicaciones que necesita, no debemos hacerlo antes de que él explore totalmente sus propias posibilidades  encontrar la respuesta correcta. Si él ya intentó todo lo que podía y nada le ha funcionado, solamente en este caso le brindaremos ayuda y llenaremos aquello que él no alcanzó debido a su naturaleza.

Si él realiza muchos esfuerzos y entiende que es capaz de lograrlo solo, a la larga preparará su deseo y dispondrá su mente para las aclaraciones y la ayuda, esto es, una información de un nivel más elevado que el suyo. Este “agregado” hace de él un ser humano. Pero si yo le revelo todo antes de que realice su propio esfuerzo, entonces mis explicaciones no crearán nada nuevo y valioso para él, ya sea en sus deseos o en su mente.

 (De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 15 de septiembre 2010, Cuál es la venta que existe en el trabajo que es más que una recompensa.)

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