Aprender a trabajar sustituyendo al Creador

No tenemos ni logros y crímenes, ni subidas y bajadas, sólo existe una cadena de los estados que hay que pasar para crear en sí un gran deseo (la vasija espiritual) y recibir todo el bien que nos desea el Creador.

Por eso pasamos por muchos estados diferentes: en los sentimientos, en el corazón, sintiendo amargo/dulce, en la razón, percibiendo la verdad/la mentira.

Constantemente confundimos el análisis en el corazón y la mente, entre dulce/amargo o la verdad y mentira, cayendo en un estado u otro, pero precisamente esto nos ayuda a construir un deseo perfecto y la mente clara.

Porque el hombre no nace como un héroe preparado para la misión que le ha sido otorgada.  La Luz superior crea sólo un punto “de la nada”. Se diferencia de la luz solo por tener un deseo de recibir el placer en vez del deseo de llenar con placer.

Todas las demás cualidades el hombre las tiene que desarrollar por si sólo de la conexión con la luz y su la influencia sobre él, gracias a la comprensión y la percepción.

Sólo entonces conocerá y sentirá todo lo que se encuentra en el Creador, en la luz, y se convertirá en semejante a Él. Porque el estado de la luz es perfecto, y en la idea de la creación está supuesto que la creación será tan perfecta como ella.

O sea, la creación tiene que recibir del punto una serie de impresiones, agradables y desagradables, claras y confusas, hasta que no consigue el estado en que verdaderamente va a sentir y entender todo y podrá sustituir al Creador en su trabajo.

 (Extracto de la lección sobre el libro Shamati, correspondiente al  17 de septiembre 2010.)

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