El lenguaje común entre nosotros y el Creador

Mientras más grande es el obstáculo en mi camino, más veo en éste una mayor “ayuda desde lo opuesto”, es decir que me vuelvo similar a la Luz de acuerdo al carácter y propiedades de mi egoísmo. Si me elevo por encima de mi egoísmo, todas sus propiedades, puedo volverme similar a la Luz. De otra manera, no sabría cómo hacerme igual a ésta.

Tengo que sentir todos esos obstáculos al más mínimo detalle. Llego a estar incluido en ellos y elevarme sobre ellos a través de la fuerza de la Luz. Sin embargo, son precisamente los que me esculpen en la forma de la Luz ya que ni la Luz ni el deseo de disfrutar tienen forma propia. ¿De qué otra manera podemos lograr la similitud? ¿Cómo podemos conectar dos opuestos absolutos: el deseo y la Luz?

Por esta razón están divididos en particiones, peldaños de la escalera, o grados a manera de conexiones entre ellos. El deseo de disfrutar, al absorber todos esos obstáculos, eventualmente llega ser similar a la Luz. Dentro de éste permanece el mismo deseo de recibir placer. Sin embargo, esos filtros le ayudan a volverse similar a la Luz. ¡Sólo necesita elevarse sobre esos filtros! No debe tomarlos como obstáculos que debilitan la Luz, sino incluirlos en sí mismo en la forma opuesta. Esto es llamado avanzar mediante “fe por encima de la razón“.

Necesitamos elevarnos del estado donde Biná está incluida en Maljut y Maljut gobierna sobre Biná al estado opuesto: donde Biná gobierna sobre Maljut y las propiedades de Biná se convierten en definitivas. Todas esas formas entre el Infinito (Keter) y el cuarto estado, final (Maljut) son llamados los nombres (propiedades del Creador). Estos sirven como ejemplos para que la Luz cree Maljut y la influya.

Al mismo tiempo Maljut puede usar el HaVaYaH (de sí misma hasta Keter) opuesto y ser vestida en la Luz (conversar con la Luz) para llegar a ser similar a esta. Esas ocho Sefirot entre Keter y Maljut son como un lenguaje común posible entre la Luz y el deseo, entre el Creador y la criatura.

Por esta razón son llamados los nombres santos ya que un nombre es una revelación, es decir el alcance de la propiedad específica del Creador en relación a nosotros, Maljut. Sin embargo, lo que no alcanzo no puedo definirlo por un nombre.

(De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá del 7 de septiembre 2010, Talmud Eser Sefirot.)

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