El sendero hacia el palacio del Creador

Pregunta: ¿Qué significa “apreciar el estado de ascenso espiritual”?

Respuesta: El ascenso es un estado en el que puedo justificar lo que sucede dentro de mí, justificar a los amigos y al grupo, al verlos como ángeles que me ayudan a realizar mi libre albedrío para alcanzar la meta. Con los elementos de esta condición puedo formarme a mí mismo y mi relación con el Creador, que se revela dentro de este estado.

El grupo, la casa, el trabajo, los estudios, la salud, etc., comprenden los componentes de mi estado. Tengo que determinar que todos ellos son secundarios en relación al grupo. Tengo que “reunirlos” a todos, salvo al grupo, e ingresar al grupo con esto, a pesar de que el grupo sea sólo un elemento entre los otros. En el grupo, también tengo que discernir los múltiples componentes hasta que selecciono sólo el único: el deseo de alcanzar al Creador.

Me interno más y más profundamente en este trabajo y estos discernimientos, hacia el centro. Estoy como dirigiéndome al palacio del rey desde muy lejos hasta que finalmente llego. Voy reduciéndolo todo y voy enfocándome, verificando el camino hasta que llego a la meta.

Al principio siento que hay todo un mundo a mí alrededor. Pronto, veo que sólo existe el grupo y las diversas situaciones dentro de él. Así permanece hasta que tomo consciencia de un esquema muy sencillo: Todo lo que me rodea son meramente ángeles, fuerzas que me dirigen al Creador y me ayudan a llegar a Él.

¿Qué es este grupo? ¿Es un grupo local cerca de mí o el grupo mundial? El grupo son todas las almas. Empezamos con el mundo entero y gradualmente vamos contrayendo el círculo.

El grupo para mi comienza con los cuerpos físicos, las personas que conozco alrededor del mundo,  que siento que están conectadas a mí a través de la meta común. Estas son las personas que me entienden y me perciben a pesar del hecho que no los conozco en persona. Sin embargo, en el mundo espiritual, residimos en un sistema colectivo. En este mundo, es posible que nunca nos hayamos encontrado, pero en el espiritual, estamos unidos.

Es indudablemente una oportunidad de salvación porque estamos conectados, nos apoyamos y dependemos uno del otro. No son solamente las personas de mi generación que existen hoy en un estado similar en relación al Creador, sino todos los cabalistas del pasado, comenzando con Adam que fue el primero en descubrir al Creador hace 5770 años y en establecer su libre albedrío.

Desde ese momento, el ser creado, un punto del deseo, comenzó su viaje para alcanzar la semejanza con el Creador. Desde entonces y hasta hoy, todos los cabalistas conectados por esta meta pertenecen a un sistema, sin importar su peldaño en la escalera espiritual. Con respecto a aquellos que aún no trabajan en este sistema, ellos también pertenecen a él, pero nosotros tenemos que despertarlos.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 6 de septiembre 2010 sobre el artículo, Y Jacob salió.)

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