Fusionándonos como pequeñas gotas de agua

Cuando leemos El Libro del Zohar, debemos visualizar el estar en un sistema o mecanismo al cual se adhiere mi punto en el corazón, mi gen espiritual (Reshimó) que desea llegar a su realización práctica. Mi desarrollo posterior, el impacto del sistema en mí, depende de esta adhesión.

Yo estoy situado en oposición a este enorme sistema. Si no me sintonizo a este correctamente, no seré capaz de hacer que trabaje sobre mí. Aun me afectará, pero solamente a través de sufrimiento y dolor lo cual no cuenta porque esta es la vía natural del desarrollo. Sin embargo, tengo una oportunidad de conectarme a este sistema a través de mi esfuerzo personal, interno.

Antes que nada, debo tratar de entender qué es “unidad” o “conexión.” Debo además darme cuenta que la conexión con el sistema ocurre tanto como esté conectado con los amigos. Hay una ley básica: Si estoy conectado con los amigos al 10%, estoy conectado con el sistema espiritual al 10% también. Si estoy conectado con ellos al 80%, también estoy conectado al sistema al 80%.

No hay otra manera para mí de conectarme al sistema espiritual. Mientras más grande sea nuestro esfuerzo interno de llegar a ser uno, de anular nuestro bagaje material individual, y unir nuestros puntos en el corazón (la única parte de nosotros que pertenece al sistema espiritual), más pronto nos uniremos hasta el grado de unicidad en nuestros puntos en el corazón.

Esta es justo la primera etapa de preparación. Debemos exigir del sistema espiritual la fortaleza para unirnos ya que los obstáculos constantemente nos urgen a escapar. El sistema tiene que pasarnos el “pegamento,” la Luz que Reforma que nos conectará. Esta tiene que vestirnos como un cuerpo entero y mantenernos juntos.

Más tarde, de hecho, comenzará a “pegarnos” a mi petición como si fuéramos miles de pequeñas gotas de agua combinándose en una enorme gota. Como en un holograma, no hay elementos grandes y pequeños en este, sino que cada uno contiene la imagen completa. En esta única plenitud colectiva, todos pierden su independencia. De esta manera, la Luz nos hace uno.

Ahora, mientras nos volvemos un solo punto, la intención de unirme con El Libro del Zohar mismo está surgiendo dentro de mí. Lo que estoy leyendo ahora, todas esas propiedades, deseo encontrarlas entre nosotros. Todos los personajes de los que El Zohar está hablando son tipos de conexión entre nosotros, y existen en cada nivel espiritual. Por esto la historia siempre se repite en cada grado espiritual. Toda la Torá está presente en cualquier estado espiritual. Y no importa qué se lee o en qué secuencia; puedes leer la Torá desde cualquier página.

Así que ahora deseo ver todas las relaciones descritas en El Zohar en la conexión entre los miles de puntos en el corazón. Deseo comenzar a percibir la conexión entre nosotros al unísono con el flujo del texto de El Zohar. De esta manera, comienzo a revelar la historia en su forma verdadera y eventualmente llego al estado en el que leo e inmediatamente comprendo el contenido dentro de mí mismo.

Sin embargo, ¿Dónde está ese punto de comprensión? Está en la conexión entre nosotros. A través de esta conexión, descubro un mundo totalmente nuevo con nuevas sensaciones y deseos. Me sumerjo más y más profundo en otra dimensión con el propósito de develar este sistema junto con otros y el Creador. Saboreo cada palabra con mis propios sentidos, y eso es lo que es llamado la Torá de Vida.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 12 de septiembre 2010, sobre El Zohar.)

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