Lo que un alma teme

El Zohar, Capítulo VaYeji (Y Yaacov vivió), Ítem 152) Mientras tanto, Rabí Elazar observó que el ángel de la muerte partía y dijo, “Ninguna sentencia se sostiene en donde se encuentra Rabí Shimon”.

Rabí Shimon dijo a Rabí Elazar, “Ven aquí y sujeta a Rabí Yitzjak, pues veo que él tiene temor”. Rabí Elazar vino y lo sujetó, y Rabí Shimon volteó su rostro y continuó ocupándose de la Torá.
Pregunta: ¿Porqué una alma teme ascender a su próximo grado espiritual? ¿Si ya ve su estado corregido, porqué le aterroriza dejar el estado actual?

Respuesta: No estoy preparado para ello y por lo tanto siento temor. La sabiduría de la Cabalá a menudo habla acerca del temor reverente ante el Creador. El estado de temor reverente es una vasija espiritual (Kli, deseo). Es lo mismo en nuestro caso. Temo no estar listo para existir en el nivel de otorgamiento en mi estado presente, el cual comparto con los amigos y el maestro, Rabí Shimon, quien se revela como un mentor y una guía en nuestro camino.

Supongan que un maestro un día me dice que tengo que saltar de un avión. Pero estoy aterrorizado porque no creo que pueda hacerlo. Este es un ejemplo terrenal de cómo me siento en las propiedades egoístas.

En la espiritualidad, sin embargo, hablamos de la propiedad de otorgamiento, donde el miedo es incluso más grande. Descubro que no estoy en otorgamiento y no tengo fortaleza propia para ello. Soy incapaz de controlarme (como lo haría en el mundo material) y dar el siguiente paso. No es lo mismo en la espiritualidad, y siempre existe una pregunta: ¿Recibiré la fortaleza, o más bien, seré capaz de pedirla? Este miedo, este temor reverencial, es un estado muy problemático.

El temor reverente ante el Creador es el primer mandamiento. Lo uso como una base sobre la cual construyo todo lo demás. Esto es porque dependo del Creador, la Luz Circundante Superior que recibo. Mi posición en un cierto grado espiritual depende de la cantidad de fuerza que la Luz me proporcione. Y si no me trae esta fuerza, no tendré ninguna.

¿Cómo puedo participar en esto? ¿Cuán cercano soy capaz de acercarme a los demás? ¿Cuán grande es mi capacidad actual de hacer eso? Esta “muerte” (para mi egoísmo) debe venir a mí paso a paso. Tiene que ser aceptada por mí y volverse vida dentro de mí, como está escrito:”El ángel de la muerte se convierte en ángel de vida”.

Los actos espirituales (de otorgamiento) que una persona tiene todavía que realizar parecen un enorme obstáculo en el camino. Cuando piensas en satisfacción, es deseable (en nuestro egoísmo). Pero cuando piensas en el deseo corregido (Kli) donde es revelado, surgen el rechazo y el miedo: ¿Acaso soy bueno para eso?

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá el 1 de septiembre 2010 sobre El Zohar.)

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