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El Hollywood del Creador

Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre percibir El Zohar y el Talmud Eser Sefirot?

Respuesta: Cada uno usa un lenguaje diferente. Es imposible entender El Zohar a menos que disciernas el cuadro correcto detrás de cada expresión en él con la imagen que esta vestida en tu deseo o intención. 

Si leí una novela apasionante que habla sobre el descubrimiento de nuevas tierras, entonces después ya hago imágenes internas de los niveles de la naturaleza, inanimado, vegetativo, animado y humano. Fuera de estas formas creo un cuadro que el autor describe, y las imágenes que  imaginamos son similares.

Por otro lado, El Zohar describe aventuras que nunca hemos experimentado, ocurriendo en un mundo desconocido para nosotros. Si yo no tengo estas formas espirituales (cualidades y acciones) dentro de mí, entonces no sé lo que estoy leyendo, como si estuviera escrito en un lenguaje desconocido para mí.

Por otra parte, el Talmud Eser Sefirot describe cualidades, acciones y eventos más concretos, donde existen sólo dos fuerzas o deseos que operan: “para” y “contra”. En esencia se habla solamente de dos cualidades: otorgamiento y recepción, las cuales existen en diferentes interacciones entre la una y la otra. Podemos imaginarlas como fuerzas de atracción y repulsión,  así como su interacción.

Por supuesto, este es más simple y menos confuso que las descripciones del Zohar. El Talmud Eser Sefirot constantemente nos muestra la necesidad de la pantalla, la fuerza de otorgamiento, mientras que El Zohar proyecta imágenes del Mundo Superior hacia nuestra materia (deseo) 

Esto es como si hubiera una película que se reproduce en algún lugar muy lejano y no la puedo entender. Ya que trato de mirarla, me pregunto a mi mismo: ¿qué instrumentos o herramientas me faltan para acercar más esta imagen y sentirla? Esta aspiración evoca la influencia de aquella imagen lejana a mí. Si mi aspiración se amplía muchas veces a través de mi ambiente (el grupo), entonces realmente siento que esta imagen se acerca.

Sin embargo, la redención viene del Libro del Zohar porque este contiene la Luz más poderosa que Reforma.

(22432 – De la tercera parte de la Lección Diaria de Cabalá del 3 de octubre de 2010, Talmud Eser Sefirot.)

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Guía de los niños hacia la vida real

Nuestro sistema de educación tiene que funcionar en la vena de nuestra propia vida. No debemos decirles a los niños disparates y mentiras o pintarles un mundo falso para ellos. Cada juguete debe guiar al niño hacia la vida real y hacia su correcto análisis. Cada detalle debería ser un  pequeño ejemplo de las verdades del gran mundo. Debemos revelarlo para el niño gradualmente. Aun más, recordando que este es el mundo real y no una ficción.

Para  salvaguardar al niño, yo le trazo límites mientras que al mismo tiempo le doy libertad dentro de estos. Un niño aprende a ser humano a partir de sus acciones en estas condiciones limitadas y seguras. Gradualmente, los límites se expanden, y gradualmente un humano se forma dentro de estos.

Por otra parte, yo no le ofrezco soluciones establecidas de antemano, sino meramente un ejemplo limitado. Yo no armo para él la interconexión de los “bloques de cubo” sino que meramente establezco un patrón a seguir y lo dejo con la libertad de fantasear y crear. De vez en cuando yo preparo rompecabezas, trucos y trampas para él para que sea capaz de aprender de los errores. Solo haciendo esto prepararé al niño para la vida.

¿Cómo puedo ofrecerle todas las soluciones de antemano? Por el contrario, nosotros nos desarrollamos de nuestras experiencias con rompecabezas y ejercicios, ensayos y errores. La memoria de ellos forma un enfoque correcto en el niño, y entonces después él sabe por dónde empezar y como resolver el problema. Al final, si él se equivoca, será solamente debido a que lo tomo por sorpresa y el no esperaba este giro de los acontecimientos.

Cada paso siguiente empieza precisamente así: es nuevo e impredecible, entonces el niño comete errores. Pero mientras él está en éste, aprende de su fracaso y se beneficia del mismo.

(22411 – De la Charla sobre la Educación del 29 de septiembre de 2010.)

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Entorno apropiado

A medida que avanzamos espiritualmente, egoístamente comenzamos a valorar el atributo de otorgamiento. Este da libertad y satisfacción, nos permite ser independientes. Esta actitud hacia el atributo de otorgamiento es llamado “Lo Lishmá“. Sin embargo, más tarde, bajo la influencia de la Luz, el atributo de otorgamiento se convierte en valioso para nosotros. Esta actitud se llama “Lishmá.”

Todo lo que necesitamos hacer para alcanzar este estado es seguir el consejo de los cabalistas. El punto en el corazón nos lleva a un nuevo entorno, a un grupo, y empezamos a unirnos con los demás, independientemente de si lo queremos o no. Estas acciones de inmediato nos ayudan a atraer la Luz Circundante (Or Makif) sobre nosotros. Está siempre a nuestro alrededor, pero esta vez la atraemos intencionalmente.

A mayor esfuerzo que yo pongo en unirme con los demás, más fuerte es la influencia de la Luz en mí, y empiezo a recibir nuevas impresiones. Eventualmente, evalúo el otorgamiento como algo bueno y lo considero como algo elevado y especial. Esta es la influencia del entorno. 

El entorno no es la gente. Nuestros esfuerzos, nuestros deseos comunes nos permiten evocar la Luz que Reforma. Todos nosotros existimos en un océano de Luz y podemos atraerla. Esto es lo que el entorno adecuado es: un medio ambiente que me ayuda a atraer la Luz y también la Luz real.

Nos influye, incluso cuando no hacemos nada, pero, en este caso, el proceso fluye lentamente, con la velocidad natural del desarrollo de las Reshimot (Genes espirituales). Pero cuando comenzamos a evocar la Luz a través del estudio, difusión, y la unidad de los amigos, despertamos la influencia de las Luces que nos rodean.

(22215 –  De la Lección de la Noche de Hashana Rabá del 29 de septiembre 2010,  Shamati # 8.)

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En la oscuridad como en la Luz

El Creador se oculta. Yo no he de retirar el velo para revelarle, sino construir Su imagen en mí. La pantalla que Él colocó entre nosotros se mantiene pero, puedo hacer cambios en mi interior que crean en mí las propiedades del Creador, es decir, Su imagen. Sólo de esta manera después de haber construido Su imagen dentro de mí podré verle por sí mismo, es decir, más allá de cualquier imagen.

En la oscuridad de mi egoísmo construyo una imagen brillante de las propiedades de otorgamiento y amor, una imagen de la Luz. El Creador sigue estando oculto tras la pantalla pero por debajo de ésta puedo crear Su imagen como si Él estuviera de pie delante de mí. Doy forma a la Luz de otorgamiento (fe, Jasadim) y permanezco dentro de ella; no he de intentar descubrir al Creador al otro lado de la pantalla.

Pido al Creador, no para que retire la pantalla tras la que Se oculta, sino para que me permita existir en la sombra en la oscuridad de forma que ésta se convierta en Luz para mí y pueda, así apreciar su importancia. De hecho, precisamente por eso soy capaz de crear a partir de mí mismo similitudes con el Creador, es decir, me vuelvo independiente y en la medida de estas similitudes la pantalla que nos divide se vuelve transparente y nuestras imágenes coinciden.

La oscuridad me ayuda ya que de lo contrario la Luz me llenaría, cortando todas mis aspiraciones de cuajo. No sentiría nada y no podría realizar ni un sólo movimiento. Sin embargo, la oscuridad me crea una necesidad de búsqueda.

Si la oscuridad desapareciera, yo volvería a mi estilo de vida usual, materialista. Para que esto no ocurra, le pido a la oscuridad que permanezca. Esto le ayuda enormemente a mi egoísmo: Nada lo llena o lo calma; de esta forma, yo desearé la Luz a partir de la oscuridad. Quiero obtener las cualidades de la Luz pero no he de pretender hacerlo descubriendo simplemente al Creador, sino mediante la creación de Su imagen dentro de mí.

Estoy de acuerdo con el hecho de que haya una pantalla que nos separe: El Creador poco a poco la retira pero inmediatamente eleva el ocultamiento en un 100%. Por lo tanto, estoy construyendo un dosel, es decir, el “techo de la carpa”; no estoy dispuesto a aceptar la Luz Superior de forma directa. Para mi deseo egoísta, esto significa oscuridad pero para mi intención de otorgar, representa la Luz.

(22218 –  De la lección de la noche de Hoshana Rabba del 29 de septiembre 2010, Shamati #8.)

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Pregunta: En la noche de Hoshana Rabá (“Gran Súplica”, el séptimo día de la Fiesta de Sukkot) se acostumbra revisar la “sombra”, es decir la pantalla con la que uno puede entonces recibir la Luz. ¿Cómo se forma esta pantalla?

Respuesta: Cada uno de nosotros es un deseo egoísta. Cuando deseamos adquirir espiritualidad, nos unimos en un grupo. Naturalmente, ninguno de nosotros desea comprometerse en ejercicios de “otorgamiento”, pero cada uno tiene una “chispa” por sobre sus deseos egoístas que lo arrastra hacia lo desconocido.

Los cabalistas explican que existimos en un campo de “Luz“. Este campo abarca toda la realidad y nos influye de tal manera que las “chispas” despiertan en cada persona. En la medida en que ellos son despertados, interactúan con el campo de Luz que los orienta, y la gente se pliega a un sólo lugar físico y/o virtual, consecuentemente, deseando unirse. Esto es llamado un grupo, una conexión de personas a través de sus deseos espirituales. El egoísmo es abandonado por todos y se unen a través de sus mutuas aspiraciones por espiritualidad.

 Si nosotros aspiramos al otorgamiento mutuo, provocamos la influencia de la Luz en el esfuerzo común y comenzamos a cambiar. Gradualmente, nos sentimos continuamente con más deseos egoístas, pero al mismo tiempo, su valor desciende a nuestra vista. Y despertamos el deseo espiritual sobre una escala de valores.

La construcción de la Sukka (cabaña) indica aumento de la cualidad de otorgar (el techo) por sobre el deseo de recibir. Nosotros deseamos separar otorgamiento y recepción para que la Luz no entre en el deseo egoísta a través de la envoltura de la Sukka.

La luz nos corrige de tal manera que todos nuestros deseos espirituales hacen su camino encima del techo de la Sukka, y el deseo egoísta permanece en el interior. En otras palabras, nosotros ocultamos el deseo egoísta en la sombra. Construimos una cubierta en cada deseo, para no desear utilizar estos deseos egoístamente.  Al crear semejante “sombra”, adquirimos una sensación espiritual en la que sentimos realidad espiritual: el mundo que percibimos en el atributo de otorgamiento.

 (22205 –  De la Lección de la Noche de Hoshana Rabá del 9/29/10, Shamati # 8.)

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La intención del mal es empujarme hacia adelante

Sentimos como si recibiéramos una “sombra”, la oscuridad, pero esto se debe a que una Luz mayor viene cuando todavía no estoy preparado para recibirla o percibirla apropiadamente. Por lo tanto, siento oscuridad, el contraste entre nosotros.  En otras palabras, el sentimiento de descenso es la revelación de nuevos deseos (vasija) donde por ahora percibo cuán opuestos están de la Luz que me influencia.

Si estoy listo, entonces una Luz mayor revela un mayor deseo dentro de mí. Sin embargo, mientras la Luz y el deseo tienen intenciones opuestas (la Luz tiene la intención de otorgar, mientras que el deseo tiene la intención de recibir), percibo esta distancia entre ellos como un descenso.

Hasta ahora, este estado necesita ser apreciado porque, esencialmente, este ya es el lado opuesto de un grado más elevado.  Todas las sensaciones de oscuridad, descenso y rechazo vienen de una Luz nueva y más fuerte que revela mayores deseos (vasijas) dentro de nosotros.

Yo existo en un deseo infinito (vasija); mi alma es infinita.  Después de todo, no hay criaturas además de  mí; todos los demás son parte de mi alma.  La Luz gradualmente se intensifica y revela mayores niveles del deseo dentro de mí.

Mientras más brilla la Luz, mayor es el deseo que se revela.  Cuando una Luz más intensa viene hacia mí, se revela un deseo de correspondencia aun más fuerte.  Pero a cada momento un nuevo deseo es revelado, lo percibo como una separación mayor entre mi cuerpo y mi “espiritualidad”, la fuerza de la vida, porque las propiedades del deseo son opuestas a aquellas de la Luz, y entonces me siento mal.  Uno necesita prepararse para este estado anticipadamente de manera que cuando llega, se entenderá que eso lo está despertando hacia la corrección.

Si no sentí la maldad, la caída hacia la separación entre mi persona y la Luz, no estaré preparado para iniciar la corrección.  El propósito de la revelación del mal es empujarme hacia adelante.  Por esta razón, el sentimiento de una “sombra” de los mundos impuros (Tzel de Tuma) es necesario para alcanzar la “sombra sagrada” (Tzel de Kedusha); debemos valorar estas sombras.

(22201 – Tomado de la Lección Nocturna de Hoshana Rabbah del 29 de septiembre 2010  Shamati #243.)

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Sentirse responsable de toda la creación

La primera corrección de la voluntad de recibir es la de otorgar con el fin de otorgar. Esto significa que restrinjo el uso de mi deseo (para mi “yo”), debido a su naturaleza egoísta; es decir, no estoy dispuesto a infligir daño a otros; como suele decirse: “Lo que odies, no se lo hagas a otro.” Pero, esta restricción de uso de mi deseo egoísta no basta; necesita una corrección, ya que no me impide realizar malas acciones pues, si tengo la oportunidad de robar y no ser atrapado, ¿qué puede impedirme llevarlo a cabo?

La corrección implica que, no sólo no he de desconectarme de todos mis deseos, como si no existiesen, sino que he de ir más allá con ellos. Debo experimentar, en mis sentimientos, cuánto puedo llegar a dañar a otras personas y cuánto van a sufrir. Esta sensación de sufrimiento debe hacer que deje de robar; como me han dicho: “¡Lo que odies, no se lo hagas a otro!”

Absorbo los deseos del otro. Al principio, mi conciencia de la inclinación al mal parece como si me hubiera atado las manos, para que no pueda robar pero, después, me libera y me da una oportunidad infinita para robar todo lo que pertenece a los demás e ¡incluso al Creador! Se me permite hacer cualquier cosa, ¡sin ninguna consecuencia!

Sin embargo, empiezo a experimentar que “La Shejiná está sufriendo”, o el dolor de los demás, como si yo hubiera robado algo o matado a alguien. Siento el dolor de los demás dentro de mí como si yo fuera la causa de él. En relación con ellos, yo soy como el Creador, que ha creado la mala inclinación. Así es como conseguimos llegar a conectarnos. Puedo ser como Biná, una madre que siente todos los deseos de sus hijos, así como el mal que les puede ocasionar si no se hace cargo de ellos pero, al mismo tiempo, es consciente de cuánto bien les puede hacer si les cuida y alimenta.

Después, en la segunda etapa de la corrección, se nos revela lo siguiente: ¿cómo podemos otorgar a los otros? En esta fase, la persona ya es capaz de servir de conducto entre el mundo y el Creador. Siente que sólo él puede canalizar el llenado de los deseos de los demás y, que su crimen no radica en robar, sino en el hecho de que no está llenando los deseos de los otros. Éste es, realmente, el significado de la expresión “amar al prójimo como a ti mismo”

La persona tiene que experimentar estas dos etapas de corrección en sí mismo: “Lo que odies, no se lo hagas a otro” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

(22132 – De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 28 de septiembre 2010, El amor al Creador y el amor a las criaturas.)

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Amar al prójimo como a mí mismo” es una oración que determina el principio completo de la conexión entre el deseo y la Luz, la corrección del alma común. Para que la criatura sea capaz de alcanzar la equivalencia con el Creador, el Creador se ve forzado primero a romper a la criatura y traerla al estado de odio, al estado en que es opuesta a Él.

 Alcanzar un estado que es opuesto al Creador es solamente posible creando una criatura que es similar a Él y entonces cambiando ese estado a su opuesto, así que una forma imperfecta puede surgir desde la forma perfecta. De tal modo, a la criatura se le  presenta  la oportunidad de alcanzar la equivalencia con el Creador en su propio estado imperfecto, a través del escrutinio de sus propias cualidades y de aquellas del Creador: lo que significa ser perfecto y cómo lograr esa perfección.

 La criatura está buscando una solución, y en este sentido ella alcanza el estado del Creador. En el proceso ella obtiene libertad para decidir eligiendo la equivalencia como el único estado perfecto. Es imposible entender cómo uno puede ser libre de su propia naturaleza. Sin embargo, bajo la influencia de la Luz, que es opuesta a nuestra naturaleza, se crea un espacio neutral en nuestro deseo, el cual está ausente incluso en el Creador. Y es precisamente lo que se desarrolla en este espacio neutro lo que será llamado el ser creado.

 Nosotros mismos construimos esta criatura, el ser humano, “Adam” que significa “semejante” al Creador.

 (22137 – De la cuarta parte de la lección diaria de Cábala del 28 de septiembre 2010. El amor al Creador y el amor a los seres creados).

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Pregunta: ¿Qué significa la “unión de corazones” entre los amigos en el grupo?

Respuesta: Desde el punto de vista de la sabiduría de la Cabalá, sabemos que la ruptura ocurrió para permitir la corrección de Maljut. A menos que Maljut incorpore los deseos de otorgamiento (los Kelim de Biná), es imposible corregirla. Maljut está gradualmente siendo corregida a través de la penetración mutua de Maljut y Bina, con la excepción de su base, “el corazón de piedra (Lev Ha Even)”, que se corrige al último.

Corregimos Maljut a través de la incorporación de las propiedades de otorgamiento, Biná, en las propiedades de recepción, Maljut. En las almas, esto sucede a través de la penetración mutua hasta que las almas se mezclan completamente y se corrigen a través de los otros (Israel versus las naciones del mundo dentro de cada persona).

Nuestras correcciones sólo pueden ocurrir al incorporarnos unos en otros. Corregirse a uno mismo significa corregir tu incorporación mutua con todas las otras partes del alma común. La base de la corrección yace en la corrección de la conexión rota entre nosotros. Todo resulta de esto: el acta constitutiva del grupo entero y las leyes que necesitamos aspirar a cumplir al seguir el consejo de los Cabalistas que están basadas en su entendimiento del Mundo Superior.

Todo esto viene de la corrección de los Kelim que necesitan ser incluidos unos en otros. Esto se alcanza a través del esfuerzo para conectarse atrayendo la Luz que corrige la incorporación mutua. Todas las recomendaciones de los Cabalistas descritas en sus libros vienen de las leyes que definen la naturaleza de la ruptura, la corrección, y el estado perfecto. Cuando hablan de ello, dicen, “Únanse, organicen reuniones de amigos, eleven el ánimo de sus amigos”. Sin embargo, necesitamos entender que esto viene de la necesidad de llegar a estar incorporados unos en otros para atraer conjuntamente la Luz Circundante que corregirá la conexión entre nosotros.

(22113 – De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 28 de septiembre 2010, sobre El Zohar).

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Una paradoja del Dar

Una persona tiene que aspirar a satisfacerse mediante satisfacer a otros en lugar de a sí misma. Yo te lleno, siento tu deseo y cómo está siendo llenado, y así yo obtengo satisfacción. Yo me lleno al sentir tu satisfacción, que es por lo que me esfuerzo para satisfacerte tanto como sea posible, como una madre que está feliz porque alimentó a su hijo.

 

 

No deseo llenarme directamente, sólo a través de mi prójimo. No es acerca de cuánta comida mi cuerpo corporal ha consumido; es acerca del llenado de mi alma. Mi alma se pone feliz cuando satisfago a otros, cuando lleno al Creador. Entonces me vuelvo similar a Él ya que Él disfruta deleitándonos. Si somos incapaces de aceptar el placer que emana de Él, le hacemos experimentar la aflicción de la Shejiná.

El Creador siente placer de nuestro llenado; todo lo que podemos hacer es “permitirle” deleitarnos. Tenemos que llegar a un estado en el cual esto sea todo lo que deseemos.

Esto aparenta ser una paradoja: ¿Cómo es posible “ser llenado al dar”? Y para esto es el amor: para conectarnos a todos juntos. Si no hay amor entre nosotros, simplemente no podemos estar satisfechos de otorgar. Tengo que sentir los deseos de mi prójimo como más importantes que los propios.

Para una madre, las sensaciones de su bebé son mucho más esenciales que las propias. Una madre siente dentro de sí el dolor de su hijo. Esto es amor natural. Tenemos que alcanzar el mismo tipo de amor con la ayuda de la Luz al permitirle corregirlo. Como resultado, tendremos el mismo deseo del Creador y alcanzaremos la espiritualidad.

Imagina que tienes millones de bebés y estás en posesión de algo que puede llenarlos ya que tienes acceso a un canal de Luz ilimitada. ¡Qué éxtasis experimentarás mientras sientes deseos de otras personas y su satisfacción como propia! te llenarás 620 veces más ya que pudiste construir amor por encima del odio.

Al satisfacerlos, sientes 620 “onzas” de alegría en lugar de 1 “onza” que cada uno de ellos recibió. Yo conecto sus almas a mí y la siento como si fueran propias.

(22189 – De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá, El amor al Creador y el amor a los seres creados.)

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