Alegría para el que ve y Dolor para el que no ve

Pregunta: Me parece que entiendo cada una de las palabras que dices.  ¿Por qué no me brindan ninguna alegría?

Respuesta: Es porque aun no has entendido la importancia que tienen.  “Sí entiendo, pero ¿qué me dan?” “Adquieres más de lo que tiene el resto del mundo”.  “Entonces, ¿qué? No me interesa lo que tienen los demás.  Todavía yo no lo tengo. ¿Qué es lo que quieres? (silencio)

Una persona tiene que trabajar junto al grupo para incrementar la importancia del objetivo.  Si no siente o valora la importancia del objetivo, es debido a su torpeza y al ocultamiento, y no porque es sabio.  Sus deseos no saben diferenciar lo que está frente a él.  Esta ciego.  Para él, el mundo es oscuro y vacio. “¡Abre tus ojos!” “No quiero”.

Sólo después de que una persona se da cuenta de la importancia del objetivo y comienza a sentir el brillo del grupo, será que obtendrá el poder de avanzar correctamente. Sin embargo, sin alegría no puede avanzar.  Si una persona esta abrumada por la tristeza, entonces no importa lo que haga, no conseguirá su objetivo.  Se limita a si mismo desde adentro y toma un camino diferente.

Es imposible mantener la dirección correcta sin experimentar alegría.  Es parecido a las “confesiones” hipócritas de que somos “extremadamente felices” mientras que, de hecho, estamos llorando por los golpes que recibimos del Creador.  Este tipo de mentiras nos demuestran que estamos haciendo el tipo incorrecto de conexiones entre nosotros.

Puede haber una cierta cantidad de nerviosismo, tensión y hasta algunas discusiones menores en el grupo; son signo de energía y deseo.  Al mismo tiempo, tiene que haber alegría lo cual se origina de la grandeza del objetivo que brilla frente a nosotros.  No hay espacio para la desesperación. De hecho, la desesperación es equivalente a la arrogancia.  “Soy infeliz con lo que tengo. El Creador no me toma en serio,  considero que merezco mucho más.  Me puedo conformar con menos, pero no puedo estar de acuerdo con no tener nada”.

Tenemos que experimentar la falta de cumplimiento a fin de comenzar a trabajar sin obtener una recompensa, pero no estamos preparados para esto todavía. Tenemos que ver las recompensas que nos estimulan y empezar a perseguirlas.

Una persona no entiende que se le han dado varias oportunidades para dar otro paso hacia adelante.  Actúa como un niño tonto y establece “condiciones” y se aferra a sus “principios”.  ¡Está Bien! Lo que no se puede hacer por la razón se hará con el tiempo.  La testarudez y la negativa de integrarse al grupo le pueden costar a una persona muchos años de atraso hasta que se libera de la desesperación y comienza a progresar.

(23285 – Tomado de la primera parte de las Lecciones Diarias de Cábala del 12 de octubre 2010,  El Asunto de la Misericordia.)

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