Diferentes lenguajes para describir una misma realidad espiritual

El Zóhar, Capítulo “VeYechi (Y vivió Jacob),” artículo 451: En la tercera guardia, el querubín golpea con sus alas y canta, tal como está escrito, “¡Alaben al Señor! Alaben, siervos del Señor, alaben el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor… desde el oriente hasta el poniente”. Entonces todos los ángeles que se encuentran en la tercera guardia cantan.

En el Estudio de las Diez Sefirot, estudiamos las acciones espirituales a través de: las tres líneas, las Luces, los Kelim (vasijas), las pantallas y las Reshimot (genes espirituales, recuerdos). Sin embargo, El Zohar describe las mismas acciones a través de los objetos sagrados inanimados, vegetativos y animados, los cuales representan las fuerzas en el trabajo de cada persona. En otras palabras, las distintas partes del alma están denominadas por los diversos tipos de objetos, inanimados, vegetativos y animados, de la naturaleza y del hombre.

Nos resulta difícil concebirlos en términos de física espiritual, como los que están en el TES. En El Árbol de la Vida del ARI, vemos lo difícil que es describir la variabilidad de las acciones espirituales en el lenguaje de las Sefirot y los Partzufim.

Por esta razón, el lenguaje en el mundo espiritual es otro: el lenguaje de las ramas. En nuestro mundo, tomamos una rama en particular del mundo espiritual, donde cada rama tiene su nombre concreto. Así en cada caso incluso el detalle espiritual más pequeño tiene un nombre particular destinado específicamente a esta cualidad espiritual o acción. Utilizamos estos nombres y los transformamos en un lenguaje más sencillo y preciso.

Si tuviéramos que volver a escribir, en el idioma de la Cabalá, todo lo que Moisés escribió en la Torá, nos encontraríamos con un libro muy voluminoso. Sin embargo, utilizando el lenguaje de las ramas, se expresa todo de una forma muy concisa. La persona que percibe la realidad espiritual lo tiene mucho más fácil para captar el texto que describe el mundo superior, ya que puede hacerlo a través de los nombres del mundo corporal. Después de todo, los dos mundos son paralelos y, aquél que siente el Mundo Superior también puede ver el otro.

La otra ventaja del lenguaje de las ramas es que se aplican los mismos nombres en todos los mundos y grados de cada rama, los cuales corresponden, precisamente, a su raíz. Por lo tanto, cuando leemos El Zohar con el comentario Sulam, (dicho comentario permite explicar El Zohar a través del lenguaje de la Cabalá, pues ésta clarifica las imágenes descritas en Él, que están expresadas en el lenguaje de las ramas), empezamos a ver que, tanto el rabino Shimon bar Yojai, como el ARI y Baal HaSulam están escribiendo exactamente sobre la misma cosa.

(22119 – De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 28 de septiembre 2010, El Zohar.)

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