Educar mediante la Verdad

Educar a un niño significa acercarlo a nuestro mundo y al mundo espiritual. A lo largo de un corto periodo de tiempo, y particularmente entre las edades de nueve hasta los trece, los niños tienen que darse cuenta de todo.

La educación termina a la edad de doce o trece porque los hijos naturalmente dejan de escucharnos. Actúan y alcanzan por sí mismos, sin recibir nada de nosotros. Por lo tanto, tenemos que darles explicaciones y la verdad acerca de lo que está sucediendo en el mundo.

Si los alimentamos con mentiras, entonces es como veneno que nunca podrá ser removido de sus conciencias. Distorsiona su visión del mundo y hasta cierto punto separa a los niños de la realidad, reemplazándola con una ilusión.

Por supuesto, esto no significa que no podemos usar analogías y leyendas cuando educamos a un niño, pero su forma y límites deben estar claramente definidos. Es un asunto si el niño entiende que le estás hablando metafóricamente, y un asunto completamente diferente si piensa que realmente hay un bosque habitado por animales que sólo ve en pinturas y que esos son animales son capaces de hablar entre sí.

Todo depende de cómo presentas las cosas: en el primer caso una persona se familiariza con el mundo real, mientras que  en el segundo, su conciencia y memoria están impregnadas de falsas imágenes. Además, tenemos que entender que en muchos aspectos los cuentos de hadas de hoy vienen de antiguas creencias y mitologías, cuando se pensaba que todo objeto tenía un alma, una fuerza superior, y una influencia especial sobre una persona.

(22417  – De la charla sobre educación del 29 de septiembre 2010).

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