Egoísmo y Arvut.

A causa de nuestra naturaleza, el egoísmo no siente una recompensa por sacrificar algo por el bien de otros. No tenemos la capacidad de imaginar que haciendo esto, nos sentiremos bien. Yo puedo imaginar que obtendré un beneficio de la garantía mutua, pero no veo la necesidad de anularme, a mí mismo, frente a los demás.

Este es el error que el comunismo cometió. Ellos desearon usar la ley de Arvut (responsabilidad mutua y garantía), pero sin el Creador, qué es la fuerza que implementa esta garantía y unidad. Cada uno se eleva por encima de uno, pierde su egoísmo, y se anula, pero luego, la energía para hacer el trabajo desaparece.

Por lo tanto, para ascender y unirse, tenemos que adjuntar la fuerza del Creador a nosotros desde el principio. Después de todo, nadie excepto Él establecerá una conexión entre nosotros porque esta conexión se manifiesta por encima del egoísmo.

El Creador creó leyes que Él implementa. Podemos actuar solamente considerando que Él es el tercer participante quién determina el resultado final y está presente en cada acción. Este resultado siempre es para Su favor, y tú siempre te anulas en relación a Él. Posteriormente, el tercer componente, toma el rol central. Él es el Primero, el Último y el Definitivo.

En ese punto, mi objetivo cambia: Yo deseo anhelar por este compañero y hacer todo por Él. El sistema es para Él, yo existo para Él; el amigo existe para Él. Es así como podemos avanzar al nivel de otorgamiento completo puesto que el Creador es la propiedad de otorgamiento que podemos obtener entre nosotros.

(24046 – De la lección diaria de Cabalá del 15 de octubre del 2010, “El Arvút”)

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