El arte de ganar

La etapa de preparación para la revelación del Mundo Superior representa el alcance de la propiedad de otorgamiento. Esto es así porque hay Luz por todas partes alrededor nuestro y, el que la recibamos sólo depende de la semejanza de nuestro deseo por ella.

La preparación es un proceso complejo que requiere el enfoque correcto. En primer lugar, es necesario comprender que la preparación sólo es posible en el grupo porque todas las correcciones provienen de la unificación de las almas en un alma común. Baal HaSulam escribe en su artículo, La Libertad que el amor al prójimo es un principio común, el compendio de todas las correcciones y su completa realización sólo la podemos llevar a cabo juntos.

En segundo lugar, creemos que podemos corregirnos a nosotros mismos y, cuando nos acaece un problema se supone que debemos resistir con nuestras propias fuerzas. En realidad, nuestro trabajo consiste en la unión con el Creador, y no en la conquista del mal; sólo de esta manera el mal será derrotado. Por lo tanto, no he de huir del mal como del poderoso faraón sino, más bien, usar este faraón como un medio de unión con el Creador.

Está escrito que, fue el faraón quien llevó a los hijos de Israel más cerca del Creador. Para mí, el faraón es como un premio porque significa que soy merecedor de su fuerza. Gracias a ella, por encima de ella, me puedo unir al Creador. Es imposible conseguirlo sin dicha fuerza.

Opero en un sistema, un campo de fuerzas. Estas fuerzas no son ni buenas ni malas, la cuestión es cómo las manejo mientras estoy entre ellas. Todo depende de mí habilidad para usarlas con el fin de avanzar.

De esta manera nunca peleo solo. Al principio, no tengo ninguna otra “arma” más que la fuerza del análisis. Al usar mi fuerza sólo para el análisis, (esa es la forma correcta de usar mi fuerza) entonces identifico correctamente la situación y, por lo tanto, salgo victorioso ya que uso la fuerza del Creador.

Todas las situaciones nos vienen del Creador con el fin de “entrenarnos”; como en un juego educativo. Mientras que “juego”, sólo tengo que encontrar los mejores medios que me lleven a dar otro paso hacia la unidad y la adhesión; hacia el amor de los demás. En este caso veo que todas las fuerzas han sido convocadas para servirme en esto. No hay errores o malas intenciones, sólo el mérito y el bien. Puedo justificar todo y siento que todo está ahí para ayudarme.

La persona siempre debe mantener esta actitud y, entonces, verá como se despliega una alfombra roja a sus pies para que recorra el camino sobre ella.

(22813 – De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 7 de octubre de 2010,  El justo siente el bien y el justo siente el mal.)

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