El Mandamiento principal

Pregunta: ¿Por qué todos recuerdan los 613 mandamientos, pero olvidan que encima de todos estos está el único mandamiento del amor?

Respuesta: Hay sólo un mandamiento: una directriz para alcanzar el amor por los otros, ya que al hacerlo, preparamos la vasija de nuestra alma para ser llenada con la Luz y alcanzar la adhesión con el Creador. “Amar a otros como a mí mismo” significa unir todos los deseos que son opuestos a ti y que tu odias, en uno, y al hacerlo, alcanzar la magnitud que te permitirá revelar al Creador y volverte uno con Él. Así, superamos por entero el abismo que nos separa de Él.

Este mandamiento de amor está dividido en dos partes, “el arrepentimiento por temor” que es el nivel de Biná y “el arrepentimiento por amor” que es el nivel de Keter. Tengo que aplicar esas dos correcciones graduales a todos mis pensamientos y deseos, uno a uno.

La primera corrección es dejar de odiar a la otra persona. Lo odio desde el principio, pero cuando corrijo el odio, cubro la mitad de la distancia desde el estado negativo, odio, al estado neutral, cero. Este nivel es la propiedad de GaR De Bina donde no deseo nada para mí pues me he elevado por encima de mi enorme voluntad egoísta de recibir. No deseo hacer daño nunca más. Incluso cuando se me revela que puedo, sin ninguna consecuencia, tomar todo de los otros y destruirlos, no quiero tener que ver con eso; no deseo que nadie sufra de un solo rasguño.

Entonces, desde este nivel (el grado espiritual de GaR De Biná), asciendo al nivel del amor y corrijo mis deseos al nivel del otorgamiento (el grado espiritual de ZaT De Bina. ZAT de Biná es el vientre de un Partzuf espiritual, así que yo deseo otorgar a todos y satisfacer todos sus deseos. De esta forma, alcanzo el amor.

Así resulta que sólo hay un mandamiento de amor que alcanzamos en dos pasos. Inicialmente, somos opuestos al amor, y antes que nada, tenemos que alcanzar el estado neutral. Luego ascendemos al amor.

Los 613 mandamientos son correcciones de una voluntad de recibir placer, que tiene muchas propiedades y por lo tanto, requiere de varias correcciones aún cuando todas ellas existen para alcanzar el amor. Debo pensar constantemente acerca de este destino final; de otra manera, no atraeré la Luz que Reforma. Por eso, tenemos que pensar constantemente en el estado corregido final en donde yo, la Luz que me Reforma, y el Creador (Israel, la Torá, y el Creador) son uno.

Puede parecer a una persona: “¿Por qué debo estar pensando en el Creador ahora? Está tan lejano a mí, ¡así que déjame arreglar mis relaciones con la sociedad primero!” Pero no podemos corregir nada en la sociedad hasta que podamos atraer la Luz que Reforma. Es la Luz en particular la que debe realizar correcciones, y la Luz de corrección es, de hecho, el Creador, así que no podemos olvidarlo.

Así, en todas las “613” correcciones, el pensamiento del amor de otros (el principal mandamiento del amor por el Creador) debe estar siempre presente. Sin este, no atraemos la Luz Circundante ni corregimos o conectamos nada.

(22637 – De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 5 de octubre 2010, El amor por el Creador y el amor por los seres creados.)

Material Relacionado:

Un solo mandamiento

Hay un depósito a tu nombre que te está esperando

El significado de “mandato” en la espiritualidad

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta



Próximas Entradas: