El secreto del grupo

Estamos completamente separados de la espiritualidad, el atributo del otorgamiento, pero tenemos un “simulador de entrenamiento”, el grupo, que es una parte de la humanidad que está dispuesta a existir en otorgamiento mutuo con el fin de convertirse en semejante a la Luz. Por consiguiente, tenemos que examinarnos solamente en relación al grupo y entre más queramos otorgar al grupo, más llegaremos a saber quienes somos.

Este trabajo es correcto en su base, pues otra persona (a quien odiamos y otorgamos sólo para recibir algún beneficio) es un sustituto del Creador o la Luz. Si entendemos que la única oportunidad que tenemos de acercarnos a la Luz es a través de la acción del otorgamiento dentro del grupo, entonces esta acción atraerá la Luz que reforma a pesar de que el grupo sea egoísta.

Esta corrección no requiere de una intención (Mitzvot Lo Tzrijot Kavana) porque el mismo acto de otorgamiento dentro del grupo conduce a la corrección de acuerdo a la regla, “Haremos y escucharemos” (Naase ve-Nishma). Esto es, de las acciones de la persona se alcanza el atributo de Biná (Shmiya Lishma).

Como resultado, ya no evaluamos todo como “amargo o dulce” y en lugar de esto cambiamos a la balanza de “verdadero o falso”, pues queremos mirar a los amigos como corregidos y grandes y ver las fallas solamente en nosotros mismos, Por lo tanto, el grupo es la condición de la corrección, porque podemos corregirnos completamente del egoísmo examinándonos en relación al grupo: la medida en que somos equivalentes a la Luz, el Creador.

El Creador intencionalmente rompió nuestro Kli e hizo que sintiéramos sus partes como algo ajeno a nosotros para que aprendamos a tratar a estas partes como lo tratamos a Él. Él plantó el atributo de otorgamiento, el cual es opuesto a nuestro deseo de recibir, dentro de las partes extrañas, y es debido a esto que las odiamos. El problema es que una persona está obligada a examinarse en relación al ambiente que egoístamente no es capaz de ver como importante, pero esto es exactamente lo que determina la magnitud del egoísmo dentro de nosotros.

Cuando la persona discierne el egoísmo dentro de sí misma, no debe huir de esta sensación, sino más bien comprometerse en la corrección a través de una acción en el grupo y una petición (MaN, rezo) durante los estudios. Resulta que trabajar en conexión con el grupo atrae la luz oculta dentro éste, el Creador, Quien nos ha dado al grupo como un sustituto de Él, para que le pidas al Creador corregir tu actitud hacia el grupo.

Por lo tanto, estamos tratando sólo con dos niveles espirituales ocultos: el grupo, ligeramente develado, y el Creador, totalmente oculto. Al trabajar con el grupo debemos ocultar nuestros sentimientos y resentimientos y el rechazo en nuestro interior, y luego con la ayuda de la Luz que se encuentra en el grupo, descubriremos nuestra corrección. Como resultado el Creador, el grupo y yo nos fundiremos en un todo para que la vasija (Kli) y la Luz se vuelvan una sola.

(22719 – De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 6 de octubre 2010, En todo debemos discernir entre la Luz y el Kli.)

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