Elevándome por encima de todas mis posesiones

Entre toda la diversidad que percibo, sólo tengo que discernir el elemento más importante: la unidad. Puedo verificar mi relación con los amigos en el grupo, sólo en la medida en que veo, reflejado en ellos, el beneficio o perjuicio que causo a nuestra unidad. Por ahora, no tomo en consideración ninguna otra cosa. Evalúo a mis amigos “dentro de la razón” y “por encima de la razón.”

Esto significa que no cancelo mi lógica sino que la uso para verme a través del prisma de mi propia opinión (deseo, vasijas) y darme cuenta de lo alto que necesito elevar al grupo, ante mis ojos, con el fin de dar a mis amigos una evaluación positiva. Sin embargo, sé que mi lógica es egoísta y, siempre acuso a mis amigos de “deudores”. Es por esto que, tengo que elevarme por encima de dicha lógica para poder ver a mis amigos como “absolutamente justos”.

¿Es verdadero o es falso? No existe lo verdadero ni lo falso. Todo depende de mi juicio. Cuando uso mi lógica para juzgar, entonces, naturalmente, no hay nadie justo en el mundo, excepto yo. Sólo me justifico a mí y a aquellos que me son queridos. Sin embargo, cuando me muevo por encima de la razón, siento que todos mis amigos son justos, es decir, que han llegado al final de la corrección y que yo soy el único pecador de entre ellos.

¿Qué me aporta este juego? Después de todo, ninguna de las dos opciones es verdadera. Ambas tratan de convencionalismos. Sin embargo, este juego me da la oportunidad de estar, constantemente, en dos estados: por encima de la razón y dentro de lo razón (por encima del egoísmo y en el propio egoísmo). Así que, practico hasta que adquiero experiencia y, entonces, empiezo a desear alcanzar la verdadera evaluación. A partir de ese momento, estoy listo para ver la verdad.

Cuanto más esfuerzo ponga en ello, más rápido llegarán mis deseos, (opiniones), a estar preparados, a través de este proceso, para el mundo espiritual. No lo percibiré como por encima de la razón; bien al contrario, lo adquiriré dentro de la razón pero, en mis nuevos kelim. Así, una y otra vez, iré avanzando, tras adquirir una elevación por encima de la razón. Después de todo, cada siguiente grado es mayor que el anterior, de acuerdo a su fuerza de otorgamiento, y por esta razón, es contrario al anterior.

El hombre siempre tiene que elevarse por encima de sus posesiones. Pareciera como si todo estuviese bien y fuera correcto; hay una deliciosa comida en la mesa y la vida es una bendición pero, no es así esta vez. Has de:

1) Despreciar esta bendición, con el fin de elevarte a un nivel más alto de otorgamiento, 2) Al despreciar esta bendición, ver la oscuridad. Has de ir, cada vez, por encima de la razón, por encima de los hechos actuales y, adquirir la propiedad de Biná, la cual es, siempre, contraria a ellos.

Biná manda sobre Maljut en el nuevo grado pero, entonces, en la Luz Superior, veo cómo el poder se dirige a Maljut. Por lo tanto, me preparo para el siguiente grado, y el proceso se repite.

(23071 – De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 10 de octubre 2010, El asunto de por encima de la Razón.)

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