Entre la Misericordia y la Sentencia

Está escrito en el Libro de Proverbios del Rey Salomón (Mishlei): “Aquel que no castiga con su vara odia a su hijo” La paternidad se construye sobre sentencia y misericordia, al igual que somos gobernados por sentencias y misericordias desde arriba.  No existe aquí ningún lugar para el amor incondicional porque el niño debe sentir una influencia balanceada entre estas dos fuerzas.

Al hacerlo le enseñamos que tiene la libertad de elegir.   Dejemos que el haga su elección en cada ocasión, pero tiene que saber que la elección equivocada resultará de inmediato en una reacción negativa.  A medida que crece, el niño adquirirá cada vez más, mayor libertad para acciones independientes porque la respuesta negativa, por ejemplo, la “vara”,  será gradualmente escondida. Al final, habremos criado a una persona que vive en un mundo amplio y sabe que existe entre estas dos fuerzas, recompensa y castigo, y con el fin de poder seguir un camino recto, tendrá que actualizar su libertad en cada paso que toma.

La actitud hacia todos los niños, desde los más pequeños hasta los grandes como nosotros,  se tienen que derivar de ejercer y controlar la misericordia y la sentencia, anulándolas  gradualmente de acuerdo con el nivel de educación.  Le damos al niño más y más libertad, entregándole el control sobre sí mismo, hasta que sale al mundo y acepta de nosotros estos “reinos” de la sentencia y la misericordia, hasta convertirse en una persona independiente y su combinación óptima, en la línea media.

Esto es lo que le inculcamos, y el acepta de nosotros la línea derecha y la línea izquierda,  recompensa y castigo, y continua creándose a sí mismo con su ayuda

(22507 – De la charla sobre la educación el 29 de septiembre 2010.)

Material Relacionado:

El juicio se viste en misericordia

La unión de los opuestos es mas rápida que la velocidad de la luz

Este mundo no es un castigo sino un lugar para trabajar

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta