La ausencia precede a la existencia

La evolución del deseo de recibir placer es un proceso largo. Toda la sabiduría de la Cabalá nos habla acerca de los cambios en el deseo de recibir (el deseo). Baal HaSulam explica que en este proceso, el deseo (la ausencia) siempre precede el llenado (la existencia).
Primero siento una carencia de algo, y luego adquiero lo que me falta; por lo tanto, uno sigue al otro. Al mismo tiempo, la carencia, o el deseo de recibir (el deseo), es más importante que el llenado, pues el deseo determina el llenado.

En la espiritualidad, esta ley actúa con rigor, sin concesiones ni favores y si la criatura no desea ascender al siguiente peldaño, no lo hará; ni siquiera se acercará un poco. Todo depende de la preparación basándome en el sentimiento de carencia y ausencia del llenado. Es debido a esto que “la ausencia precede a la existencia”.

Conforme a esta ley, todos los niveles de la creación se están desarrollando: desde el inanimado al vegetativo, el animado y hablante. El hombre también nace en el nivel animado y luego evoluciona y asciende a su nivel designado. Lo mismo se observa en el desarrollo de nuestro mundo interior. Con toda la diversidad de la humanidad, así mismo son sus deseos, que también están clasificados en cuatro grados, inanimado, vegetativo, animado y hablante (dentro del humano).

¿Qué es el nivel hablante de la humanidad? Son las personas o deseos que aspiran a la equivalencia con el Creador, a la ascensión y a la adhesión con Él. Con el fin de adquirir un deseo poderoso, aspirar a esta meta sublime, debemos existir en los dos lados: algunas veces rechazando el mundo espiritual, sin entenderlo, sentirlo o estar de acuerdo, y en otras ocasiones, anhelarlo y ver en él como algo profundo, bueno y vital.

Por consiguiente, la ausencia y la existencia dan paso una a la otra, la Luz y la oscuridad y sólo gracias a ambos, se forma un deseo íntegro correcto. Por esta razón, entramos al grupo con el entendimiento que no hay otro camino sino la unificación. Sólo entre los amigos, creo un nuevo deseo de ser equivalente al Creador y no solamente suplicarle a Él en forma egoísta. En el grupo absorbo el valor del otorgamiento y al mismo tiempo descubro cuán intensamente lo detesto.

Si no tengo temor, y estoy dispuesto a soportar la revelación de mi propio mal, entonces esto se llama ausencia que precede a la existencia, la preparación a la liberación. Al descubrirse en la montaña de su propio odio, la persona exige la existencia, la equivalencia con el Creador: entonces la Luz que Reforma llega para regresarle a la Fuente.

(24534 – De la lección del 22 de octubre 2010 sobre los escritos de Rabash.)

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