La educación moderna: la fábula es una mentira

Pregunta: Es común humanizar personajes de animales con fines educativos ¿Es este un  enfoque correcto?

Respuesta: Nunca he visto un elefante conversar con un zorro, un perro cantando, o un ratón lanzando trucos mañosos sobre un gato desafortunado. No veo ningún valor educacional en estos modelos.  Comparado con un punto de vista realista del mundo, hay una gran mentira en ellos. No veo en ellos ejemplos que le enseñen a un pequeño cómo comportarse en la vida.

Por el contrario, veo una imagen distorsionada del mundo. Al imponer historias imaginarias en un niño, mutilamos su razonamiento y deformamos su lógica.  Ni siquiera nos damos cuenta que estas ilusiones permanecerán en el por el resto de su vida, formando su actitud hacia el mundo.

Obviamente necesitamos que el niño se familiarice con los mundos inanimados, vegetativos, y animados, pero solo en su verdadera forma. Debemos tratar a un niño pequeño como a una persona pequeña y no como a un visitante de una realidad imaginaria, donde los animales hablan y existen en cuentos de hadas relacionándose unos con otros.  Este enfoque es una consecuencia de nuestro mundo santurrón y toda clase de absurdos que la humanidad ha preparado durante miles de años. La sabiduría de la Cabalá tiene una visión muy diferente de las cosas.

¿Realmente es esta la única manera de criar a nuestros hijos?  En los ejemplos y explicaciones que ofrecemos, ¿no podemos evitar animales, la mayoría de los cuales nuestros niños ni siquiera han visto nunca? De lo contrario estamos imponiendo personajes “virtuales” en el niño,  lo que equivale a hablarle acerca de espíritus y fantasmas.

Mi nieto tiene una concepción de un teléfono celular, un avión, un carro,  perros y gatos en las calles. Entonces ¿para qué debo enseñarle fábulas?  “Sabes, en algún lugar fuera de la ciudad existe un bosque, y en ese bosque hay animales que hablan entre ellos…” Hasta ahora él ha vivido en el mundo real, y entonces yo introduzco una mentira.  ¿Para qué? ¿Cuál es el valor educativo aquí? Sencillo, llevé al niño a creer una realidad imaginaria, que el percibe como un hecho. Imbuido en estas fábulas, retendrá la percepción distorsionada por el resto de su vida.  Con razón tenemos personas saltando en recintos de osos, pensando que estos animales son suaves y mansos.

Un niño no debe ser educado con fábulas, pero si con juegos y parábolas, donde la imaginación no se presenta como realidad.  Dejen de alimentar  a los niños con fábulas, y manténgales con una dieta basada en la verdad. Cualquier mentira quedará impresa en su subconsciente, e incorporada a su programa interior, y distorsionará su visión de la vida.  Solo la verdad debe ser  diseminada más y más a medida que el niño se desarrolla.  La verdad redefinirá el enfoque del niño hacia la vida, y crecerá correctamente.

(22509 – Tomado de la Charla sobre Educación el 20 de septiembre 2010.)

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