La genética espiritual

El Estudio de las Diez Sefirot, Parte 15, Ítem 139: Cuando los Mojin de Aba ve Ima ingresan en ZA, Aba tiene Jojma-Biná y Jesed-Guevura y en oposición a ellos, Ima tiene lo mismo. Cuando caen a ZA, Jojmá y Jesed de Aba se atan a Jojmá y Jesed De Ima y se revisten en su NeHY. Y Biná y Guevura De Aba se atan a Biná y Guevura De Ima en su NeJY. Por lo tanto AV I se regrupa a MA y BoN.

Inicialmente, el Partzuf Aba tiene Jojmá y Jesed, Biná y Guevura. Lo mismo es cierto para Ima. Después de esto el proceso se parece a la genética: Jojmá y Jesed De Aba y Jojmá y Jesed De Ima se unen  y forman MA De AVI. Biná y Guevura De Aba y Biná y Guevura de Ima se unen y forman BoN De AVI.

Las formaciones que resultan se relacionan una a la otra como ZA y Maljut. Como resultado de estas fuerzas espirituales, observamos este proceso en nuestro mundo virtualmente en todo. Algunas partes se originan del organismo masculino y otros del femenino, se unen y forman un nuevo cuerpo.

La consecuencia de este proceso se manifiesta en una multitud de fenómenos y toda clase de conexiones en todos los niveles del inanimado, vegetativo y animado. Entretanto, el Estudio de las Diez Sefirot explica este proceso en el nivel “humano”, el nivel de las almas.

Además, ZA mismo tiene partes de MAN y BoN, como la Nukva, tiene MA y BoN pues no puede existir un Partzuf que no tenga ambas partes, MA y BoN.  En correspondencia no puede haber un organismo que consista solamente de partes masculinas (MA) o de partes femeninas (BoN), pero cada uno debe incluir tanto el aspecto masculino como el femenino pues la Luz no puede existir sin la vasija (deseo) ni la vasija (el deseo) existe sin la Luz.

(23308 – De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá del 12 de octubre 2010, Talmud Eser Sefirot.)

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