La unidad lo es todo.

El principio de amar al vecino como a ti mismo resume e incluye a todos los principios. Llevamos a cabo, al principio de miedo y al principio de amor, a través de la unidad mediante nuestra anulación ante el grupo, y a través de la garantía mutua recibiendo a la Luz que Reforma. La Luz nos trae el estado de miedo y luego al del amor. 

Todo esto en conjunto se denomina “La realización de los 613 mandamientos”. Esto en relación a la corrección de los deseos. Cada deseo neutraliza su egoísmo y adquiere una pantalla, la intención de otorgar.

Yo no veo, por adelantado, a los escalones de la escalera. Los construyo, por mí mismo, a través de la renuncia personal, que me permite agarrarme del grupo más y más fuerte. Es así como un único Kli se forma dentro de mí, dirigido al único Creador. Esto requiere al principio llamado “lo único corresponde a lo único”.

Todos nuestros esfuerzos y correcciones están dirigidos a construir esta unidad. Una persona lo discierne en su inspiración por ello, y suprime todo lo demás. ¿Con quién se une? Con el grupo, el lo evalúa usando tan sólo un criterio: la meta. Se une sólo a este punto de la meta, que está presente en el grupo, y no a otra cosa que este adentro de los que le rodean. Él se inclina ante la unidad y se enfoca en eso.

Entonces, el es único y se une con el único grupo, descartando todo lo demás en su deseo en orden de revelar al único Creador, quién es Bueno y Benevolente: La cualidad de otorgamiento. Por tanto, a través del amor por los demás, una persona adquiere amor por el Creador.

(25156– De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 28  de octubre del 2010 – Acerca de lo explicado sobre Ama a tu prójimo como a ti mismo.)

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