Sacudir el polvo del otorgamiento

Las aclaraciones de todo lo que ocurre no lo hacemos desde fuera, sino dentro de nosotros mismos porque afuera de nosotros no existe nada.  La Luz Superior es muy simple y la revelamos sólo cuando igualamos con ella nuestras cualidades.  Por eso todos los detalles de la percepción se revelan sólo a través de la concepción humana.

La comprensión de la importancia y ausencia de esta comprensión, nuestros deseos, lo bajo y lo alto, el exilio y la salvación, los ascensos y descensos, la creación y el Creador – todo esto se revela sólo en relación a nosotros mismos.

Desde principio nuestra realidad está organizada de tal modo que lo espiritual no es importante para nosotros. El Creador y la Shejina, como el lugar de Su revelación en nosotros; la cualidad del otorgamiento; el grupo donde avanzamos – todo  lo que concierne a lo Superior no tiene ninguna importancia para nosotros.

A propósito nuestros deseos están creados de tal modo. Ellos nos dan una oportunidad para hacer unos esfuerzos durante el camino a la cualidad opuesta, para que el otorgamiento reciba la importancia en nuestros ojos. ¿Para qué necesitamos este trabajo? Para revelar desde lo opuesto todas las cualidades del Otorgante. Pero para esto debemos hallar e incluir en nosotros mismos estas cualidades.

Con esto cambiaremos nuestra forma externa de la recepción al otorgamiento. Nuestro “material”, es decir, el deseo inicial va a manifestarse como si quisiera otorgar. Haga lo que haga él siempre va a manifestarse como otorgante a relación con el grupo. De otro modo no va a actuar.

Entonces debemos pedir  la importancia del otorgamiento – lo que se denomina “levantar a la Shejina del polvo”.  La Shejina es el Kli, la vasija, donde se revela la cualidad del otorgamiento. La Shejina es la unión de las almas. Cada uno les conecta a pesar del rechazo. Y entonces este lugar halla una pantalla y la Luz Reflejante – la cualidad del otorgamiento, la intención para otorgar. Con el crecimiento de esta intención revelamos más y más que en nuestra vasija domina la Luz, el Creador.

De este modo todo nuestro trabajo se hace entre dos estados: el exilio y la redención. En hebreo estas palabras son semejantes, sólo en la palabra “redención” esta añadida una letra “Alef” (א) que significa el Creador, la Luz, la cualidad del otorgamiento que llena la creación y domina en su deseo.

 (23439 – Extracto de la lección según el artículo El amor por los amigos de Rabash, correspondiente al 25 de abril 2010.)

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