Un tiempo para pensar y un tiempo para sentir

La gente me escribe que en la anticipación a la Convención ellos son capturados por  la preocupación e impregnados por vibraciones internas, algunas agradables y otras desagradables. Quisiera dar a cada uno un pequeño consejo: No permitan que sus deseos vaguen libremente, sino más bien actúen racional y atentamente.

Primero que todo tenemos que entender  lo que se necesita de nosotros con el fin de establecer una conexión. Más tarde, una vez que establezcamos la conexión, sentiremos cómo la Luz Superior brilla en nosotros. Por ahora deberíamos preparar exhaustivamente todas las condiciones para la próxima Convención, haciéndolo racionalmente, con precisión y de acuerdo al plan, sin emociones y pánico excesivo.

La preocupación es algo maravilloso. La dejaremos salir en el tiempo correcto y en el lugar correcto, una vez que nos hayamos puesto a trabajar. Sin embargo, ahora en la fase de preparación, tenemos que seguir a nuestra razón antes que a nuestro sentimiento, en todo lo que hagamos. Todo tiene que ser equilibrado.

Cuando firmamos un acuerdo de garantía mutua, lo hacemos con sana razón, siendo claros en todo lo que está pasando. Debemos entender y aceptar varios principios que  componen la garantía mutua. No hay muchos, y nuestra tarea es llegar a ser conscientes de los mismos, afirmarlos, y luego llevarlos a cabo. Es así como nos permitiremos estar emocionados.

Desde antes se nos ha puesto en un estado específico desde Arriba y en nuestro fin tenemos que aceptarlo y estar conscientes de este estado, y entonces realizarlo adecuadamente.

(De la Primera Parte de la Lección Diaria de Cabalá del 22 de octubre de 2010 – Los Escritos de Rabash.)

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