¡Quiero Cruzar el Majsom!

Pregunta: ¿Cuando cruzamos el Majsom (la barrera que nos separa de la espiritualidad), lo hacemos juntos o cada uno en su tiempo?

Respuesta: El Majsom es una frontera potencial. Si yo aspiro a la unidad con los amigos y de la separación entre nosotros anhelo llegar a una cercanía mayor, si trato de aniquilar esta distancia tanto como puedo, pero soy incapaz de hacerlo, entonces apelo al Creador, la Luz, y cruzo el Majsom. En otras palabras, mi ego permanece, pero deseo elevarme sobre éste a pesar del hecho que en etapas previas, no deseaba especialmente esto y aceptaba su presencia en mí.

Así era antes del Majsom. Sin embargo, encima de este, hay dos formas de conexión: “otorgar con el fin de otorgar,” el nivel de Bina, y “recibir con el fin de otorgar,” el nivel de Jojma y Keter.

¿Dónde entonces, percibo el Majsom? Lo hago en la conexión  entre nosotros. En ello, no estoy sujeto a acciones externas en relación a cada uno y expresiones de similitudes personales. Aquí, necesito trabajar solamente en el interior.

Tengo que sentir una habilidad interna de vincularme con ellos dentro de mí, en nuestros deseos, de manera que todas nuestras chispas de otorgamiento se conecten. Tan pronto como comienzo a desearlo, cruzo el Majsom. Aunque, todos nuestros atributos egoístas permanecen. Después de todo, no hemos corregido nuestro ego, sino elevado encima de este, entusiastas por unificar nuestro apasionado deseo por la espiritualidad, la propiedad de otorgamiento.

Si nuestras chispas de otorgamiento son adheridas juntas, forman una vasija para la Luz de Jassadim (Misericordia) porque tal vasija ya tiene el atributo de Jafetz Jesed (presidir sobre nuestro propio egoísmo). Ahí es cuando una persona comienza a percibir la Luz Superior gobernando sobre todo lo que existe.

Por debajo del Majsom, la misma Luz Superior llena la realidad por entero, pero no la percibimos. Tan pronto como nuestros puntos en los corazones comienzan a conectarse, en un vínculo, densidad, compresión entre ellos repentinamente comienzo a sentir la Luz que permea todo. Sin embargo, las chispas ya han “encontrado” la Luz y se han vuelto su “medida.”

Ahora estamos en la misma condición, y no necesitamos proyectarnos a otra dimensión u otras galaxias. La Luz reside entre nosotros, y sólo carecemos de la sensibilidad para ella, un órgano de percepción. Mientras más se acercan nuestros corazones, más descubrimos la Luz que habita entre nosotros. Llegamos a esto en otorgamiento mutuo y deseamos que se lleve a cabo.

(26413 – De la lección 2 – Convención Mundial de Cabalá 2010 – 9 de noviembre 2010.) 

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