¿Cómo llegas hasta el corazón?

La materia de la creación, es decir nosotros, es la voluntad de disfrutar. No podemos llevar acabo ninguna acción a menos que sea necesario para nosotros experimentar placer. Sólo actuamos mediante la exigencia de nuestro deseo, que es llamado un “lugar” (Makom).

Está escrito, “Una persona aprende sólo en el lugar donde su corazón desea,” lo que significa que aprende por necesidad y aspiración. En ese caso, ¿De qué sirve que me siente aquí y trate de construir algún tipo de intención dentro de mí? Todo esto es mentira. Mi corazón desea algo, y ni siquiera sé lo que quiere.

¿Así que no es mejor simplemente leer el texto, sin esperar llegar hasta el corazón? ¿Cómo podemos cambiar el deseo si somos ese deseo? En respuesta los Cabalistas dicen: Tienen que unirse e incluirse unos en otros, buscar el deseo común de cada uno, reforzarlo, y cambiarlo. Tienen  que cambiar sus intenciones y objetivos con la ayuda del entorno.

El resto no depende de ti. Baal HaSulam explica en el artículo, La Libertad que cuando estamos incluidos en el grupo, “fluimos” junto con este y somos influidos por este en todas las formas. Sin embargo, logramos lo que queremos porque comenzamos a actuar mediante la voluntad de nuestro nuevo deseo, que adquirimos del grupo.

Una y otra vez una persona trata de conectarse al grupo y su deseo cambia. Gracias a esto viene a estudiar con una demanda diferente y atrae la Luz Superior que es renovada constantemente, que lo cambiará y lo atraerá hacia una meta clara y un nivel más alto.

Incluso si mi deseo es egoísta, quiero todos los beneficios de este mundo y del mundo por venir. No me preocupan los otros y el Creador. Sin embargo, mientras tanto el grupo a mi alrededor habla acerca de cosas exaltadas.

Desde el punto de vista espiritual, es posible que todos mis amigos sean mentirosos, pero hablan con elocuencia y soy inspirado por sus discursos. Como resultado, junto con mi simple deseo egoísta, involuntariamente adopto del grupo una nueva dirección hacia el otorgamiento. Quiero llegar a ser parte de este y comienzo a valorar la unidad.

Ya sea que lo desee o no, los valores del grupo llegan a permear en mí. Los amigos se convierten en una parte de mí y mi intención cambia. Ahora, cuando deseo la influencia de la Luz en el estudio, viene obviamente gracias al “virus” que recibí del entorno. Ahora tengo algo aparte de mi propio ego, una nueva dirección hacia una meta que no deseaba y no hubiera podido imaginar previamente.

El grupo me obliga a hacer esto. Eso es porque en nuestra raíz estamos conectados en un alma, y por lo tanto, soy infiltrado por los deseos de los amigos y ellos me influyen.

(26798 – De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 17 de noviembre 2010 – El Zohar)

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