¿Cuánto ven tus ojos?

“Un juez no tiene nada más que aquello que ven sus ojos” Esta es una ley muy estricta que debe ser observada con precisión.  No podemos seguir ni siquiera el mejor de los consejos a menos que venga de nuestras propias correcciones, nuestra similitud con la Luz.

Inclusive dentro de ti mismo debes preguntarte en todo momento: “¿A quién estoy escuchando ahora? ¿A una persona que vive dentro de sus propias fantasías, o a alguien que mira las cosas como realmente son y sabe su lugar exacto, sin saltar por encima de sí mismo?

Entonces no percibo las cosas que escucho de los Cabalistas como leyes o ni siquiera como asesoramientos, sino como “Segula”, un medio milagroso.  ¡Quiero influenciarme y cambiarme! Una vez que he cambiado, entonces veré la verdad.

“Un juez no tiene nada más que aquello que ven sus ojos”, lo que significa que de hecho yo mantendré el cumplimiento en mis “manos”, en mi “Kelim” de recepción, y “lo veré con mis ojos”, lo que significa dentro de la Luz de Jojma. ¡Es allí cuando seré capaz de actuar!

Hasta que eso suceda, puedes memorizar toda la Torá de corazón, y sin embargo solo trabajara como un “medio milagroso” o como “condimento”. Serás capaz de corregir y utilizar tu egoísmo solo hasta el punto en que puedas agregar este “condimento” a tu egoísmo.

Entonces veras exactamente cuáles deseos puedes utilizar y hasta qué punto, o cuán profundamente (con cuál Aviut).  Este enfoque primero y antes que nada requiere corrección.

Un enfoque completamente diferente a la enseñanza se desprende de esto, a saber; no tenemos nada que decirle a un estudiante. Sólo podemos despertarle de manera que absorba tanta Luz que Reforma como sea posible.  Es imposible darle modelos de conducta prefabricados, sólo el “medio milagroso”: la necesidad de unión con el grupo de amigos, y entonces esperar a que el cambie por sí mismo.

Si esto no afecta al estudiante, si él no cambia y no acepta los consejos del maestro, entonces nada se puede hacer al respecto.  Es imposible darle ejercicios de manera coercitiva que estén por encima de su nivel, solo hasta el punto en que él se haya corregido y entendido que tiene que hacer el cálculo, cambiar y luego empezar a actuar.

Esto limita en gran medida las posibilidades del maestro cuando le enseña a un estudiante en comparación con nuestro mundo, independientemente de si el estudiante es un adulto o un niño.

(Tomado de la cuarta parte de las Lección Diaria de Cábala del 29 de noviembre 2010 – Cuerpo y Alma.)

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