¿Quién puede ayudarme?

Pregunta: Me parece que el principio del trabajo espiritual, “¿Si no me ayudo a mí mismo, entonces quién puede ayudarme?” va contra el otro principio, “No hay nadie más aparte de Él” y contra la unión con el grupo…

Respuesta: Yo debo decir: “Si no me ayudo a mí mismo, entonces nadie me ayudará  a revelar al Creador”, porque se trata del deseo de revelar al Creador, la cualidad del otorgamiento.  Nadie puede ayudarme con esto. Puedo leer miles de libros y escuchar miles de lecciones, pero al final, el desarrollo del deseo es mi trabajo interior.  Y sólo si deseo la vida espiritual, que es la cualidad del otorgamiento, en lugar de la cualidad de la recepción, revelaré la vida espiritual

¡No debo esperar la ayuda de nadie! Mi deseo debe ser tan fuerte que para mí “¡la muerte es mejor que esta vida!” Porque esta vida no es vida para mí. ¡Debo alcanzar la espiritualidad!

Aquí debo actuar según el principio “¿Si no me ayudo a mí mismo, entonces quien me ayudará?” Es porque el Creador no se revelará por su voluntad. Él no nos forzará a desearlo. Él imparte el llenado y el deseo. No hay  coerción en el desarrollo espiritual.

Pero en el preciso momento en que “¿Si no yo ayudo a mí mismo, entonces quien puede ayudarme?” llega a su fin, es decir cuando entiendo que esto depende sólo de mí, entonces de inmediato descubro que no puedo hacerlo.  Odio a mi egoísmo y le temo, como  Moisés teme al Faraón.  Entonces, “clamaron al cielo debido a este trabajo” para liberarse del poder del egoísmo, porque ni yo mismo, ni nadie más puede ayudarme.

Cuando alcanzamos estas dos sensaciones: la ausencia de la ayuda desde el interior y desde exterior, que se llaman las contracciones finales,  entonces, la desesperación surge desde lo más profundo del corazón y sólo en este momento se revela la Fuerza Superior, la Luz (GaR de Jojma) que da a la luz a un Hombre en el grado espiritual. En este momento el principio “No hay nadie más aparte de Él” empieza a operar.

Por eso existe una etapa, “¿Si no me ayudo a mí mismo, entonces quien puede ayudarme?” y después “No hay nadie más aparte de Él”. Porque no puedo revelar “No hay nadie más aparte de Él” sin terminar el estado “¿Si no me ayudo a mí mismo, entonces quien puede ayudarme?”

(26355 – De la lección cuatro de la Convención Mundial de Cabalá del 10 de noviembre 2010.)

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