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¡Una advertencia muy importante!

Tengo que advertirles que todos los textos cabalistas hay que interpretar sólo en su sentido interior: no se trata de un mundo exterior, sino de la corrección del deseo del hombre. Este deseo se separa en “Israel” (Yashar-Kel – “directo al Creador) y “los pueblos del mundo” (deseos no dirigidos al Creador).

Tales deseos existen en cada uno de nosotros: dirigidos hacia la meta (por ahora solo “un punto en el corazón”) y no dirigidos hacia esta meta (que se llaman “los pueblos del mundo”). “El exilio” es el exilio de la Luz, del mundo espiritual, o sea, de la cualidad del otorgamiento. “La liberación” es “El Creador”, “la luz” – es la cualidad del amor y otorgamiento.

Sólo así hay que ver todos los textos cabalistas, sólo dentro de sí mismos y para la propia corrección, por el contrario se perderán en las imágenes materiales (la creación de los ídolos) y de nuevo, a partir de la Cabalá empezarán a inventar las religiones.

(25720– Extracto de la lección sobre el artículo “El exilio y la redención”, correspondiente al 2 de noviembre 2010.)

Engaña a tu ego o este te engañará

El “desierto” al que entro cuando salgo de la servidumbre egoísta es el grupo. Estar en otorgamiento mutuo y sentir placer del hecho de que otorgas a todos es un auténtico “desierto” y “pan de aflicción” (Matzot, pan sin levadura) para mí.

Si pudiera recibir placer egoísta del otorgamiento, encantado daría con el fin de recibir.

Pero no puedo dar “con el fin de otorgar,” sin ningún beneficio personal. Soy incapaz de actuar de esta manera; no puedo mover un dedo “con el combustible del otorgamiento.” No recibo ningún sustento de esto, ¿Así que cómo puede una maquinaria funcionar sin combustible, sin electricidad?

La recepción egoísta me da una energía enorme de todos tipos, calorías, watts, pero el otorgamiento no da nada. Muevo mi mano para recibir, pero tan pronto como descubro que es otorgamiento, me congelo y no puedo moverme más. En ese momento cuando, a mitad de la acción, descubro que está dirigida hacia otorgar, me congelo, inmóvil, y no puedo hacer nada. Puedes gritarme, “¡Vamos!, ¡Hazlo! ¡Sólo un paso más!” pero no puedo aceptarlo.

Por lo tanto, somos incapaces de ver la belleza del mundo espiritual y comenzar a desearlo desde nuestro Egipto. Sólo el grupo nos imbuye con la suma importancia de la espiritualidad; engaña a nuestro ego haciéndole creer que se sentirá bien en la espiritualidad.

Ya que estamos conectados internamente y nos influimos unos a otros, acepto esta mentira justo como solía aceptar las mentiras del mundo corporal que me prometió placeres, manipulando mi orgullo, lujuria, y ambición. De pronto comienzo a desear la espiritualidad tan fuertemente que estoy listo para abandonar todas mis posesiones egoístas, las “florecientes ciudades de Pi y Ramsés” llenas con ollas de pescado y carne y huir al desierto con un saco de harina en mi espalda.

Entonces, todo nuestro trabajo yace en convencernos entre nosotros de que el mundo espiritual es lo mejor que puede haber afuera. Esto es así incluso si en relación a nuestros deseos egoístas actuales, la espiritualidad es un absoluto desierto y el pan de la aflicción.

Así que, no desesperen en los estados de descenso ya que son estados auténticos que se supone que vengan antes del punto de la apertura. Por una parte, yo evalúo de manera realista la situación y me doy cuenta de que no deseo otorgar; lo odio y lo resiento. Aun así, es tan importante que quiero alcanzarlo pase lo que pase y veo la vida sin espiritualidad como peor que la muerte. Esta actitud en mí es generada por la sociedad.

(25448 – De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 31 de octubre 2010 – Esto es para Yehudá.)

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Tu propia Haggada de Pascua

Salir del exilio es salir de nuestro deseo egoísta, ascender desde este mediante fe por encima de la razón, de Lo Lishmá (por uno mismo) a Lishmá (por el Creador), del amor de mí mismo al amor de otros. ¿Qué experimentamos mientras nos preparamos para este éxodo y huir de nuestra “voluntad de recibir” hacia la “voluntad de otorgar”? Es de suma importancia para nosotros saberlo ya que nos acercamos a este estado justo ahora.

“He aquí el pan de la aflicción comido por nuestros ancestros en la tierra de Egipto” (Haggada de Pascua). Cuando residimos en nuestro ego, comemos el “pan de la aflicción del indigente” porque somos mendigos en relación a la espiritualidad y recibimos sólo una diminuta parte de Luz, una mínima chispa de vida (Kista de Hayuta) o la así llamada “tenue iluminación” (Ner Dakik) que trae vida a todo nuestro mundo.

No es el “pan” comido en Egipto. En Egipto, hay mucha comida. Nuestro ego nos da todo: ¡Por favor, disfruta! Sin embargo, tan pronto como comenzamos a desear el mundo espiritual, mucho antes de salir del egoísta “Egipto,” comenzamos a saborear el “pan de la aflicción” ya que no entendemos cómo puede uno llegar al otorgamiento y qué bien hay en ello.

Yo no pruebo ningún sabor en ello. Todo es seco e insípido como esta simple galleta hecha sólo de harina y agua. Así es como el mundo espiritual hacia el que estoy caminando luce para mí. ¿Tengo que huir del próspero Egipto, todas estas adornadas ollas llenas de pescado y carne, ricas y deliciosas, para vivir del pan de la aflicción en el desierto? ¿Eso es lo que anhelo?

Sin embargo, en realidad es así. Por esto está escrito que “el mandamiento de comer pan sin levadura (Matzot, el pan de la aflicción) fue dado a los hijos de Israel mucho antes de su éxodo de Egipto como un símbolo de la liberación que llegaría a pasar a toda prisa.”

“A toda prisa” significa que de otra manera es imposible salir del egoísmo. La espiritualidad luce tan desagradable y repulsiva que el salir hacia esta debe ser de prisa debido a la fuerza agresiva, externa que tira desde el egoísmo. Yo, por mí mismo, soy incapaz de dar un paso fuera de este mundo maravilloso como aparenta a mi deseo egoísta.

Y con respecto al mundo espiritual, luce como la oscuridad más negra para nuestro ego. No hay nada atractivo para nuestro egoísmo ahí, y no quiero verlo. Entonces, el escape se puede hacer sólo “a toda prisa”; soy arrojado fuera de ahí abruptamente. Esperemos que lo mismo sea hecho con nosotros.

(25458 – De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 31 de octubre 2010 – Esto es para Yehudá.)

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El minúsculo Mundo del Infinito

Pregunta: ¿Qué recibo del Creador en la medida de mi semejanza a Él?

Respuesta: En la medida de mi semejanza con el Creador, recibo Su mente y Su sensación; me uno con Él a través de las sensaciones y la mente y recibo la misma sensación de la unicidad, de la perfección y la eternidad que tiene Él. Yo, en mi vasija, “la línea”, recibo las vasijas – “los círculos”.

El Sistema Superior está construido de tal manera que cada “circulo” expandiese una “línea” (el deseo que está limitado por la pantalla), seguido de un “circulo” y otra vez una “línea”. En la medida de mis esfuerzos “desde abajo hacia arriba” – yo hago un esfuerzo y asciendo al primer círculo y esto se denomina la primera revelación del Creador, y el primer grado de la semejanza a Él. Otra vez hago un esfuerzo y otra vez lo revelo a Él en el siguiente círculo.

Cada vez trabajo con ZaT de Biná (las siete Sefirot inferiores de Biná) y el escalón superior para mi es GaR de Biná (las primeras tres Sefirot de Biná) con las que no puedo trabajar y lo recibo desde arriba como el resultado de la unión. De este modo, asciendo por la escalera espiritual – 125 escalones.

“En la línea recta”, yo hago los esfuerzos, me anulo a mí mismo, trabajo con las pantallas anti egoístas, y me uno con otras personas. Y en la medida en que completo este trabajo, alcanzo la revelación del Creador – el estado del “circulo”, de la perfección, del minúsculo Mundo del Infinito.

(25199 – De la lección según el artículo La Mente que actúa, de Baal HaSulam, correspondiente al 28 de octubre 2010.)

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Alcanzando La Mente de El Universo

La mente es el instrumento que conecta al Creador con la criatura, el grado de conexión entre mi persona como la criatura y Él como mi Creador. La mente está ubicada en medio de nosotros, y no le pertenece ni a Él ni a mí.

Poseer una mente es estar en una acción que nos conecta con el Uno que actúa. Yo lo alcanzo a Él al alcanzar Sus acciones sobre mis a través de esta conexión entre la acción y el Uno que actúa.

Después de todo, el Creador es llamado “Bo-Re” (“ven y verás”) En otras palabras, yo nunca alcanzo su esencia, pero solo Su actitud hacia mí, como está escrito, “Por sus acciones le conocerán”. Yo estudio lo que sea que está sucediendo dentro de mí. Miro al Creador detrás de estas acciones y por consiguiente empiezo a conocerlo.

Eso quiere decir, que debo entender la raíz de cada una de mis propiedades y estados y llegar a entender que “No hay nada más aparte de Él” y todas las cosas vienen del Creador, “el Bien que hace el bien”.

Cuando entiendo el hecho de que todas las cosas vienen de Él y todas las cosas tienen un buen propósito (sin importar cuán malo parezca) esto significa que he alcanzado la raíz. Lo mismo sucede en cada estado.

Así como los objetos materiales nos permiten entender el pensamiento del artesano, el propósito y la intención de uso del objeto que él ha elaborado, de la misma manera, podemos examinar la criatura que contienen toda la información acerca del Creador. Esto se debe a que Él ha materializado todas las cosas que Él ha planeado en Su mente, y nosotros podemos alcanzar Su mente a través de las diferentes formas de la materia. La conexión de nuestra mente y de Su mente se denomina unidad de la criatura con el Creador.

Esto significa que la Luz de Jojmá (Sabiduría) se arropa en la Luz de Jassadim (Misericordia) hasta el punto en que nos hemos corregido para recibir la Luz de Él sin ninguna interferencia o distorsión que provenga de nuestro egoísmo. Cuando lavamos nuestros deseos egoístas en la Luz de Jassadim, la Luz de Jojmá (la Mente del Creador) se puede arropa en ella. Esto es, ella penetra estos deseos puros y corregidos, y nosotros alcanzamos Su mente.

(25214 – Tomado de la cuarta parte de las Lecciones Diarias de Cábala el 28 de octubre 2010.)

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El Constructor de tu Alma: “Hazlo Tu Mismo”

Pregunta: ¿Qué significa pensar acerca de la unidad durante la lectura de El Zohar de manera que hagamos que el grupo entero cruce el “Mar Rojo” y entre en el mundo espiritual?

Respuesta: EL Zohar nos revela que lo que sucede desde la perspectiva de las vasijas espirituales, (deseos), es decir, diferentes tipos de conexión. No describe la imagen desde la perspectiva de la Luz. Existen libros Cabalísticos que contienen descripciones desde la perspectiva de la Luz: como diferentes Luces vienen y como se expanden. Es como que se nos dijera que está representado en cierta imagen.

Para suministrar una descripción desde la perspectiva del deseo, sin embargo, es explicar como una imagen fue dibujada, no lo que está realmente dibujado. Es como decir que colores se necesitan, como son mezclados, como aplicarlos en el lienzo, o que técnica y pinceles utilizar.

Resulta que una imagen espiritual no está simplemente hecha de libremente dibujar lo que yo quiera, como desde la perspectiva de la Luz. No, primeramente, todas las cosas necesitan estar arregladas como si estuvieras utilizando una regla y otros “instrumentos” de diseño gráfico (Kelim, vasijas); todo necesita estar calculado. Esto se debe a que viene desde el lado de los deseos, las vasijas espirituales, y necesitan estar bien preparadas desde el principio.

Este es el estilo narrativo de El Zohar y de toda la Cábala práctica que viene del lado de los seres creador: la profundidad (Aviut, espesor) del deseo que se necesita, las pantallas, diferentes acciones incluyendo pantallas, y aquello que será revelado en consecuencia. Necesitamos utilizar esta descripción y dibujar la imagen nosotros mismo, en lugar de sencillamente disfrutarla.

Si ya estuviéramos en estos estados, seriamos capaces de disfrutar la imagen de una manera diferente. Nosotros leeríamos y recibiríamos las explicaciones de esta imagen que ya estaríamos viendo. Sin embargo, hasta ahora, no somos capaces de ser impresionados por la imagen. Llegamos desde el lado de los deseos y aprendemos a dibujar la imagen. El Zohar nos dice paso a paso donde necesitamos llegar y nos entrega los instrumentos que necesitamos para crear este “lienzo”.

Creamos esta imagen en el grupo, en la unidad entre nosotros, y todos los nombres, líneas y todos los objetos solo están para los diferentes tipos de interconexión de los deseos. Una vez que los has conectado y creado al menos la conexión inicial mínima, obtendrás el primer grado espiritual, y la imagen te será revelada.

Es esencial para nosotros entender la manera como operan todas las cosas, la manera como todo necesita estar conectado para que el sistema funcione. Es como construir un vehículo, conectando todas las partes y la fuente de poder, poner la gasolina, el aceite, todos los fluidos necesarios, completar la construcción, encenderlo y voila ¡el carro se enciende! Este es el resultado que necesitamos alcanzar.

(25048 -Tomado de la segunda parte de las Lecciones Diarias de Cábala, el 27 de octubre 2010 – El Zohar).

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Convirtiéndote en el productor de tu propia vida

Pregunta: Si yo soy el que crea y proyecta la película de mi propia vida, mi realidad completa, entonces ¿por qué las personas crean para sí mismas una película desagradable?

Respuesta: Crear la película no está aún en vuestro poder. No puedes aún ser tú el productor. Necesitas para gobernar tus deseos, la Luz, y ser capaz de determinar con exactitud cómo pueden variar de acuerdo a las leyes estrictas y no sólo del modo que quieres que lo hagan. De esta forma, gradualmente construyes una realidad mejor.

Este es tu único libre albedrío, y esto es el porqué exactamente estudiamos la sabiduría de la Cabalá. Hasta ganar poder por sobre la película de tu realidad, el Creador está a cargo de ella para obligarte a crear tu propia película. Por ello toda nuestra vida y todas nuestras reencarnaciones tienen el propósito de “inspirarnos” para hacer nuestra propia película, la auténtica, no una imaginaria.

Esto es lo que hace que la percepción de la realidad en la sabiduría de la Cabalá sea tan interesante. Es porque no es ni un estudio teórico ni una discusión académica, sino un método especial para poder aplicarlos a cambiar mi mundo, a escapar a diferentes dimensiones, como si ya fuera.

(24999 – De Cabalá para principiantes – Percepción de la realidad – 26 de octubre 2010.)

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¿Qué debo hacer?

Pregunta: Nosotros escuchamos todo el tiempo que debemos unirnos y buscar al Creador, pero no percibimos esto como un trabajo práctico. ¿Qué es exactamente lo que debemos hacer?

Respuesta: Nosotros debemos realizar actos externos si estos son útiles para los procesos internos. El beneficio de esto puede estar en el futuro: durante todo el año yo hago  actos externos para que al final de ellos pueda conseguir un estrato espiritual más interno, o en otras palabras, acercarme al atributo del Creador – al otorgamiento, reconociendo cuán lejos estoy de activar por medio de mis deseos la corrección de la intención de “en beneficio propio” a “otorgamiento”. Es decir, el “fin del acto” debe ser “comenzar con el pensamiento” – o me dicen que debo hacer y yo lo hago “por encima de la razón” o yo actúo de esa forma por mí mismo. De todas maneras, la acción le concierne a la propia persona.

Pero si a la acción que esta persona realiza no se le agrega  intención “por la unión del grupo”, entonces no importa cuán importante sea la intención, no traerá ningún provecho, dado a que el trabajo de uno es precisamente el trabajo sobre la intención.

Esta no se puede evadir, porque la naturaleza del mundo  es el deseo de gozar y tanto el deseo de recibir como el deseo de otorgar van paralelos al pensamiento, a la unión y al contacto mutuo entre ellos. Y fuera del deseo y la intención no hay nada.

El deseo de recibir del inferior entra al deseo de otorgar del Superior, así como el MaN (plegaria por la corrección) y el deseo de otorgar del Superior baja al deseo de recibir del inferior y lo llena como la Luz que reforma. Entonces, entre ellos se forma una integración mutua: Biná en Maljut y Maljut en Biná – el Creador en el creado y creado en el Creador, hasta que lleguen a asemejarse por completo, y este es todo el acto.

¿Dónde sucede esto? ¡Únicamente en el pensamiento, en el deseo, en el esfuerzo interior!

Obviamente es lo más difícil. A algunos les es más fácil trabajar con el intelecto, a otro le es más difícil, pero el trabajo espiritual es difícil en la misma medida para todos – para científicos y para carpinteros, dado a que este se realiza en el alma y no en el intelecto. Nosotros realizamos algunos actos exteriores y estos nos unen en la intención correcta. ¿Para qué hacemos esto? ¿Por qué juntos y no por separado? ¿Por qué queremos expandir el círculo de participantes? – esto nos vitaliza y nos entusiasma. Sin la intención en el esfuerzo somos una “compañía de necios”, ya que el trabajo más importante sin intención – ¡no tiene significado alguno!

(De la lección diaria del 31 de octubre del 2010, sobre el artículo de Rabash)

Acercarse a la realidad del Creador

Pregunta: ¿Qué clase de percepción de la realidad tiene el Creador?

Respuesta: El Creador no tiene ninguna percepción de la realidad porque ÉL tiene sólo una propiedad: el deseo de otorgar, el otorgamiento. El Creador no tiene realidad. Él es, ÉL MISMO, la realidad perfecta.

Cuando percibimos y representamos la realidad circundante, alcanzamos los estados que nos acercan cada vez más a ÉL. Por lo tanto, le mejor forma del mundo aparece cuando nos corregimos al grado en que creamos o proyectamos a nosotros mismos la realidad: el Creador. Este es el estado que logramos.

Cuando atravesamos todas las películas, fotos y formas durante nuestra corrección, gradualmente, paso a paso, nos acercamos más a esa realidad en la que sólo el Creador existe, como está dicho, “Él y Su nombre son uno” y “No hay nada más aparte de Él“.

(25134 – De Cabalá para principiantes – Percepción de la realidad – 26 de octubre 2010.)

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Lección diaria de Cabalá el 2 de noviembre 2010

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El Libro del Zohar, Capítulo, BeShalaj (Faraón envió), Ítem 298
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Rav Yehuda Ashlag, Exilio y Redención, Lección 1
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