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Un paso entre los mundos

Hay dos sistemas paralelos de conexión entre nosotros:

1. El sistema egoísta, que es el que experimentamos en este momento.

2. El más interno, el sistema corregido, oculto detrás del egoísta. Este es nuestro próximo estado de desarrollo. En este sistema, ya existente pero se oculta de nosotros, estamos en la intención de Lishmá (en Su nombre), y este contiene la Luz, la Luz Interna (Or Pnimí).

                         

Si nosotros, con lo mejor de nuestra capacidad, nos conectamos con el siguiente estado, deseando alcanzarlo, entonces, jalamos nosotros mismos la influencia de la Luz Circundante (Or Makif) que nos afecta desde lejos. ¿Cómo alcanzamos la conexión entre estos dos peldaños, el presente y el futuro, de tal manera que la Luz Circundante nos afecte desde ahí? Entre ellos hay una diferencia, una transición de “Lo Lishmá” (no en Su nombre) a “Lishmá,” y necesito la Or Makif para realizar esta transformación en mí.

¿Cómo se hace? Lo hacemos por medio de la lectura del Libro del Zohar. Esta es la razón por la cual los cabalistas escribieron libros para nosotros. Si nos esforzamos en alcanzar este sistema superior, nuestra conexión más interna, corregida, y cercana,  es sobre esto que leemos.

Es irrelevante que, mientras lo leemos, no entendamos nada. Es así para diferenciar entre los peldaños (estados, mundos). ¿Cómo puedo comprender el Mundo Superior, si no estoy en él y ni siquiera existo en relación a él? Por supuesto que soy incapaz de sentirlo, y por lo tanto no  tengo comprensión acerca de él. Pero estoy leyendo sobre él.

Los cabalistas escribieron sobre el Mundo Superior en un idioma que no puedo entender, y miro estas cartas sin tener idea de lo que dicen. Pero miro con esfuerzo, como un niño que está tratando de entender este mundo, y por medio de mi esfuerzo y deseo, conocer el Mundo Superior, jalo la Luz Circundante (Or Makif) en mí mismo. Este es el propósito de la lectura del Zohar. 

Hoy en nuestra lección, nuestros amigos, representantes de 50 países, están presentes con nosotros. Miremos todos en estas letras poco familiares y deseemos alcanzar la espiritualidad, y que se escuchen las palabras del Zohar, sin comprensión alguna. Con su deseo de aprender, de vivir en ellas (estamos hablando sobre el alma en su estado más exaltado), por sus esfuerzos y anhelo, la Luz que Reforma, la Luz Circundante (Or Makif), les afecta.

En otras palabras, al leer El Libro del Zohar, tenemos que conectarnos juntos y desear sentir (en vez de entender) lo que El Zohar describe. Entonces, el Libro revelará la pantalla dentro de nosotros, y en ella veremos todo lo que sucede en el Mundo Superior.

(26163 – De la segunda parte de la Lección Diaria de Cabalá del 7 de octubre 2010 – El Zohar.)

 

Para que sea escuchado

Es sabido que nuestros esfuerzos y clamor a solas no nos ayudarán. Son como el llanto de un bebé, y es necesario que haya alguien que lo escuche: una madre, Bina, o el Creador.

Un llanto sólo puede escucharse cuando es el llanto correcto, es decir, cuando se dirige hacia la verdadera meta de unidad, la adquisición de la fuerza de otorgamiento. Por eso necesitamos conectarnos juntos para crear específicamente el deseo de otorgar entre nosotros, y entonces podemos gritar juntos por el Creador.

Y esta es la razón por la cual leemos El Zohar juntos, deseando conectarnos unos con otros, aunque sea a través de Internet, televisión, u otros tipos de comunicación. No importa que por ahora nuestra conexión sea egoísta porque cada uno de nosotros es conducido por el deseo para nuestro propio bien (Lo Lishmá). Estamos listos para conectarnos, y aún así queremos beneficiarnos de esto. Tal es nuestra naturaleza y no es útil mentirnos a nosotros mismos.

Somos egoístas, y cada uno de nosotros entiende que él se está conectando con otros con el fin de beneficiarse de esto de alguna manera. De lo contrario, ninguno de nosotros sería capaz de hacer la más mínima acción, y no tendría la energía para conectarse con los demás.

Pero esta conexión física (reunirnos en un solo lugar o  virtualmente casi al mismo tiempo en un solo pensamiento) es la única acción que nos es permitida. Esto se debe a que por ahora sólo somos capaces de realizar acciones físicas (las así llamadas acciones realizadas en nuestro egoísmo).

Además de esta acción, necesitamos que la Luz Superior que Reforma, la Luz Circundante (Or Makif), influya en nuestra conexión egoísta. Se la conoce como circundante (Makif), ya que brilla a lo lejos, desde nuestro próximo estado, de los deseos corregidos (Kelim), en “Lishmá” deseos que tienen la intención de otorgar.

Así que, si realmente tratamos de esforzarnos por esto,  evocaremos su influencia sobre nosotros, porque existimos en el mundo de las leyes físicas de la naturaleza (el Creador). Evocamos la Luz sobre nosotros por medio de la lectura del Zohar porque inconscientemente nos conectamos a nuestro próximo grado.

(26168 – De la segunda parte de la Lección Diaria de Cabalá del 7 de octub re 2010 – El Zohar.)

Ve con el flujo de la naturaleza

Ya sea que lo queramos o no, necesitamos aprender cómo ser similares al Creador, para hacernos cercanos a Él y ser como Él. El Creador es la Fuerza Superior de la naturaleza, y opera en todas partes en la naturaleza inferior, afectando todas sus partes.

El Creador  una vez que rompió a la criatura en partes, de la misma manera que nuestro mundo fue formado como consecuencia del Big Bang, cuando una pequeña chispa superior irrumpió, explotó y creó el universo entero. De la misma manera, el Creador creó todos los mundos espirituales a través del descenso de la Luz hasta la parte más baja de nuestro mundo.

Y ahora una fuerza correctora opuesta está empezando a recolectar todas estas partes en el espacio espiritual, y no tenemos forma de evitarlo. Resistirse a esta conexión es lo mismo que luchar contra las fuerzas de la naturaleza, sólo nos traerá sufrimiento hasta que nos rindamos.

Si nos resistimos, evocaremos un enorme sufrimiento sobre nosotros mismos, y no sólo los habituales problemas de familia, vida o salud, sino epidemias horribles, catástrofes ecológicas, e incluso guerras atómicas sobre las cuales escribió Baal HaSulam. Todo depende sólo de nuestra resistencia y carencia de deseo para seguir constantemente la fuerza de la corrección con el fin de responder mejor a ella.

Todo esto sucede de acuerdo a un programa muy específico. Cuando avanzamos de acuerdo con él, nos sentimos bien y cómodos. Cuando aceleramos la realización de este programa e incluso queremos correr delante de él, nos sentimos aún mejor porque atraemos al Creador con nuestras acciones y Lo forzamos a hacer aún más para precipitar la naturaleza, como es dicho, “Aquellos que se esfuerzan por el Creador aceleran el tiempo. “

Pero cuando nos quedamos atrás, aumentan nuestros sufrimientos y problemas en la medida de nuestro retraso en tanto que se esfuerzan para empujarnos a desarrollarnos. Y esto no es porque el Creador nos quiera castigar, sino que ¡esta es la forma en la que todo funciona de acuerdo a la ley de la naturaleza!

No hay nada aquí excepto las leyes de la naturaleza, que podemos llegar a entender y a ver cómo nos empujan como en un campo de fuerza. Cuanto más me alejo o acerco del lugar de equilibrio, la fuerza del campo (su intensidad) me influye en proporción al cuadrado de la distancia, como si el esfuerzo me volviera al equilibrio. Por ejemplo, me distancio de una medida y la presión de la fuerza se duplica, me distancio de dos medidas y la presión se cuadruplica.

 Necesito entender que mi más mínimo movimiento, un pequeño paso atrás, inmediatamente atrae enormes fuerzas de sufrimiento. Esto es así porque cualquier campo, ya sea el campo de Luz, el campo magnético, o el campo de gravedad, siempre operan en la función cuadrada. El campo espiritual opera de la misma manera. Las leyes del Creador son constantes.

Está escrito que el pago de los justos es doble. Por ello, incluso una ligera desviación hacia cualquier lado provoca un gran impacto, uno positivo o, Dios no lo quiera, uno negativo.

(26182 – De la tercera parte de la Lección Diaria de Cabalá del 7 de octubre 2010 – La Generación Futura.)