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El buen ambiente – 14.11.10

Mi buen ambiente Preguntas del día

 

14.11.2010, 14:23 [#26435]

Los infortunios del egoísmo se convierten en una vasija

Con el fin de adquirir una nueva percepción, necesitamos un gran deseo que nos permita reemplazar la tendencia de consumir por la aspiración de otorgar. Esta transición hacia la percepción invertida del mundo con una aspiración de otorgar es extremadamente difícil. Es similar al nacimiento, y el nacimiento es siempre un fenómeno extraordinario incluso en esta era de la medicina moderna.

El infante sale de un lugar particular al que estaba atado. Aquí recibía nutrientes especiales y  protección; aquí estaba sujeto a leyes de desarrollo. El ambiente no lo rechazaba, más bien lo cuidaba. Ahora entra a un mundo hostil, un nuevo entorno, en donde debe batallar para vivir y crecer. Es una revolución sin paralelo en su existencia.

Lo mismo sucede durante el nacimiento espiritual. Un nuevo sentido universal se revela, un sentido de sensaciones externas (fuera del útero de este mundo) basado en otorgamiento y por consiguiente empezamos a percibir un mundo nuevo en él

Durante la Convención dimos un gran paso adelante en esta dirección. Realmente queríamos nacer, levemente experimentamos alguna contracción y vimos que no éramos capaces de hacerlo. Sentimos que algo nos detuvo y nos hizo volver hacia atrás de inmediato. Junto con la buena fuerza  que nos atraía hacia adelante, sentimos la fuerza mala que nos empujó hacia atrás al útero de la madre; no nos deja abandonar las fronteras de este mundo y no nos deja percibir el nuevo mundo.

Necesitamos sentir varias contracciones como esta antes de nacer. La cantidad y la frecuencia dependen de nosotros. De cualquier forma, el proceso del nacimiento no terminará sin ellas y no iremos afuera.

Dos fuerzas chocan durante el nacimiento: nuestra presión desde dentro y el opuesto que arrebata desde afuera. Su confrontación engendra un deseo nuevo y fuerte en nosotros por ir al mundo espiritual. No lo podremos lograr sin este deseo.

Las contracciones del nacimiento en la Torá son denominadas “las plagas de Egipto”. Nuestro egoísmo debe experimentar diez (la dosis completa) aflicciones, que se graban en el deseo y le dan la forma de una vasija, un Kli. De esta forma un “trozo de barro” informe, se convierte en una vasija lista para recibir la Luz Superior, el mundo espiritual.

Debemos experimentar las contracciones para adoptar la forma correcta, sin la cual es imposible percibir algo espiritual. Entramos en el proceso durante la Convención. Con respecto a la Luz, nos rodea y espera un lugar para entrar.

(26394 – De la lección diaria de Cabalá del 12 de noviembre 2010, Ven a Faraón.)

El final de una película en un pasillo oscuro

El propósito de todo nuestro trabajo es revelar al Creador. No lo tenemos y aparte de Él no hay nada más en la realidad.

El Creador es la fuerza incluyente de la cual formamos parte, aunque no lo percibimos. Nuestro deseo egoísta no distingue al Creador, no está sintonizado en la misma onda, no posee la propiedad que Él posee. Es debido a esto que trabajamos específicamente en nuestro deseo que necesita transformarse, redirigirse para revelar al Creador según la ley de equivalencia de forma.

Por ahora vemos, escuchamos, tocamos y olemos con nuestro deseo. Al transformarlo, expandiremos el alcance de las sensaciones. Pero esto no significa que incrementaremos la sensibilidad de nuestros sentidos a través de herramientas suplementarias como radares, radios, telescopios o microscopios. No aumentamos la sensibilidad del deseo egoísta. Sino que cambiamos su esencia, de una percepción interior a una exterior y agregamos una capacidad para detectar cosas que se encuentran en el exterior en lugar de aquellas que provienen del interior.

Cuando el deseo se transforma de esta forma, se expande de los cinco sentidos físicos (corporales) de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el taxto, a los cinco sentidos espirituales o Sefirot: Keter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin y Maljut. Ahora opera en forma opuesta: otorga en lugar de recibir y percibimos la realidad superior a través de la aspiración de otorgar.

Aunque no estamos familiarizados con ello, las cosas pueden cambiar. Esto es lo que nos dicen las personas que lo han logrado y adquirido una nueva vida completamente.

Ahora mismo vivimos en la realidad de los cinco sentidos, una imagen del mundo pintada por el deseo egoísta. Pero una vez que cambiemos la intención de la percepción, saldremos de dentro de nosotros y comenzaremos a percibir la realidad exterior en el atributo de otorgamiento que adquirimos además del atributo de recepción que ya tenemos.

Este es un nuevo mundo que se revela en nuestros cinco sentidos. Tiene sus propios colores y sonidos, mente y movimientos del alma, esto es, tiene todo que tenemos aquí y mucho más que esto,  más claro y perfecto. Estas son nuestras raíces terrenales.

Esto es lo que necesitamos lograr, a lo que queremos llegar. Después de todo, nuestro deseo egoísta que opera según el principio de consumo ya se ha agotado. Nuestro egoísmo se desespera y estamos perdiendo el interés por “la película” que ya hemos visto y revisado. Ya no nos preocupa la película de esta vida y ya no nos llena.

La humanidad entera está llegando a esto. La percepción vuelta hacia el interior ya no nos proporciona placer. Hemos agotado las reservas y ahora comenzamos a investigar la percepción externa. Sólo que cuando cambiemos nuestro deseo para ir hacia fuera desde dentro, veremos un mundo invertido, el mundo del otorgamiento, como se ha dicho, “He visto un mundo invertido” (“Olam Afuch Raiti”).

(26396 – De la lección diaria de Cabalá del 12 de noviembre 2010 – Ven a Faraón.)

Abran El Zohar

No importa qué tan cansados estemos por los esfuerzos en leer El Libro del Zohar. No importa que tan insípido pueda resultar, durante la lectura debemos estar unidos en una sola intención, un solo deseo. Este es el trabajo que compartimos con garantía mutua contra las distracciones interiores de cada persona con nuestros pensamientos sobre la unidad.

Queremos dormir y desentendernos, perder el hilo de la narración. Vagamos en la neblina y el texto no nos atrae, ni suscita sensaciones. Sin embargo, este es el lugar que contiene la Luz, que tiene que hacer las correcciones en nuestro interior, llevándonos a la unidad, a la forma espiritual.

Tenemos que ansiar la unidad por nuestro lado y esperar una acción del lado de la Luz para que nos convierta en lo que sea necesario. Queremos unirnos y enfocarnos en el deseo único de estar juntos cuando cada persona inclina la cabeza. Yo hago este esfuerzo y deseo que la Luz realice esta acción como respuesta desde Arriba.

A esto se le llama, “Israel, la Torá y el Creador son uno”. Por medio de la Torá estamos intentando revelar al Creador, la Torá es la Luz que Reforma y unos une, y el Creador se revelará dentro de nuestra unidad. Que la persona continúe la lectura. Para mi cada palabra es una gota de Luz que nos une como un todo.

Me dirijo a todos nuestros amigos del mundo entero: Nos falta este esfuerzo conjunto.

(26483 – De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 14 de noviembre 2010 – El Zohar.)

En un océano de amor

Pregunta: Lloré de alegría durante la ceremonia de apertura cuando los representantes de los países subieron al escenario sosteniendo sus banderas; me sentí conectado a todos; sentí los deseos de las otras personas, su amor y cuidado. ¿Qué fue lo que sucedió, una sensación psicológica o fue espiritual?

Respuesta: Fue una emoción sincera y maravillosa, pero no es espiritual. La sensación espiritual es alcanzar la raíz de donde proviene todo,  la razón por la que todo ocurre y el lugar en donde nos encontramos.

Esta sensación debe llevarnos a un estado en donde existimos en el océano de una cierta fuerza, que nos conecta arriba en el tiempo y el espacio y nos da existencia. Entonces perdemos la sensación del cuerpo. De cualquier forma la persona se asocia con el cuerpo, pero considera que es de una naturaleza más baja. Entonces percibimos que pertenecemos a esa misma fuerza, que somos parte de ella y nos integramos en ella.

Lo que experimentamos en la ceremonia de apertura fue el primer paso de la percepción espiritual. Esperemos que lo logremos muy pronto.

(26372 – De la cuarta lección en la Convención Mundial de Cabalá el 10 de noviembre 2010.)

 

Dar vida a Maljut

Existimos en el sistema de leyes precisas. Todo lo que descubrimos lo construimos independientemente. En el descenso de arriba hacia abajo, todo existe en forma de Reshimot, (reminiscencias), el fundamento primordial, y al ascender de abajo hacia arriba, revelamos todas las características de estas Reshimot, y a través de nuestro deseo, alcance y aspiración, creamos la imagen del mundo desde estos parámetros y formamos los peldaños espirituales.

Es debido a esto que no podemos saltar por las etapas del desarrollo y brincar a un peldaño completo. No existe nada completo. Los peldaños no están listos; existen en el concepto, en la forma de Reshimot y no están llenos de vida.

Cuando toda la información necesaria ha ingresado a nuestro sistema, cuando todos nosotros nos conectamos mutuamente y deseamos revivir a Maljut (el reino), las Reshimot cobran vida y nos revelan la imagen del mundo. Maljut es el mundo.

Pregunta. ¿Qué quiere decir con “revivir” a Maljut)

Respuesta: Yo llego a Maljut, el lugar en donde las Reshimot están almacenadas y revivo estas Reshimot con mi esfuerzo, mi deseo y fuerza de vida. En Maljut todas las Reshimot se enlazan mutuamente y el espíritu de vida fluye a través de ellas, todo debido a mí.

Yo elevo mi deseo espiritual y de acuerdo con este deseo, Maljut atrae la Luz de lo Alto y yo observo la imagen del mundo allí. Yo siempre veo mi propia imagen del mundo, todos los 125 peldaños en Maljut del mundo de Atzilut.

Si yo pido, solicito y deseo revivir el sistema entero que está contenido dentro de Maljut en su condición primordial rota, veré esta imagen llena de vida. Esto lo que se llama mi vida espiritual.

(26006 – De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 31 de octubre 2010 – Rabash, La necesidad del amor por los amigos.)

La cálida ola del amor

Pregunta: Muchos principiantes decían que el segundo día no tenían ni fuerzas, ni ganas de venir al congreso. Pero al venir de repente sintieron una cálida ola de amor. ¿Qué nos ha pasado?

Respuesta: Es un hecho llamado “dulcificar”, a pesar de que no hemos conseguido el estado perfecto. El hecho está en que cada línea, en su lugar, se compone de tres líneas.  Y aunque hemos descubierto sólo la línea izquierda, pero en ella existe la línea izquierda, derecha y media. Y es lo que ha pasado. En otras palabras, en el segundo día del congreso se ha descubierto la parte derecha de la línea izquierda.

Pregunta: Mucha gente me contó que en el tercer día del congreso sintieron algo especial. No sabían qué, pero aquello cambió toda su percepción del congreso.

Respuesta: Es correcto. Porque aunque la línea media pertenece a la línea izquierda y aunque no hemos llegado a la revelación, pero esta línea cambió nuestra percepción del congreso.

Desde luego no hay que pensar que sucedió algo grandioso. Es en la realidad un brillo muy pequeño. Además de nuestro grupo básico en el congreso, estaba mucha gente nueva, por eso fue muy difícil. Y a pesar de ello hemos conseguido un cambio muy grande y significativo en nuestro progreso. Esto se llama la entrada a “la escalera de Yaakov”, aunque en su parte izquierda.

Porque sólo hemos llegado al reconocimiento del mal, comprendiendo que no somos capaces de alcanzar lo espiritual en nuestros deseos egoístas. Que esto va en contra de nuestra naturaleza, y no sabemos todavía cómo romperlo.

Pero es un principio. Y a partir de aquí ya podremos operar con otros conceptos.

 

Revelar el poder del amor

Cuando la espiritualidad se revela a una persona, él o ella comienzan a sentir que una determinada fuerza llena todo el espacio que lo rodea, que existe en este mundo. Es como si el aire se volviera más denso, espeso y amable. Esta es la fuerza del Creador, la fuerza de otorgamiento, la fuerza del amor que llena el mundo entero de la persona.

Debemos evocarla y exigirla para que se revele como una fuerza que nos conecta. A través de ella empezaremos a percibirnos como un todo.

Necesitamos prestarle más atención, buscarla amorosa y sensiblemente. Comencemos a sentirla.

(26350 – De la cuarta parte de la Convención Mundial de Cabalá 2010, el 10 de noviembre 2010.)

Cómo comienza El Zohar

El Libro del Zohar requiere de una preparación especial de nuestra parte. Es la fuente más poderosa de la Luz y la fuerza que cambiará nuestra naturaleza si nos preparamos correctamente para trabajar con ella.

Primero que nada, en nuestro estado actual, tenemos que corresponder al máximo con la Luz Superior que El Zohar nos trae. Es debido a esto, que cuanto podemos, estamos intentando volvernos similares a los autores de El Zohar, Rabí Shimon y sus nueve estudiantes. Explican que en el comienzo del trabajo espiritual, que es la revelación del Zohar, la Luz de Jojmá y el Mundo de Atzilut, les toma de improviso un odio mutuo. La luz que atraen ilumina sus deseos y a pesar de sus ansias de unidad, lo que surge entre ellos es la repulsión. Frente a la iluminación del Zohar, ellos observan que son opuestos.

El sendero comienza con la revelación del mal; una persona tiene que sentirlo a cada vez. De otra forma, su primer paso no será el correcto. Está escrito, “Yo he creado la inclinación al mal y he creado la Torá como un remedio, pues la Luz que se oculta en ella regresa a la Fuente”. Esta frase nos está hablando sobre tres líneas.  La inclinación al mal es la línea izquierda, la Torá o el remedio es la línea derecha (la Luz que Reforma) y la línea media es nuestra alma corregida, el deseo de la líneas izquierda que se ha sido corregido con la intención de la línea derecha.

La inclinación al mal, el egoísmo no se produce por sí mismo, sino bajo la influencia de la Luz. En ese momento vamos hacia la línea derecha, la Torá, y la Luz que llega de Arriba nos regresa a la Fuente, el Creador, la línea media. La revelación del mal es el comienzo de cada etapa en el sendero que nos acerca al Creador desde el punto cero hasta el Final de la Corrección. Incluso el grupo de Rabí Shimon, que se encontraba en niveles muy elevados, atravesó por estas mismas fases.

Si no revelamos a nuestro enemigo, no podemos estudiar la Cabalá y atraer la Luz. Intentamos lo mejor que podemos unirnos, pero sentimos que nuestro corazón está mudo y nos queda un mal sabor en la boca.

Sin embargo la meta es grande y pide la Luz, el Creador que vendrá y nos corregirá. Ya no lo vamos a soltar hasta que se aparezca y establezca una conexión entre los amigos, lo que nos convertirá en un Kli común con la garantía mutua, como un solo hombre con un solo corazón y un único deseo. Esto es lo que yo pido. Incluso si no entiendo bien lo que esto significa, incluso si no siento la menor inclinación a unirme, de cualquier forma lo pido a gritos junto con todos.

Así es como abordamos la lectura del Zohar, con este deseo de unión. La unidad nos dará la capacidad de atraer la Luz Superior. Al principio cada persona actúa por sí sola y luego con la ayuda de la Luz Circundante (Or Makif) nos uniremos.

En esta unidad, vamos a adquirir el Mundo Superior. El grado espiritual surge dentro de nuestra interconexión. Al principio revelamos la inclinación al mal entre nosotros y entonces pedimos a la Luz que nos una. Entonces la Luz lleva a cabo el trabajo y nos une con la línea media, en el deseo en común.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 14 de noviembre 2010.)

¿Quién puede ayudarme?

Pregunta: Me parece que el principio del trabajo espiritual, “¿Si no me ayudo a mí mismo, entonces quién puede ayudarme?” va contra el otro principio, “No hay nadie más aparte de Él” y contra la unión con el grupo…

Respuesta: Yo debo decir: “Si no me ayudo a mí mismo, entonces nadie me ayudará  a revelar al Creador”, porque se trata del deseo de revelar al Creador, la cualidad del otorgamiento.  Nadie puede ayudarme con esto. Puedo leer miles de libros y escuchar miles de lecciones, pero al final, el desarrollo del deseo es mi trabajo interior.  Y sólo si deseo la vida espiritual, que es la cualidad del otorgamiento, en lugar de la cualidad de la recepción, revelaré la vida espiritual

¡No debo esperar la ayuda de nadie! Mi deseo debe ser tan fuerte que para mí “¡la muerte es mejor que esta vida!” Porque esta vida no es vida para mí. ¡Debo alcanzar la espiritualidad!

Aquí debo actuar según el principio “¿Si no me ayudo a mí mismo, entonces quien me ayudará?” Es porque el Creador no se revelará por su voluntad. Él no nos forzará a desearlo. Él imparte el llenado y el deseo. No hay  coerción en el desarrollo espiritual.

Pero en el preciso momento en que “¿Si no yo ayudo a mí mismo, entonces quien puede ayudarme?” llega a su fin, es decir cuando entiendo que esto depende sólo de mí, entonces de inmediato descubro que no puedo hacerlo.  Odio a mi egoísmo y le temo, como  Moisés teme al Faraón.  Entonces, “clamaron al cielo debido a este trabajo” para liberarse del poder del egoísmo, porque ni yo mismo, ni nadie más puede ayudarme.

Cuando alcanzamos estas dos sensaciones: la ausencia de la ayuda desde el interior y desde exterior, que se llaman las contracciones finales,  entonces, la desesperación surge desde lo más profundo del corazón y sólo en este momento se revela la Fuerza Superior, la Luz (GaR de Jojma) que da a la luz a un Hombre en el grado espiritual. En este momento el principio “No hay nadie más aparte de Él” empieza a operar.

Por eso existe una etapa, “¿Si no me ayudo a mí mismo, entonces quien puede ayudarme?” y después “No hay nadie más aparte de Él”. Porque no puedo revelar “No hay nadie más aparte de Él” sin terminar el estado “¿Si no me ayudo a mí mismo, entonces quien puede ayudarme?”

(26355 – De la lección cuatro de la Convención Mundial de Cabalá del 10 de noviembre 2010.)