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Pide la ayuda al “conductor de los burros”

Todo depende del apoyo del entorno – sin ello es imposible progresar espiritualmente. Después recibirás el entorno espiritual – todos los grandes cabalistas, que descubrieron el mundo espiritual durante su vida en este mundo, se convertirán en tu grupo, todas sus almas. Entrarás en “la reunión superior” de Rabí Shimon (existe un peldaño espiritual así).

¡Podrás unirte a las fuentes superiores, pero solo en la medida de la necesidad! Ahora mismo simplemente no necesitas esta ayuda. Si necesitas el grupo en el que se encuentra Baal HaSulam, Rabash, Ari, Rashbi, y otros grandes cabalistas del pasado, desde Abraham y hasta los días actuales, la recibirás

Pero ahora no lo necesitas, en cuando lo necesites se te descubrirá el grupo espiritual, como complemento al material. Es posible que entonces no necesites en absoluto el grupo material y será suficiente solo con un grupo espiritual.

Estas almas empezaran ayudarte directamente: lo que se llaman “el conductor de los burros”. El Creador manda un alma muy elevada, que se llama “el conductor de los burros”, para que esta ayude a la persona todo el tiempo. Pero esta ayuda llega como respuesta a tu petición de que necesitas la elevación espiritual.

Es semejante al ejemplo del Libro del Zohar en el que se cuenta como Rabí Aba y Rabí Yosi abren la Tora y descubren que no pueden hacerlo solos y necesitan el descubrimiento de una fuerza adicional que les ayude a elevarse.

(26713– De la lección sobre el artículo, La esencia de la religión y su propósito, correspondiente al 15 de octubre 2010).

¿Existe alguien más por ahí?

Pregunta: Si no hay nadie más fuera de mí, entonces ¿por qué tengo que llegar a la Convención, unirme con todos y amarlos?

Respuesta: Tú debes empezar a percibir la verdadera realidad en tus sensaciones. Por lo tanto, debes llegar y mira que todos nosotros existimos, y tienes que llevar a cabo todas las acciones para que nosotros “dejemos de existir.”

Pregunta (continua): Pero usted dice que no hay nadie más aquí.

Respuesta: Pero ¡soy yo quien dice eso! Y tú tienes que llegar a tal alcance por ti mismo. Tienes que probarlo por ti mismo, que no hay nadie más aquí excepto la Maljut del Mundo del Infinito.

(26529 – De la lección sexta lección de la Convención Mundial de Cabalá 2010, del 10 de noviembre de 2010.)

El Creador más delicioso

La pregunta ¿para qué vivo? Es el inicio del deseo de revelar al Creador. Quiero saber Quién me ha engendrado, donde están mis raíces, y Quién me gobierna. Quién creó todo esto y ¿por qué Él me creó “envuelto” dentro de este inmenso mundo? ¿Qué quiere de mí a cada momento sin darme un momento de descanso y empujándome hacia lo desconocido?

Cuando estas preguntas surgen en mi, envenenan mi vida entera, y ya no puedo vivir sin descubrir al Creador. Así es como estoy estructurado ya que he sido creado por la Luz que se ha grabado en mí y en todos mis deseos.

Todos mis deseos son como un reparto, la huella inversa de la Luz, y hasta que yo dirija la Luz y me llene con ella, no descansaré, hasta el punto donde esta vida se sentirá peor que la muerte. Estaré preparado para hacer cualquier cosa por aunque fuera una gota de este cumplimiento.

Por lo tanto, mi tarea es descifrar cómo voy a develar al Creador, la Luz, y la forma en que yo pueda llenarme con eso. De hecho, esto no es una tarea sencilla y es por eso que la sabiduría de la Cábala es denominada Jojmat HaKabbalah (sabiduría de recepción).

No es como en nuestro mundo donde solo necesitamos abrir nuestra boca para aplacar mi sed. Un deseo espiritual no puede ser saciado directamente. Por el contrario, debe ser aclarado primero ya que el Creador no me da un deseo ya listo para la Luz. El quiere que yo verifique que es eso lo que deseo, que es la Luz, y entender que es el mayor de cualquiera de los cumplimientos posible. El quiere que yo pruebe todos los deseos y todos los cumplimientos, que verifique por mí mismo y que diga, “No, ¡yo solo quiero esto!”

El Creador es extremadamente celoso y cauteloso. El quiere que yo le ame a Él solamente y a nada más, y Él verifica esto al revelar en mi cualquier cosa posible. Se supone que yo responda, “No, ¡Tú continúas siendo el mayor de los cumplimientos, de todos los placeres! ¡Tú eres el más delicioso!” Está escrito, “Prueba y ve que el Señor es bueno” porque este tipo de cumplimiento se denomina sabor.

(26423 – De la Lección 7, Congreso Mundial de Cábala 2010 el 11 de noviembre 2010.)

Permiso para revelar la Cabalá

Estamos buscando constantemente cómo mejorar nuestra vida, y todos nuestros pensamientos y deseos están dirigidos a ello. El Creador nos revela constantemente nuevos deseos y un vacío interior, de tal forma que nos envía en la dirección contraria, nos obliga a huir de este vacío.

Él me revela algo malo, y me alejo de esto, en dirección opuesta, a algo bueno. Sin embargo, en ese punto, Él revela otro vacío en mí, y yo doy vuelta y corro de nuevo. Así es cómo somos regidos desde Arriba.

Cada instante, experimentamos un deseo nuevo e instintivamente tratamos de llenarlo con lo mejor de nuestra habilidad. De esta manera, el Creador nos conduce hacia la meta para llegar a ser como Él. Aunque una persona es totalmente opuesta al Creador (ya que el Creador es el amor y otorgamiento absoluto, y el hombre es la fuerza del odio y la recepción), sin embargo, gradualmente, se le permite ver su naturaleza antagónica y corregirse a sí mismo.

Por lo tanto, la sabiduría de la Cabalá, el método para conocer al Creador, la propiedad de otorgamiento, es dada al hombre para que lo asista en esta vida. Para lograr esto, el Creador selecciona personas que Él desea acercar a Él, pero no todos a la vez. Eventualmente, sin embargo, ¡todo el mundo, cada persona que vive en esta tierra tendrá que venir a Él y ser como Él!

Todos nosotros tenemos un propósito, pero lo estamos acercando individual y gradualmente. Hubo gente que comenzó a acercarse al Creador miles de años antes que nosotros, en los últimos siglos, y hoy en día, y habrá más en el futuro próximo.

Hoy en día, estamos en la última etapa de la evolución humana, cuando toda la humanidad tiene que conocer al Creador y ascender espiritualmente de nuevo para retornar al mundo del Infinito. Podemos considerarnos como la primera fila de la última generación.

El hombre vive aprovisionado por los asuntos del mundo corporal que el experimenta en el camino de su vida terrenal, hasta que se eleva una pregunta en su interior, “¿Para qué necesito todo esto? Me gustaría saber que sucede “antes” y “después” de que yo muera, y si ¿tiene algún sentido la existencia, vivir esta vida? “Estas preguntas surgen del grado Superior, la fuente de la vida en este mundo. Por lo tanto, estas preguntas elevan a una persona por encima de su viaje evolutivo completo.

Una persona comienza buscando respuestas, y, si las preguntas están realmente por encima de nuestro mundo corporal, él encuentra la sabiduría de la Cabalá. Esto se debe a que, con su chispa espiritual, “el punto en el corazón,” una persona es como un electrón en un campo eléctrico, una partícula que lleva una carga espiritual negativa. Él siente este “menos” y, por tanto, sigue buscando el llenado de su deseo en el campo que lo circunda.

Él no puede encontrarlo en nuestro mundo, y esta es la causa de la frustración que impregna el mundo de hoy. Hemos perdido la esperanza en un “futuro mejor” (el comunismo o la sociedad de consumo), y tenemos que encontrar la razón para la cual estamos viviendo. De lo contrario, el mundo se ahogará en el abuso de drogas, el terror, la desesperación, o los antidepresivos. Una persona no sabe qué hacer consigo misma puesto que este vacío interior agotará su deseo de vivir.

Sin embargo, habrá quienes descubran la sabiduría de la Cabalá como el único método para encontrar un significado mayor. Ellos no encontrarán consuelo en la religión, las creencias, el misticismo, la “nueva era”, o la meditación. En verdad, todos estos remedios apuntan hacia la auto-relajación en el nivel de nuestro mundo, aunque sus preguntas provienen de los reinos de una dimensión superior.

Por lo tanto, hemos recibido permiso para revelar y difundir la sabiduría de la Cabalá, y estamos siendo testigos de cómo la gente de todo el mundo ha empezado a despertar y a gravitar en torno a ella.

(26426 – De la Lección 8, del Congreso Mundial de Cabalá del 2010, 11 de noviembre 2010.)

La primera plaga del Faraón

Pregunta: ¿Qué mal más grande debemos revelar para que la Luz comience a lucir?

Respuesta: Debemos revelar que nuestra naturaleza es el Faraón (el ego) que no nos permite ascender por encima de nosotros mismos. Deberíamos odiarlo, pero por ahora le queremos, gozamos de su presencia. Pero cuando empezamos de recibir los golpes, como ahora, nos decepcionamos de nuestra naturaleza, entendiendo que no podemos alcanzar lo espiritual.

De este modo, por primera vez, hemos descubierto nuestra naturaleza como inclinación al mal, como nuestro enemigo, opuesto al Creador, la espiritualidad. Esto se llama la primera plaga del Faraón.

En lo que concierne a las otras 9 plagas, no pienso que necesitemos otros 9 Congresos.

Podremos pasar por estas plagas cuando estaremos unidos durante nuestras lecciones. Y los pasaremos rápido, porque en cada etapa espiritual lo más importante es su primer grado.

Y después, todo va a pasar sin obstáculos hasta que termine esta etapa. Es decir que ahora debemos alcanzar la revelación del mal y ya hemos empezado este proceso. La próxima vez será la huida del Faraón, el exilio del Egipto. Y esto se denomina el nacimiento espiritual.

(26429 – De la lección sobre la porción semanal de la Torá, el 12 de noviembre 2010.)

Temor al otorgamiento

Introducción al Libro del Zohar, Capitulo “BeLaila de Kala (En la Noche de la Novia)”: … pues a través de la carencia de la luz, que es la noche – que abarca todos los Dinim y tormentos, que son opuestos a la cualidad del día que es Jesed – existe temor de Él. De no ser por el temor, la medida del día y la mañana no aparecería.

Nuestra primera corrección es el temor. Tengo miedo de recibir la Luz directamente dentro de mi deseo. Yo soy cauteloso; Me estremece y me da miedo de que no sea capaz de contenerme y “abra la puerta” a los placeres que vienen a través de la Luz.

Como un invitado que rechaza un banquete, yo bloqueo todas las cerraduras, temiendo la posibilidad de recibir estos placeres no con el fin de otorgar.

La primera fase de corrección de mi deseo es contenerme de recibir directamente la Luz. Esto es llamado “el retorno del temor”.

Este es el primer atributo que debo adquirir, el temor de que todas mis acciones sean solo con el fin del otorgamiento.

(26681 – De la Primera Parte de la Lección Diaria de Cabalá del 16 de noviembre de 2010, El Zohar.)

¿Dónde está el placer?

Pregunta: ¿Por qué los descensos hacen una impresión mucho mayor en nuestras sensaciones que los ascensos?

Respuesta: Es porque somos egoístas. Fuimos creados del deseo de disfrutar, que experimenta placer o sufrimiento. No hay término medio entre ellos, y por lo tanto, incluso cuando estoy en un estado neutral, donde el placer y el sufrimiento están ausentes, me siento mal. Carezco de placer. Siempre demando un positivo; cero no es suficiente para mí.

Es por eso que una persona está insatisfecha. Él tiene una casa, un trabajo, y mucha comida, pero falta algo todavía. O bien la hierba es más verde en el lado de su vecino, o la vida carece de sentido.

Nuestro deseo egoísta no está satisfecho con lo que tiene. Como resultado sufrimos de la carencia de un complemento, y este además definitivamente tiene que crecer como crece nuestro egoísmo.

Además, nuestra fuente es el Creador, quien nos creó. Él es el uno, único, e irremplazable, y cada uno de nosotros siente de la misma manera. Entonces, ¿dónde podemos encontrar llenado para alguien que es tan único?

Es por eso que nunca encontramos satisfacción, no por medio del placer, ni por el derecho de auto-realización. Esa es la naturaleza del egoísmo. El más pequeño descenso es suficiente para todo nuestro heroísmo desaparezca en el aire. ¡Debemos estar de acuerdo con lo que sea con tal de evitar la sensación de vacío por dentro!

El deseo de placer depende enteramente de la Luz. Mientras que recibe la Luz, está lleno de energía, a pesar de que no entiende de donde viene esa energía. Pero tan pronto como la luz crece un poco distante, te sientes impotente y estarías de acuerdo en cualquier cosa con el fin de corregir la situación de alguna manera.

Mira el mundo: hay terrorismo, asesinato, robo y mentiras. Parece que si le dieras a cada persona lo que demanda, nadie haría nada malo. Entonces, ¿A quién culpar? Es el Creador, quien no se revela y evoca malas cosas. Todo lo que queda es hacer las conclusiones correctas de lo anterior.

(26684 – De la primera parte de la Lección Diaria de Cabalá del 16 de noviembre 2010 – Introducción al Libro del Zohar.)

Cada uno es un punto, cada uno es el Infinito

¿Cuál es el final de la corrección por el cual nos estamos esforzando? Es un estado especial y constante que el Creador ha creado inicialmente.

Existimos en este estado incluso ahora; nada más fue creado, sólo el Mundo de Infinito. Sin embargo, para que nosotros percibamos y nos demos cuenta que existimos en este estado, el Creador ha preparado una salida de este estado en la sensación de “este mundo” y el consecuente regreso a él.

El camino hacia abajo es referido como el descenso de los mundos, que además se traduce en la ruptura de los Kelim (vasijas) y la formación de los 125 grados espirituales. Todo esto es la preparación que se manifiesta para nosotros de Arriba hacia abajo, y entonces regresamos a casa.

Inicialmente, cada uno de nosotros es un punto (como una gota de semen) en el Mundo de Infinito. En nuestro mundo, cada uno de nosotros es también un punto. Simplemente, este punto se ha vuelto egoísta (una aspiración egoísta hacia el Creador, hacia el significado de la vida) durante el descenso de Arriba hacia abajo, y se ha saturado de egoísmo (los deseos de este mundo).

Retornamos a Maljut del Mundo de Infinito a través de los mundos de ABYA (Atzilut, Beria, Yetzira, Asiya) y Adam Kadmon. Al ascender, crece nuestro deseo por el Creador, la propiedad de otorgamiento, y adquirimos independencia.

Como resultado, cada uno se convierte en Infinito (con relación al tamaño y la cualidad). Entonces, como nunca antes, el Infinito de cada uno se llena con la Luz de NaRaNJaY (Nefesh, Ruaj, Neshama, Jaya, Yejida) en lugar de la previa Luz de Nefesh.

(Descenso de los mundos, rompimiento de las vasijas – 125 grados de preparación)

En este mundo, uno tiene un Reshimo espiritual (gen espiritual, reminiscencia), similar a la gota de semen que contiene la completa información acerca del cuerpo y el proceso de su desarrollo por entero. El punto de Reshimo, también contiene toda la información acerca del camino espiritual propio y la manera en que verá el Mundo de Infinito en su percepción.

Sin embargo, todo está previamente determinado. Al realizar mi Reshimo y empujarlo hacia su desarrollo, adquiero la sensación de independencia. Ahora existo de manera consciente, siento, y tomo decisiones conscientes. Adquiero mi “yo” espiritual que se desarrolla a partir del Reshimo justo como un ser humano adulto, independiente se forma a partir de una gota de semen en nuestro mundo.

Tenemos un punto y, con respecto al volumen, necesita desarrollarse infinitamente. Cada persona debe llegar a ser como el Creador. Al mismo tiempo, cada persona asciende al Mundo de Infinito, y entonces todos los infinitos se unen.

Para averiguar de qué depende este proceso, lean la publicación, “¡Debes estar listo para mí!”

(26156 – De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 7 del noviembre 2010 – Carta 40 de Rabash.)

Sé más insolente con el Creador

Pregunta (de una mujer): Hemos estado hablando acerca del hecho de que tenemos que pedir todo sólo del Creador. ¿Pero qué debo hacer si soy tímida? ¿O tal vez no soy siquiera digna de pedir algo de Él?

Respuesta: Te aconsejaría no pedir, sino exigir. Y las mujeres saben muy bien cómo hacer esto. 🙂

En un tono más serio, si estamos avergonzados de pedir al Creador, significa que aun nos sentimos distantes de Él, que no tenemos nada en común con Él.

Los hombres a menudo se sienten orgullosos y actúan como gallitos: “¿Por qué le pediría algo a Él? ¿Qué debería pedirle a Él?” Así que de un lado, hay vergüenza, y del otro – soberbia. Aun así, ambas sensaciones gradualmente pasarán. Si una persona se incluye en el grupo, esto sucede muy rápido.

Te aconsejaría ser más insolente. 🙂 Al Creador le gusta cuando una persona dice, “¡Yo merezco esto! ¡Tienes que ayudarme!”

(26669 – De la lección basada en el artículo “No hay nadie más aparte de Él” del 12 de noviembre 2010.)

Actuación de un solo actor

Pregunta: ¿Cómo se puede encontrar fuerzas para avanzar si a medida que pasa el tiempo sentimos más y más resistencia y menos fuerzas?

Rav: ¡Eso es maravilloso! Si tú sientes menos fuerzas cada vez, se trata de una ayuda que recibes desde Arriba, para que no pienses que tú eres capaz de hacer algo. Si sientes una resistencia que va en aumento, también es una ayuda de Arriba, para que veas que jamás tendrás la oportunidad de irrumpir por ti mismo.

¡Es una ayuda! Faraón, el rey de Egipto, el ego, la inclinación al mal – es la contradicción y la oposición al Creador, la parte posterior del Creador. El Creador crea este personaje a propósito, porque tu naturaleza es el egoísmo, es un molde inverso al Creador. El Creador entra dentro de ti y obra de tal forma para frenarte. ¡Es Él quien hace todo! No hay nadie fuera de Él. Cuando decimos que “no hay nadie más aparte de Él”, esto no significa que yo existo, y en oposición a mí existe alguien. ¡Yo tampoco existo! Ya que todas las fuerzas que obran a favor y en contra, las buenas y las malas, todo eso es únicamente Él. ¿Y yo quien soy? Yo soy el punto de discernimiento, yo sólo averiguo qué es lo que está a favor y qué en contra. De estas dos formas suyas, yo discierno con quién quiero estar.

El Creador es el actor en todos los papeles, y se viste de manera alterna una vez con el bien y otra con el mal. Así tú también juegas con las distintas formas como un niño pequeño, para que aprendas a diferenciar una cosa de la otra, entiendas cómo te conviene ser. Ya que tú aprenderás el bien sólo a través del reconocimiento del mal. Por eso es que si tú ahora sientes pesadez, es el Creador quien te la está dando. Si sientes que no puedes hacer nada solo, es Él quien te está dando esta sensación. ¿Para qué? Para que recurras a Él.

Si yo quiero enseñarle a un niño pequeño que debe recurrir a mí por ayuda, entonces, a propósito, provoco que no logre hacer algo para que sienta necesidad de mi ayuda. Así actuamos en la relación entre nosotros. Digamos que yo quiero que tú te conviertas en mi amigo y me respetes. Entonces yo hago algo a tus espaldas para que sientas que, aunque no lo deseas, no puedas arreglártelas sin estar en contacto conmigo. Tú entiendes de pronto que yo soy grande, que debes respetarme, pedirme, ahora sabes que yo soy grande y tú dependes de mí. Yo te dispuse la vida de tal forma que no tienes otra alternativa más que recurrir a mí y pedir mi ayuda.

Así es que el Creador actúa con respecto a nosotros. Obviamente, Él no nos enseña con intenciones egoístas, sino que está motivado por el deseo de enseñarnos y así elevarnos a Su grado, a un estado mejor, ya que Él se llama “Benévolo”. Pero Él actúa así, precisamente, de tal forma que se formen todo tipo de problemas e inconvenientes, desorden y confusión – constantemente, en el mundo, en todos los aspectos de la vida, y en todos los mundos, para que al final de cuentas quieras llegar a Él, pedirle ayuda y así adherirte a Él. Entonces tú querrás ser como Él, ya que cada vez que tú miras a alguien mayor que tú, sabio o poderoso, tú quieres ser semejante a él. No te basta sólo recibir de él, sino que quieres estar en su lugar. Eso es exactamente lo que hace el Creador con nosotros.

(De la lección diaria del Zohar, el 16 de noviembre 2010.)