Acerca del castigo

Pregunta: ¿Qué es el castigo? ¿Es el sufrimiento en este mundo, una falta del deseo de unidad, o simplemente una sensación desagradable?

Respuesta: Eso siempre depende de la persona. Necesitamos darnos cuenta que los cuatro niveles de la naturaleza, inanimado, vegetativo, animado y hablante, existen por la cantidad de  Luz que se derrama en el deseo.  De estos cuatro tipos de deseo, sólo el nivel hablante (humano) puede con toda intención  responder a la Luz.

A medida que el deseo crece, el Kli (la vasija), comienza a sentir como no es congruente con la Luz. La naturaleza sufre en todos sus niveles debido a la falta de adhesión y a una incapacidad de lograrla, y naturalmente, el hombre es el más afectado. Primero que nada, su deseo es más grande y más susceptible, pero lo más importante, el extremo de la cuerda se encuentra en su mano, Él tiene la capacidad de ir hacia la adhesión y jalar al resto de los niveles con él

El sufrimiento del grado humano poco a poco nos lleva a darnos cuenta de la elección. Y una vez que el hombre comienza a entender que los problemas los provoca su inactividad, entonces será posible de hablar de recompensa y castigo. Todo lo que previamente ocurría ya no juega un papel en esto porque las verdaderas categorías de la recompensa y el castigo siempre corresponden a la meta: la corrección.

El hombre siempre entiende que el Gobierno Superior opera en el mundo y emplea la recompensa y el castigo para dirigirlo correctamente hacia la meta y enseñarle a través de consecuencias negativas y positivas, igual que los padres enseñan a los niños en nuestro mundo. Entonces todo lo que sucede adquiere un propósito a mis ojos, el castigo, como la recompensa es una corrección, y la forma en que yo lo acepto depende de mí.

Sin embargo, solamente voy a poder aceptarlo correctamente dentro de un grupo, el lugar en donde el Gobierno Superior necesita ser implementado. La recompensa y el castigo están inseparablemente conectados a mi participación en el grupo, la garantia mutua . Yo examino la recompensa y el castigo tan precisamente como es posible y me relaciono a ellos de la misma forma: los necesito a ambos para poder corregir el rumbo una y otra vez. Esencialmente, ambos son recompensas.

Al final descubrimos una cosa sencilla: No hay castigo y cada estado se entrega con el propósito de emplearlo en la mayor medida con el fin de acercarse a la Luz.

(24407 – De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 21 de octubre 2010 – Yo soy el primero y el último.)

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