Actuación de un solo actor

Pregunta: ¿Cómo se puede encontrar fuerzas para avanzar si a medida que pasa el tiempo sentimos más y más resistencia y menos fuerzas?

Rav: ¡Eso es maravilloso! Si tú sientes menos fuerzas cada vez, se trata de una ayuda que recibes desde Arriba, para que no pienses que tú eres capaz de hacer algo. Si sientes una resistencia que va en aumento, también es una ayuda de Arriba, para que veas que jamás tendrás la oportunidad de irrumpir por ti mismo.

¡Es una ayuda! Faraón, el rey de Egipto, el ego, la inclinación al mal – es la contradicción y la oposición al Creador, la parte posterior del Creador. El Creador crea este personaje a propósito, porque tu naturaleza es el egoísmo, es un molde inverso al Creador. El Creador entra dentro de ti y obra de tal forma para frenarte. ¡Es Él quien hace todo! No hay nadie fuera de Él. Cuando decimos que “no hay nadie más aparte de Él”, esto no significa que yo existo, y en oposición a mí existe alguien. ¡Yo tampoco existo! Ya que todas las fuerzas que obran a favor y en contra, las buenas y las malas, todo eso es únicamente Él. ¿Y yo quien soy? Yo soy el punto de discernimiento, yo sólo averiguo qué es lo que está a favor y qué en contra. De estas dos formas suyas, yo discierno con quién quiero estar.

El Creador es el actor en todos los papeles, y se viste de manera alterna una vez con el bien y otra con el mal. Así tú también juegas con las distintas formas como un niño pequeño, para que aprendas a diferenciar una cosa de la otra, entiendas cómo te conviene ser. Ya que tú aprenderás el bien sólo a través del reconocimiento del mal. Por eso es que si tú ahora sientes pesadez, es el Creador quien te la está dando. Si sientes que no puedes hacer nada solo, es Él quien te está dando esta sensación. ¿Para qué? Para que recurras a Él.

Si yo quiero enseñarle a un niño pequeño que debe recurrir a mí por ayuda, entonces, a propósito, provoco que no logre hacer algo para que sienta necesidad de mi ayuda. Así actuamos en la relación entre nosotros. Digamos que yo quiero que tú te conviertas en mi amigo y me respetes. Entonces yo hago algo a tus espaldas para que sientas que, aunque no lo deseas, no puedas arreglártelas sin estar en contacto conmigo. Tú entiendes de pronto que yo soy grande, que debes respetarme, pedirme, ahora sabes que yo soy grande y tú dependes de mí. Yo te dispuse la vida de tal forma que no tienes otra alternativa más que recurrir a mí y pedir mi ayuda.

Así es que el Creador actúa con respecto a nosotros. Obviamente, Él no nos enseña con intenciones egoístas, sino que está motivado por el deseo de enseñarnos y así elevarnos a Su grado, a un estado mejor, ya que Él se llama “Benévolo”. Pero Él actúa así, precisamente, de tal forma que se formen todo tipo de problemas e inconvenientes, desorden y confusión – constantemente, en el mundo, en todos los aspectos de la vida, y en todos los mundos, para que al final de cuentas quieras llegar a Él, pedirle ayuda y así adherirte a Él. Entonces tú querrás ser como Él, ya que cada vez que tú miras a alguien mayor que tú, sabio o poderoso, tú quieres ser semejante a él. No te basta sólo recibir de él, sino que quieres estar en su lugar. Eso es exactamente lo que hace el Creador con nosotros.

(De la lección diaria del Zohar, el 16 de noviembre 2010.)

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