Dos ventanas de nuestra realidad.

Pregunta: ¿Cómo alcanzamos la conexión apropiada para que la Luz sea revelada entre nosotros?

Respuesta: Imagina que hay dos ventanas delante nuestro, como la pantalla del computador. En una de ellas, nosotros vemos un sistema en donde estamos perfectamente conectados unos con otros. Este es llamado el “Mundo del Infinito”. En otra ventana, vemos el sistema, que está ahora, al frente nuestro, donde el odio gobierna en vez del amor; este sistema es llamado “este mundo”.

Son dos sistemas diferentes. El Mundo del Infinito vive y existe: es llamado el primer (Alef) y el tercer (Guimel)  estado de la realidad. Es el único estado creado por el Creador, en donde Él vive.

Todos los demás estados, desde el Mundo del Infinito hasta este mundo, los 125 grados de conexión entre nosotros (125 estados), existen para que nosotros gradualmente ascendamos. Todos los estados, exceptuando por el Infinito, son llamados “mundos”, que quiere decir ocultos, escondidos. El mismo Mundo del Infinito, pero más oculto, vago y no completamente reconocible es llamado Mundo de Atzilut. Y uno, más indefinido, es el Mundo de Beriá, y así sucesivamente.

Cada mundo es similar, al mundo superior y al inferior, en cada detalle y componente. La única diferencia es en el grado de revelación de la Luz en él. Mientras menos Luz, más obscuro es. Es similar a cuando nosotros vemos durante el día y todo es claro y de noche todo está obscuro, sin embargo, hay poca diferencia entre la luz y la obscuridad.  

En otras palabras, existimos en el mismo estado, conocido como el “Mundo del Infinito”, sólo 125 grados de ocultamiento lo bloquean de nosotros. Y puesto que el ocultamiento es tan grande hasta el último grado, donde nosotros existimos en nuestro mundo, somos considerados como separados completamente de la espiritualidad. Nosotros no tenemos siquiera la sensación más pequeña sobre los estados y grados entre nosotros y del Mundo del Infinito, cómo si sólo existiésemos aquí y no existiese nada más.

Existimos en este mundo, en nuestra “ventana” de nuestra “pantalla”, pero hay otra “ventana” en la misma “pantalla”, el Mundo del Infinito. Por esta razón, cuando intentamos tratar a los demás, como en el Mundo del Infinito, como si ya estuviésemos ahí (a pesar que no somos capaces todavía), al intentarlo nos hacemos similares al Mundo del Infinito, como si deseáramos alcanzarlo.

El mismo principio funciona en todas partes: Cuando yo anhelo obtener la fuente de la energía, yo evoco una gran influencia a través de la inspiración de acercarse a ella. Estas son leyes precisas de física operando aquí, no hay nada aquí que sea imaginario o místico. 

(25290 –  De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 29 de octubre del 2010, “El Zohar”)

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