Esclavizado por su naturaleza

Si un gran placer llena al hombre, entonces él como que se disuelve en este placer, está  en su poder total, como un robot está dispuesto hacer todo lo que este placer le pide. Y no puede resistir.

Cada persona tiene un determinado umbral de tolerancia, o límite en el que puede soportar el  placer o tolerar el sufrimiento. Una vez que el placer o el sufrimiento traspasan ese umbral, ya pueden esclavizarlo totalmente. La persona puede oponerse al placer solo en un margen muy estrecho de su sensibilidad y solo cuando pueda defenderse de él. ¿Entonces en qué consiste esta defensa?  En cuando uno entiende que no vale la pena ceder a la tentación – ni de la parte buena, ni de la parte mala.

De otro modo el placer o el sufrimiento tienen todo poder sobre él, porque el hombre está creado de una materia cuya base es el deseo de recibir placer. Y por lo tanto, obviamente, ellos puedan hacer con él lo que quieran. 

(27390 – Extracto de la preparación a la lección según el artículo del libro Shamati, correspondiente al 19 de noviembre 2010).

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