Experimentando la vida espiritual

Cada convención es la conexión de una multitud de personas: principiantes y estudiantes avanzados, muy diferentes todos por naturaleza. Sin embargo, todos ellos son unidos por una meta: revelar el significado de la vida, encontrar el lugar que tenemos que alcanzar, el lugar en el cual vale la pena vivir en vez de malgastar nuestra vida.

La sabiduría de la Cabalá está destinada a llevarnos hasta el punto más significativo y central: la revelación del Creador de los seres creados. Revelar al Creador significa alcanzar Su nivel y estado aquí, en el mundo corporal, en esta vida.

Para lograr esto necesitamos un gran poder que ninguno de nosotros posee, sólo puede ser hallado en la conexión entre nosotros. El Creador hizo esto a propósito porque para alcanzarLo, tengo que adquirir Su naturaleza. Estar más cerca de Él significa obtener más y más de Sus atributos. No me acerco físicamente a Él, sino en el alma cuando llego a conocerLo mejor en mis nuevas propiedades que son idénticas a las Suyas.

¿Cómo obtengo estos atributos? Me han dicho que son opuestos a mi naturaleza. Sin embargo, yo no sé lo qué significa “opuesto”. Puede que sea capaz de entender lo que es “blanco”, comparado con “negro”. Pero ¿qué significa “opuesto”, si yo estoy sumergido en una naturaleza, la mía?

El Creador dividió toda la realidad en dos partes: yo y lo que existe fuera de mí. Yo odio o amo lo que veo en el exterior dependiendo de si puedo o no usarlo para mi propio beneficio personal.

En la Convención se me dio la oportunidad de conectarme con una multitud de personas que están en el exterior. Si comienzo a percibirlos como parte de mí, entiendo que nos unimos y estamos apuntando hacia una meta, entonces, mediante la formación, la creación de esta unidad, estamos literalmente, construyendo una propiedad similar a la del Creador. Es llamada la vasija espiritual corregida.

Comenzaremos a unirnos, y la conexión entre nosotros, que solía ser de rechazo, odio, desprecio, envidia y necesidad de controlarnos unos a otros, se convertirá en amor y unificación. Adquirimos esta unidad, no dentro de ti o de mí, sino ¡entre nosotros! Esta unidad se convierte en el Kli (vasija), donde podremos experimentar al Creador: tú y yo, ¡nosotros dos juntos!

En este Kli, experimentaremos nuestra vida espiritual. Es similar a la sangre que fluye entre las células y órganos de nuestro cuerpo, transportando oxígeno, vida, para ellos. Después de todo, nuestro cuerpo vive debido a esta circulación, el vínculo que une todas las piezas juntas. Cada órgano otorga a los demás y funciona para el beneficio de todo el sistema y no para sí. Así es como nuestro cuerpo está diseñado en el plano corporal.

Este es exactamente el tipo de vínculo que tenemos que alcanzar en el nivel humano de existencia, y debemos hacerlo consciente y voluntariamente.

(27106 – De la Lección 7, la Convención Mundial de Cabalá del 2010, el 11 de noviembre 2010.)

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