Flotando en los círculos de Luz

El deseo que funciona con la pantalla es considerado como “una línea, ” y sin la pantalla “un círculo.” El trabajo mutuo entre la línea y los círculos mueve los deseos (almas).

Un círculo y una línea son dos diferentes formas de comportamiento: Una línea es un comportamiento individual, un círculo es un comportamiento colectivo. Los círculos se relacionan con los deseos como si estos no tuvieran pantalla.

Entonces, ellos mueven los deseos como en un campo gravitacional o magnético, contando no el grado de corrección del Kli (vasija) mismo, sino la fuerza actuando en esta parte del campo. Por lo tanto, los círculos pueden afectar los deseos que no tienen pantalla.

A la inversa, una “línea” es los deseos que han pasado por la Primera Restricción (Tzimtzum Alef); ellos caracterizan a una persona que tiene una pantalla anti-egoísta. Y si no tengo una pantalla, no soy afectado por la línea ya que no estoy relacionado con esta, no tengo ningún atributo en común con esta.

Por lo tanto, en el presente somos arrojados de un lado a otro solamente por la fuerza de los círculos, que es considerado como un “entorno” (Sviva). El sistema de relaciones entre nuestras almas está subordinado a esas leyes.

Dentro del sistema, hay círculos actuantes, los “círculos de Tzimtzum Alef” con el centro en los puntos de Maljut. Existen además los “círculos de Tzimtzum Bet (la Segunda Restricción),” con el centro en los puntos de Bina, donde los deseos de recibir  terminan y los deseos de otorgar comienzan.

Cada parte del deseo, cada mínimo detalle que contiene ambos tipos de deseo, que pertenecen al Tzimtzum Alef o al Tzimtzum Bet, es afectado por los círculos de Tzimtzum Alef y Tzimtzum Bet. Supongamos, que tengo los deseos que ya puedo discernir y además aquellos que no son discernidos hasta el fin de la corrección (Gmar Tikkun). De acuerdo a esto, serán afectados por un campo y no serán afectados por el otro.

En otras palabras, existimos en ambos campos, el campo de Tzimtzum Alef y Tzimtzum Bet, que nos rodean. Este campo común contiene toda la memoria, el programa entero, el Propósito y el Pensamiento de la Creación, y todos nuestros estados de existencia hasta el Gmar Tikkun. Y sólo tenemos que armonizarnos con este campo.

¿Pero cómo logro esto si no siento este campo? Esta es la Luz Circundante, pero no puedo establecer una conexión con la Luz. Entonces, hago una conexión con el deseo, los amigos, alguna parte del sistema integral, y trato de volverme similar a este de acuerdo a las leyes contenidas en la Luz con lo mejor de mis posibilidades.

Mediante esto, recibo un impacto más grande de la Luz. Llego a ser más sensible a esta, y, como resultado, me afecta de manera más fuerte. La Luz en sí no se vuelve más fuerte; es estable. Pero yo debo afinar mis percepciones para sentir un efecto más grande de este campo de Luz. ¡ Y así es como me moveré en el!

Mientras más sensible sea a la Luz, más rápido nadaré en este campo de fuerza, gravitando de la periferia hacia el centro. En el centro del campo, puede haber simultáneamente una enorme oscuridad y una gigantesca fuerza de impacto. Sin embargo, debido a este contraste, llego a la acción “directa,” “en la línea” más pronto. De esta manera, al moverme “dentro de los círculos,” llego a la “línea” y adquiero una pantalla anti-egoísta.

(25563 – De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá del 1 de noviembre 2010 – Beit Shaar HaKavanot.)

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