La libertad autentica e ilusoria

Tenemos sólo una acción libre en este mundo y en nuestra vida y todo el resto  en el transcurso de nuestra existencia está programado y ocurre bajo los órdenes de lo Alto.  Pero no es fácil encontrar esta libertad que se nos ha dejado, porque estamos dirigidos de arriba de modo muy estricto a través del dolor y placer, atados por miles de hilos que controlan nuestro pensamiento, cuerpo y acciones.

Somos marionetas obedientes que tiran por las cuerdas desde Arriba.  Somos esclavos totales de nuestra naturaleza, empezando desde el momento en que éramos una célula del embrión que se desarrollaba en el útero de la madre y hasta la edad en que  pensamos que finalmente podíamos actuar y vivir en forma independiente.

El hombre está dirigido por las fuerzas de la Naturaleza, ¿y de donde pueda aparecer algo nuevo si todo es sólo la Naturaleza? Por eso no existe aquí ningún libre albedrió y la persona siempre elige lo más agradable para ella y huye de los sufrimientos, como todas las demás criaturas, plantas o animales.

Y aunque desde el principio en el ser humano existe esta ilusión de la libertad, ¡porque hago lo que quiero!, pero esta es una ilusión, y la libertad verdadera está en salir y elevarse por encima de nuestra  naturaleza, es decir, salir y elevarse por encima del egoísmo.

En la Torá está escrito que esto es “la libertad del Ángel de la muerte”. ¡Nadie pueda quedarse indiferente delante estas palabras! La libertad de la muerte no significa que nuestro cuerpo animal reciba la inmortalidad para llevar esta vida terrestre sin fin, llena del sufrimiento y tan poca alegría.

La libertad del Ángel de la muerte sustituye esta vida por el alcance de una existencia perfecta, que es eterna y completa al mismo tiempo. Y esto se puede lograr a través del concepto que se llama “el libre albedrío”.

Tal libertad realmente es muy atractiva y deseable, porque en la vida normal generalmente no necesitamos ninguna libertad. Para nosotros es mejor cuando nuestra vida está ajustada como un reloj: la casa, la familia, el trabajo. ¡Entre menos libertad, menos dolores de cabeza! Pero si podemos alcanzar la eternidad y la perfección, librarnos del Ángel de la muerte , ¿qué podría ser mejor?

Y hay que entender que el Ángel de la muerte es nuestro propio ego que cava nuestra tumba. Él nos da esta sensación terrible que no podemos llenarnos nunca y sentimos esta vida como algo limitado y transitorio.

La libertad del Ángel de la muerte significa el alcance del otorgamiento, su llenado infinito y la incorporación en el  torrente  eterno de la vida. Basándonos en esto, intentemos aclarar de los libros cabalísticos, cómo podamos alcanzar esta libertad.

 (23702 – Extracto de la lección según el artículo La Libertad, correspondiente al 15 de octubre 2010.)

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