Las pinturas de mi ego.

Pregunta: Usted dice que la información que entra a nuestros ojos es reflejada en una “pantalla” localizada en la parte posterior del cerebro. ¿Es esto correcto?

Respuesta: No, eso no es correcto. Nada entra en nuestros ojos. No existen los ojos, así como no existe “la parte posterior del cerebro”.

 No existe nada, solo el deseo egoísta de satisfacerse a uno mismo de placer, que me está proyectando que yo estoy “construido” de esta manera, lo que quiere decir que tengo ojos, una cabeza, los brazos y las piernas. Así es como mi deseo de recibir placer me lo pinta todo. Además, dibuja otros objetos que parecen existir fuera de nuestro cuerpo.

Pregunta: ¿Entonces, significa eso que percibimos al Creador como ocultamiento? ¿Es así como es nuestra realidad?

Respuesta: Lo que vemos, o mejor dicho, lo que sentimos (decimos “ver” porque la vista es el más poderoso de los sentidos) es la diferencia entre nosotros y el Creador. Es la sombra de nuestro deseo egoísta proyectado en Luz Superior, la pantalla blanca.

 Es por eso que yo solo veo varios deseos individuales, diferentes atributos contenidos en mi deseo egoísta de recibir. En otras palabras, la naturaleza inanimada, plantas, animales, y el hombre son los cuatro niveles de mi deseo de sentir placer (Shoresh [raíz], Alef [primero], Bet [segundo], Gimel [tercero], y Dalet [cuarto]),  los que son presentados ante mí de este modo en el fondo de la Luz blanca.

 Yo siento solo mi deseo de llenarme a mí mismo con placer. ¿Qué pasa con la Luz? La Luz es el fondo en el cual yo veo mi deseo de recibir. Cuando este deseo se convierte en Luz, no me bloqueará la Luz y yo sentiré completamente al Creador.

 Mientras tanto, en vez de Él, yo percibo solo mi deseo egoísta. En otras palabras, todo lo que se encuentra a mí alrededor es parte de mi ego.

 (26523 – Extraído de la Lección 6, Convención Mundial de Cábala 2010. El 10 de noviembre 2010.)

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