Lo bueno es casi lo mismo que lo malo

Baal HaSulam, La Esencia de la Religión y su Propósito: El atributo de bondad no es evidente en absoluto antes que la creación llegue a su culminación, a su madurez final. Por el contrario, más bien siempre tiene una forma corrupta en los ojos de los espectadores. Por tanto, tú ves que el Creador otorga sólo bondad a Sus criaturas, pero la bondad viene por medio de una orientación con propósito.

El sistema está diseñado de una manera tal que nos permite alcanzar la meta, la propiedad de otorgamiento, debemos descubrir constantemente atributos opuestos en nosotros. Más aun, en la medida que avanzamos hacia la meta, cada vez empezamos a descubrir mayores deficiencias en nosotros mismos. La discrepancia entre lo negativo y positivo constantemente aumenta. Se me es mostrado mucho más de lo negativo comparado con lo positivo.

La verdad es que mi materia (deseo de disfrutar) no es neutral. Yo no soy neutral. No deseo estar en una estado cero; deseo placer, es por esto que incluso al estar en cero me siento mal. Me siento bien solo cuando soy llenado, cuando estoy en el lado positivo. ¿Pero qué sucede si puedo estar en el lado positivo aunque sea un poco? No importa, de cualquier manera sigo infeliz.

La diferencia entre lo que yo deseo y lo que tengo, inmediatamente suscita la pregunta “¿Por qué?” en mí, esto se debe a que mi egoísmo se encuentra despreciado: ¿Por qué no soy llenado? ¡Yo tengo derecho a todo!

Es necesario entender que no podemos juzgar objetivamente a los estados que pasamos, puesto que no permanecemos neutrales en relación a ellos. El mal, es siempre mayor que el bien ante nuestros ojos. Incluso sin una cucharada de alquitrán en un barril de miel, si el barril no está lleno con la miel completamente, algo ya está mal.

Más aún, antes que haya terminado de experimentar algo realmente grandioso, se disuelve. Ya empiezo a pensar que placer nuevo voy a sentir en el próximo momento. En el medio del éxtasis, el signo de su pérdida ya empieza a emerger en la superficie y empieza a preocuparse sobre que hacer como paso siguiente.

Esta es la manera con la que el deseo egoísta trabaja. Naturalmente, con tal naturaleza, no podemos obtener satisfacción. Nos mantiene constantemente arruinados. El deseo por recibir placer nunca puede permanecer llenado y satisfecho. Cada segundo que no tiene placer envenena su vida.

(26887 – De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 16 de noviembre del 2010, La Esencia de la Religión y su Propósito.)

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