Si tú no despiertas, mañana todo el mundo estará dormido

Al  principio, una persona crece como un embrión dentro del útero de su madre, hasta ahora, en el nivel “inanimado”, él simplemente se anula a sí mismo. Entonces, se convierte como en un niño pequeño que existe al lado de un adulto, y éste es el nivel “vegetativo”. Después de eso, una persona es un adulto que es el nivel “animado”.

Todos estos niveles son organizados por las fuerzas de la naturaleza, lo que significa que no necesitamos esforzarnos para evolucionar ya que la naturaleza se convierte en la fuerza y el deseo de crecer en nosotros desde el interior. En otras palabras, esto plantea una petición por el desarrollo, MAN (Mayin Nukvin aguas femeninas), en nuestro favor, esta nos despierta por su propia cuenta.

El Creador (Naturaleza) actúa en dos direcciones. Desde dentro, el embrión se esfuerza por desarrollar y anulase a sí mismo en relación con su madre, y desde el interior, el organismo de la madre alimenta al embrión y no lo trata como un objeto extraño. Ambos son impulsados por el instinto básico, el amor mutuo de uno al otro, de un adulto a un niño, y del niño al adulto.

En el nivel animado, a una edad más madura, todavía tenemos que anularnos en la relación del uno al otro con el fin de aprender de los demás. Sin embargo, una vez más, todo esto es controlado por los instintos.

En cuanto al desarrollo del alma en el nivel del hablante, el nivel Humano / Adam (Adám o Domeh en hebreo), el hombre, él mismo, debe iniciar la elevación del MAN, la plegaria por corrección. En otras palabras, tiene que ser un deseo que venga del hombre mismo.

 Recibimos el punto inicial de este primer deseo como parte del Creador, desde arriba, el cual es nuestro “punto en el corazón” dado a nosotros desde lo Alto, junto con todos los otros instrumentos necesarios de los textos cabalísticos, el maestro, y el grupo. Usando estas herramientas correctamente, necesitamos  adquirir el deseo por demanda de equivalencia con el Creador. (La fuerza P1 viene del Creador, y P2 debe venir de ti.)

Tengo un deseo de evolucionar, pero soy incapaz y no entiendo qué y cómo hacer eso. Todo lo que está oculto de mí, aun, para averiguarlo, me lo da el grupo, el entorno. Por ello, el alma colectiva se rompió.

Adjúntalos todos a su punto en el corazón, recibirás el poder necesario para el acto. Tu punto en el corazón está respaldado por el grupo, y, si recibes asistencia de él, serás capaz de elevar MAN al Creador (que, en verdad, también reside dentro del grupo).

Como resultado, recibirás una respuesta, MAD (Mayin Duchrin, aguas masculinas), la fuerza del desarrollo, la Luz que Reforma, del Creador. No importa donde trabajas todo el día, lo que importa es dónde están tus pensamientos pues allí es dónde estás tú también.

Sin embargo, tus pensamientos pueden ser definidos con la ayuda del entorno. Por lo tanto, acordemos que vamos a hacer nuestro mejor esfuerzo para asegurarnos de que ninguno de nosotros se olvide, ni por un instante, que tenemos que estar conectados, así nos despertamos uno al otro.

Hagamos este deseo y, atraeremos, junto con todos nuestros amigos de alrededor del mundo la Fuerza Superior, el Creador, a este deseo. Forcémoslo a que nos ayude a pensar únicamente sobre la unidad, sólo acerca de la responsabilidad mutua, el Arvut.

Si no te despiertas, los otros tampoco se despiertan, y si los otros no se despiertan, mañana, yo, yo mismo, estaré dormido durante la lección. No hay manera de salir de esto a menos que tomemos la responsabilidad de proveer el deseo básico, habiéndolo recibido del grupo, y con ello, apelar al Creador.

Todo lo que la naturaleza hace con el embrión, un niño, y cualquier criatura viviente en este mundo, al empujarlos hacia el crecimiento, nosotros debemos cumplirlo con nuestro propio libre albedrío y conscientemente iniciar nuestra propia evolución.

(27434 – De la parte cuarta de la Lección Diaria de Cabalá del 23 de noviembre 2010 Baal HaSulam, Cuerpo y Alma.)

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