Sigue el corazón

Por un lado decimos que estamos listos para la Convención, pero por el otro lado podemos estar pensando que no estamos preparados. Este es el estado correcto. La Torá habla de esto cuando describe la preparación para el paso y el éxodo.

No ocurre suave y predeciblemente. El éxodo de Egipto se precipita cuando la gente irrumpe hacia el Mar Rojo. Una persona no entiende los mecanismos que hay detrás de lo que está ocurriendo y como resultado le parece como un milagro.

Cuando permanecemos de pie en el Monte Sinaí, decimos, “Haremos y escucharemos”. Como si supiéramos exactamente qué hacer antes de tiempo. Lo único que se necesita es estar de acuerdo, en principio: Estamos deseando poner todo el esfuerzo que tenemos, como si fuéramos  capaces de entender las demandas del Mundo Superior, mientras que estamos en el mundo inferior. Este esfuerzo abre las puertas para nosotros.

La mente no puede hacer nada aquí. No importa qué tan sabios nos volvamos, tratando de averiguar y entender más cosas con el fin de reaccionar ante la situación más correcta y precisamente, no va a ayudar. Necesitamos una simple aspiración interior para convertirnos en uno, y por lo tanto ser similares al Creador, la cualidad general de otorgamiento y amor. Sólo nuestro corazón puede entender que esta es nuestra salvación.

Espero que estemos parados frente al umbral de un avance espiritual que nunca ha sucedido en la historia humana. ¡Vamos a intentarlo, y tendremos éxito!

(De la lección del 6 de noviembre 2010 – Escritos de Rabash.)

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