Un boleto de Ida

Al despegar para la Convención, dejo todo lo que tengo en este mundo en el hogar a fin de llegar a un lugar de unificación, para nacer allí, en una nueva vida. No hay lugar a donde escapar, los retornos están interrumpidos, sin conexión con el mundo. El mundo no existe.

Necesitamos prepararnos para ese estado. Planeo pasar estos días, precisamente y sólo de esta manera. Yo no pienso en nada más que en esto.

En casa, en el trabajo, en el banco, y en el almacén, preparo todo para que yo no tenga que pensar en nada durante el trascurso de estos tres días, como si volara a Marte con un boleto sólo de ida. Nada más me mantiene aquí; los puentes han sido quemados.

(25509 – De la Charla, en Arvut, el 29 de octubre 2010.)

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