Un instante entre el ahora y la eternidad

Pregunta: ¿Cuándo llegamos a la máxima capacidad de que nuestra intención sea una?

Respuesta: Justo ahora, estoy sentado en la lección y tratando de pensar en nuestra unidad para que la Luz oculta en El Libro del Zohar venga y nos unifique, permitiéndome sentir que estamos todos unidos. Tan pronto como me siento conectado con todos los otros y siento la red que nos sostiene a todos en ella, inmediatamente revelo el mundo espiritual.

Una vez que siento el vínculo entre nosotros, experimento la espiritualidad en esta unidad. Esto es llamado “el éxodo de Egipto”. ¡No necesitamos nada más! y está tan cerca.

Sin embargo, soy incapaz de permanecer en esta intención y aspiración por más de un instante. ¿Por qué? es porque los otros no están pensando en ello. Necesito el apoyo de mi entorno. Pero el entorno piensa acerca de lo que les place: uno acerca de su abuela a la que verá pronto, otro acerca de problemas en el trabajo, un tercero quiere dormir, y así. Cada uno está con sus problemas y nadie piensa acerca de la conexión.

Por lo tanto, yo sólo puedo decidir en este preciso momento el pensar acerca de esta unidad, cuidar de ello, y exigir el “remedio milagroso” (Segula) de manera que yo sea capaz de ver que todos estamos unidos y de residir en la propiedad de otorgamiento. Deseo que la cualidad común de otorgamiento me gobierne. Sin embargo, más allá de tomar esa decisión, no hay nada que pueda hacer ya que no recibo el apoyo del ambiente. ¿Qué más puedo hacer?

Lo que está faltando aquí es el esfuerzo común y la responsabilidad de los amigos uno ante otro, con cada persona tratando permanecer en esta intención lo mejor que puede. Esta obligación mutua es considerada “la garantía.” Y si sólo pensamos en cómo encontrar la unidad entre nosotros, la Luz descenderá y lo hará.

Somos incapaces de unirnos por nuestra cuenta. Pero podemos pensar para que esto suceda. Aun así, si somos incapaces de pensar en ello, entonces no nos influimos uno al otro con la grandeza e importancia de la meta.

Este punto es todo en lo que necesitamos trabajar y nada más. No tenemos nada excepto esto. Todo está justo aquí ante nosotros, tan tan cerca… Y entonces descubriremos la eternidad, la perfección, y el mundo espiritual por entero, pero sólo bajo la condición de que decidamos cuidarnos unos a otros y no olvidar esta intención.

¡Sólo necesitamos unirnos! ¡Que la Luz nos conecte, y el Creador sea revelado en nuestra unidad! Le otorgaremos a Él, y Él a nosotros.

Todo tiene lugar en nuestra conexión. Ahí experimentaremos el mundo espiritual, el Creador, y el Infinito.

(27027 – De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de noviembre 2010 – El Zohar.)

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