Una mentira verdadera

Debo “forzarme” a unificarme con los amigos y de manera constante tener en mente que el éxito yace sólo en la unidad. Esto es lo que debe ser nuestro objetivo común, colectivo: deseos unificados dirigidos al Creador. Unificados, se convierten en un deseo compartido dirigido hacia el Creador, la propiedad de otorgamiento, de manera que se despliegue y habite dentro de nosotros.

Debemos actuar como si fuera eso lo que anhelamos y rogamos. Este “como si,” encapsulándose a mi alrededor, me satura con un deseo verdadero. Esta es la regla de cómo el entorno afecta a un individuo.

Como resultado, habiendo sido inspirado por el entorno, cada uno comienza a clamar. Puede no ser todavía una acción auténtica, pero es suficiente para atraer la Luz que Reforma. No podemos clamar de manera natural. Si pudiéramos, ya estaríamos en el mundo espiritual y tendríamos el deseo correcto. Así que, nuestro clamor es insincero, pero aun así la Luz circundante nos ilumina y nos trae lo que fingimos estar pidiendo.

Ese es el tipo de juego que estamos jugando voluntariamente, “Si argumentas como si lo desearas, haré lo que pides.” Aun así, tengo que tratar con lo mejor de mis habilidades de imaginar nuestro estado corregido tan cerca de la realidad como pueda. Así, de Lo Lishma (no por Su nombre) tránsito hacia Lishma (por Su nombre).

En los estados espirituales, la Luz responde incluso a una súplica insincera. Es llamada la súplica por la corrección. Yo estoy corrompido, le pido al Creador que me arregle. Lo pido con reticencia, específicamente porque soy defectuoso.

Es aquí donde yace el puente del mundo corporal al espiritual. Mientras que por debajo del Majsom (la barrera que nos separa de la espiritualidad), soy incapaz de rogar naturalmente, pero estoy dispuesto a hacer un esfuerzo para unirme con los otros.

Mediante esto, llevo a cabo el acuerdo: Realizo una acción en cuya respuesta la Luz viene. En el mundo corporal, yo organizo una situación, un vínculo, lo cual permite que se dispare una acción recíproca en el mundo espiritual.

La misma regla se aplica cuando ascendemos por una escalera en el mundo corporal. Sin embargo, la clave está en la transformación cualitativa de mi naturaleza cuando la propiedad de otorgamiento desciende y comienza a gobernarme.

(27148 De la lección diaria de Cabalá del 19 de noviembre 2010 – Todo aquel que sufre por el público.)

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