A través del prisma de entorno

Pregunta: ¿Cómo puedo canalizar mis pensamientos a través del grupo?

Respuesta: Para que podamos glorificar al Creador ante nuestros ojos, valorarlo a Él como un Dador en quien todo está contenido, y pedir que se cambie nuestra tendencia, nuestra intención, desde la recepción al otorgamiento, Él tiene que retirarse, ocultarse. De lo contrario, siempre seremos egoístamente esclavizados por Su magnificencia, Su naturaleza eterna, y todo lo que se nos promete con ello.

Por lo tanto, el Creador está oculto, como que Él no tiene nada. De esta manera, no dependes de Él mientras permanezcas en la separación. En su lugar, puedes recibir Su otorgamiento a través del grupo. Él rompió intencionalmente la voluntad de recibir (deseo) en partes, a fin de demostrarle lo que son el odio, envidia, lujuria, y ambición, es decir, cuan diverso puede ser un deseo. De tal modo, el deseo es capaz de comprenderse a sí mismo al mirar a los otros.

En verdad, el deseo quiere recibir simplemente, sin darse cuenta de las múltiples propiedades y matices que posee. Dile a una persona normal que o de él está hecho de orgullo, envidia, odio, y no te creerá. ¿Por qué habría de hacerlo? Él no los ve en su interior.

Esto requiere de un desarrollo muy largo, especial, no en términos de la evolución humana, sino más bien en términos de esfuerzos destinados a entrar en contacto con la Luz. Sólo entonces puede una persona empezar a entender estos conceptos correctamente: no en términos de la psicología humana, sino con los términos exaltados [espirituales], en referencia con la Luz.

En tal caso, una persona encuentra en un grupo especial. Él se mide no en contraste con la “gente de la calle”, sino en comparación con una sociedad única que añora al Creador y ya está comenzando a absorber los valores espirituales. Mide la envidia, lujuria, ambición, y el grado de su egoísmo en relación con ellos. Así es cómo una persona se inicia el estudio de: quién y que es él.

El Creador se oculta y no puede aparecer a una persona ya que en este caso, una persona quiere ser “lindo” ante sus ojos, con el fin de ser parte de tal grandeza. Él tiene mi vida en Sus manos, así que ¿podría ignorarlo si Él fuera revelado?

Por lo tanto, el Creador Se reemplaza con el grupo. Me levanto en contra de los amigos, en oposición a ellos, lo cual me da la capacidad de relacionarme con ellos de acuerdo a los valores espirituales. Después de todo, estos valores espirituales son contrarios a mí, puesto que pertenecen a los amigos a quienes odio y rechazo.

Esto me da una oportunidad de adquirir una conciencia del mal y comenzar a conocerme a mí mismo mientras estoy de pie ante la realidad espiritual. El grupo, el entorno, me revela detalles de la percepción espiritual, sus propiedades y valores. Al rechazar al grupo, los rechazo también. De tal modo, descubro la verdad.

Si continúo en el camino, estudio con los amigos, y participo en sus acciones dirigidas en contra de mi deseo egoísta, para unificarme internamente, entonces gradualmente, empiezo a valorar los estados que estamos experimentando juntos y los valores de los cuales estamos hablando. Según el grado de mi demanda, recibo la Luz Circundante (Ohr Makif) a través de la unión del grupo y comienzo a unirme con los amigos más y más. Al hacerlo, descubro que es entre ellos que yo revelo la Luz, el Creador.

Y todo se enlaza todo en una totalidad, todo se convierte en uno: el Kli (vasija), la Luz, y todos los Kelim unificados. Al final, todo viene en un concepto, un alcance.

(30932 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 27 de Diciembre 2010, “Qué es un pecado grande o pequeño en el trabajo”)

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