Al borde del odio

Con el fin de alcanzar la Luz, debo demandarla fuertemente. Sin embargo, debido a que soy un egoísta, esta demanda debe ser dura, al borde del odio. Yo, literalmente, no puedo soportar esta luz, no la quiero, y la culpo de todo lo que me sucede. De hecho, todo es causado por ella.

Entonces, siento mi completa desigualdad con la Luz, dándome cuenta que es la Luz la que me hace opuesta a ella y ahora, infunde malos sentimientos en mí. De todo esto, puedo llegar a conocer el vacio obscuro.

Solo después de que haya experimentado completamente la obscuridad como una ventaja (Itaron), empiezo a percibir algo más grande (Yoter) que la obscuridad; llego a conocer la Luz. En otras palabras, debo ser duro, rudo, “un gran pecador”, con el fin de alcanzar el estado opuesto a la Luz. Entonces, seré capaz de alcanzar toda su fuerza.

Si la obscuridad es sentida en un pequeño grado, es imposible alcanzar todo lo que la Luz contiene en sí. Tiene que ser una verdadera “noche egipcia,” mi auténtico deseo egoísta.

Sin embargo, con el fin de experimentar tal vacio obscuro, necesito la Luz. Una persona que no estudia, no entra a la obscuridad. ¡Es todo lo contrario! Gracias al hecho de que una persona atrae la Luz Superior durante los estudios, ella descubrirá en qué medida está en la obscuridad. Después de todo, toda nuestra evolución se desarrolla bajo la influencia de la Luz, y nos hace experimentar todas estas fases. Una persona experimenta la Luz y la obscuridad de regreso, y de este modo, avanza.

La experiencia de la obscuridad es buena. La obscuridad es un periodo de transición entre el estado espiritual en el proceso de mi desarrollo, como el día y la noche.

(29223 – De Cabalá para Principiantes, “Luz”, 12/8/10)

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